La colosal bañera del zar Alejandro I

El palacio de Babolovo (conocido también como Babolovka) es un edificio histórico situado cerca de la ciudad del San Petersburgo, Rusia. Este palacio fue construido a finales del siglo XVIII, durante el reinado de Catalina II de Rusia (comúnmente conocida como Catalina la Grande). Uno de los objetos más curiosos que se hallan en este palacio es una bañera gigante tallada de granito, conocida como la bañera del Zar y que fue añadida al palacio algunas décadas después de su construcción. Hoy, dicho palacio, que forma parte del parque de Babolovo, está en ruinas. Sin embargo, hay proyectos para salvarlo de la destrucción total, así como para ampliar el parque que lo rodea.

Las ruinas del Palacio de Babolovo (CC by SA 3.0)

Las ruinas del Palacio de Babolovo ( CC by SA 3.0 )

El palacio de Babolovo se encuentra en la ciudad de Tsárskoye Seló (cuyo significado en español es “Villa del Zar”), situada 24 kilómetros al sur del San Petersburgo. El palacio se localiza cerca del palacio de Catalina y del palacio de Alejandro, ambos famosas residencias imperiales del imperio ruso. En 1780, los terrenos colindantes al palacio de Catalina fueron presentados por Catalina la Grande a Gregorio Potemkin, noble ruso que era también el favorito de la emperatriz en aquel momento.

¿Un lugar de citas para amantes?

Inicialmente fue construido un palacio de madera temporal que, según una fuente, sirvió como lugar de citas para amantes. Entre 1782 y 1785, el edificio fue sustituido por otro de piedra diseñado por Ilya Neyelov (quién también diseñó los pabellones de baño del vecino Parque de Catalina). Esta nueva estructura fue construida en estilo gótico renacentista, y sirvió esencialmente como palacio de verano. La creación de Neyelov era un edificio de una sola planta, con siete estancias que daban acceso al parque que rodeaba al palacio y una torre octogonal.

El palacio de Babolovo no fue utilizado durante mucho tiempo, pues fue abandonado en 1791 (casualmente, éste fue también el año de la muerte de Potemkin). Un factor que contribuyó al abandono del palacio fue su lejanía, que implicó que fuera visitado en muy raras ocasiones. Solo décadas después, durante los años posteriores a 1820, disfrutó de un breve renacimiento.

El Palacio de Babolovo, postal de principios del siglo XX. (Public Domain)

El Palacio de Babolovo, postal de principios del siglo XX. ( Public Domain )

El palacio del Zar

Durante la década de 1820, el palacio de Babolovo fue reformado bajo los auspicios del zar Alejandro I, nieto de Catalina la Grande. Se cuenta que al zar le gustaba mucho aquel lugar, y en su época se rumoreaba que utilizaba el palacio de Babolovo para sus encuentros amorosos con Sophia Velho, hija de un banquero de la corte. El cambio más significativo realizado en el palacio fue la incorporación de una bañera con un tamaño colosal, conocida también como “la bañera del zar”.

Una bañera colosal

Según otra fuente, la  bañera era en un principio una pieza de granito extraída en unas islas finlandesas que pesaba alrededor de 160 toneladas y que un grupo de masones, dirigido por Vasily Sukhanov, quiso transformar en bañera. Sukhanov tardó 10 años en conseguirlo, y lo cierto es que el resultado constituye toda una obra maestra. La bañera del zar tiene una altura de 1,96 metros, con una profundidad de 1,52 metros y una anchura de 5,33. Sus paredes tienen 45 centímetros de grosor y su peso original se redujo hasta las 48 toneladas. Podía albergar 8.000 cubos de agua (cerca de 12 toneladas) en su interior. Dada su inmensidad, los trabajadores que restauraban el palacio tuvieron que colocar primero la bañera en su emplazamiento definitivo para, a continuación, construir las paredes y el techo de la estancia que la acoge.

La famosa bañera del zar entre las abandonadas ruinas del Palacio de Babolovo (CC by SA 3.0)

La famosa bañera del zar entre las abandonadas ruinas del Palacio de Babolovo ( CC by SA 3.0 )

Durante la Segunda Guerra Mundial el palacio de Babolovo sufrió graves daños. Sin embargo, la bañera del zar quedó indemne, y los invasores nazis intentaron incluso trasladarla a Alemania, aunque sin éxito, por lo que esta extraordinaria pieza permaneció en su ubicación original. El palacio de Babolovo ha seguido en ruinas desde entonces, aunque recientemente se han hecho públicos nuevos proyectos destinados a conservar los restos de esta estructura y ampliar el parque circundante.

Imagen de portada: La bañera del zar en el palacio de Babolovo. (Wikimedia)

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