Hallan 40 kilos de plástico dentro de una ballena encallada en Filipinas

Una joven ballena picuda de Cuvier apareció muerta en una playa del Valle de Compostela, en Filipinas. Su estómago estaba lleno de 40 kilogramos de bolsas de plástico.

Los trabajadores del Museo del Coleccionista D’Bone, en la ciudad de Davao, Filipinas, recuperaron el cetáceo de 4,69 metros el pasado sábado 16 de marzo y más tarde realizaron una necropsia. La causa de muerte fue un «colapaso gástrico» provocado por la enorme cantidad de plástico ingerida: unos 16 sacos de arroz, 4 bolsas de plátanos y múltiples bolsas de supermercado.

«Su estómago tenía la mayor cantidad de plástico que hemos visto en una ballena. Es asqueroso, y no solo había bolsas de plástico», se lee en la publicación de Facebook del Museo, que agrega que publicará la lista completa de objetos hallados dentro del mamífero marino en los próximos días.

Esta no es la primera vez que una ballena es hallada con plástico en su estómago. En noviembre pasado, un cachalote muerto fue encontrado en las costas de Indonesia con 100 copas y 4 botellas de plástico, 25 bolsas de plástico, e incluso un par de ojotas en su estómago. «La ballena picuda de Cuvier de Filipinas tenía siete veces más plástico», dicen los especialistas del museo.

«Cada vez que vemos este tipo de cosas es chocante», dice Lindsay Mosher, gerente del proyecto Blue Habits de la ONG Oceanic Society. «Es obviamente trágico».

Bolsas de plástico encontradas en la ballena encallada en Indonesia.

Los plásticos son unos de los escombros más comunes que contaminan el océano. De acuerdo a un reporte publicado en 2015, cerca de 8 millones de toneladas de plástico son arrojadas al océano cada año; y cerca del 60 por cierto proviene de China, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam.

«En todo caso, es un problema global», señala Mosher, quien agrega que la gente puede incorporar ciertas prácticas a su vida cotidiana para ayudar a combatir este tipo de contaminación. «Incluso algo tan simple como llevar bolsas reutilizables al almacén o supermercado, o llevar vasos de vidrio para almorzar en el trabajo, puede concientizar e influenciar a otros para que hagan lo mismo».

«Una vez este tipo de hábitos sean tomados en cuenta de forma masiva, las grandes compañías y corporaciones se verán obligadas a seguir la tendencia. El resultado podría darle a las criaturas marinas una oportunidad de vivir sin ahogarse en la ignorancia humana», concluye.

Fuente: Live Science.


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