Hongos en Marte

Posiblemente hayáis visto en otros blogs un artículo en el que se especula con la posibilidad de vida en Marte, después de analizar fotografías de los rover Opportunity y Curiosity publicadas por NASA.

Se basan en un estudio publicado en una revista científica llamada “Journal of Astrobiology and Space Science”. Está firmado por un tal Joseph Gabriel, junto con otros 4 autores.

Pese al interés de algunos blogueros vendedores de humo en hacernos creer lo contrario (como José Luis Camacho), esta revista no tiene mayor valor científico que el legendario starviewer. Hay una revista que se llama “International Journal of Astro biology”, que sí que es una publicación prestigiosa y revisada por pares, pero la que os traigo hoy, no lo es. Pese a tener protegido el nombre del registrador del dominio, sospecho que se trata del propio Joseph Gabriel, atendiendo a quien es el autor de los libros que se anuncian en la barra lateral de la publicación.

No voy a tratar de analizar la credibilidad de estos “científicos”, porque sinceramente no me apetece investigarlo, y porque viendo las maneras de actuar, creo que no hace falta. El propietario de esa revista es el mismo que el del sitio cosmology.com, que ahora está en venta por 50.000$. Debió de ponerlo a la venta cuando creó el Journal of Astro biology y no se complicó mucho la cabeza ya que calcó su aspecto y formato. Esto fue en marzo del año pasado, un mes después de publicar su libro “Marte: evidencia de vida”, cuyas ventas seguramente impulsaría mejor desde un sitio llamado ” Journal of Astro biology” que desde uno que se llama “Cosmology”.

Yendo a lo expuesto en el documento, su autor recurre a fotografías de los rover de NASA para mostrarnos lo que para él son hongos. Camacho, se empecina en mostrarnos cómo estos hongos no sólo crecen, sino que se desplazan por el suelo marciano. Hongos móviles. Mirad el presunto hongo marcado con un círculo blanco.

En lo que respecta al documento, titulado “¿Evidencia de vida en Marte?“, sus editores reconocen que lo enviaron a revisar a seis científicos independientes y ocho editores.

Tres de estos revisores rechazaron el artículo abiertamente, y un editor se opuso con tanta vehemencia al documento, que se negaba a aceptar que se publicase. Aun así, se publicó, acompañándolo con una nota de prensa que decía: “¿Por qué esa oposición a la publicación de pruebas?”.

En el documento, a pesar de admitir que “las similitudes en la morfología no son una prueba de la existencia de vida en Marte” y que su evidencia es “circunstancial y no verificada”, los autores afirman que la respuesta al título de su artículo es un “SI” rotundo.

Su coautora, Regina Dass, micóloga de la Universidad de Pondicherry en India, reconocía:

Admitimos que no tenemos evidencias. No hay fotos de células o estructuras celulares. No hay pruebas definitivas, solo una gran cantidad de indicios que gritan: ” VIDA”.

Y entonces, ¿por qué tanto ruido? Acertaste: Dinero.

Y entonces, si no son hongos, ¿qué son?

NASA los llama ‘arándanos’ (blueberries), pero a diferencia de los autores de este nuevo artículo, nadie en la agencia espacial cree que estas pequeñas esferas son un signo de vida, y mucho menos una fruta o verdura en crecimiento.

En 2004, el rover Opportunity descubrió millones de estos ‘arándanos’, y tras su análisis, se determinó que estaban compuestos por óxido de hierro (hematitas).

Medían proximadamente tres centímetros de ancho, y no se parecían a nada que se hubiese visto antes en Marte. Incrustadas en la roca marciana como pasas en un panecillo, NASA explica que estas esferas de hematita se solidificaron en presencia de agua y luego se liberaron lentamente por la erosión.

Sí, mucho más aburrido.


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