Investigadores observan la reacción de la inteligencia artificial ante los trucos de un mago

Los responsables del experimento aseguran que «la magia vista desde la perspectiva de la máquina revela nuestros propios sesgos cognitivos».

Imagen ilustrativa
Pexels / Jakob
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Un equipo de investigadores españoles del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH), capitaneado por el neurobiólogo Alejandro Gomez-Marín, ha realizado el primer experimento en el que se combinan trucos de magia, inteligencia artificial (IA) y conocimientos de neurociencia, tras entrenar a una red neuronal y medir su capacidad de percepción ante los movimientos de un mago profesional, en comparación con la de los seres humanos.

Los científicos trataban de comprobar si este ‘espectador artificial’, libre de los sesgos cognitivos que suelen presentar las personas –y que los magos aprovechan para hacer creíbles sus trucos–, caería también en el engaño de las sofisticadas artimañas del ilusionista.

Con ese objetivo entrenaron a un ‘software’ llamado ‘DeepLabCut’ con herramientas de aprendizaje profundo (‘deep learning’), para que siguiese los movimientos del mago profesional Miguel Ángel Gea en diferentes juegos de manos con monedas.

Los interesantes resultados acaban de ser prepublicados en arXiv, la revista científica de la universidad estadounidense de Cornell. En el resumen con el que presentan el trabajo, los propios autores explican que, en este estudio, proceden a deconstruir los trucos de magia en «maniobras puramente motoras», para monitorizar la respuesta de la máquina y comprobar si comete errores parecidos a los de los humanos o basados en los mismos elementos. «Más que utilizar una IA como una simple herramienta de monitorización, la hemos concebido como un ‘espectador artificial'», matizan los investigadores.

Los resultados no solo miden la sofisticación en el aprendizaje y la percepción de un dispositivo artificial, sino que arrojan luz sobre la naturaleza y el funcionamiento de la mente humana: «La magia vista desde la perspectiva de la máquina revela nuestros propios sesgos cognitivos», explican los autores del experimento.
¿Es más perspicaz la máquina o el ser humano?

El entrenamiento de DeepLabCut consistió en adiestrar al ‘software’ para inferir la posición de las monedas cuando no estaban a la vista, «como haría un espectador humano». En el resumen de su informe, los autores adelantan que «esto creó situaciones en las que el humano era engañado y la IA no y viceversa».

En concreto, tal como los investigadores explicaron a Vozpopuli, «la máquina demostró ser especialmente buena en todo lo que tiene que ver con velocidad y atención». DeepCutLab no erró en sus predicciones sobre dónde se encontraban realmente las monedas que el mago fingía arrastrar, mientras que los espectadores humanos sí caían en la simulación del ilusionista.

En otras ocasiones, tanto la máquina como las personas eran hábilmente ‘engañadas’ por la pericia del mago; y en tan solo uno de los seis trucos realizados por Miguel Angel Gea los humanos detectaron un falso movimiento que la máquina ‘se creyó’. En cualquier caso, los científicos destacan en su informe que «unir magos y máquinas puede abrir nuevas vías para investigar la cognición humana, en las que la mente encandilada del espectador, la mente analítica del científico y la mente artificial de una red neuronal se encuentren».

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