Gracias Tammy

Si quieres aprender: enseña. Ni duda cabe, una gran lección impartida por una prudente y constante alumna.

Una alumna discreta, que lunes a lunes estaba ahí, en segunda fila, con humildad y sencillez, dándome generosamente grandes enseñanzas.

Ni una queja, ni un enojo. Aceptación, docilidad y fortaleza. Una fe inquebrantable. Siempre una sonrisa.

Con tu partida dejas una imborrable huella. Los que tuvimos el privilegio de conocerte debemos estar agradecidos por tu ejemplo de guerrera incansable, de mujer en todo el sentido de la palabra.

Hace poco más de una semana me dijiste, con un tono de voz que encerraba una sonrisa:”nos vemos en la clase”.

Gracias Tammy, por enseñarme con tu testimonio, una forma de asumir la enfermedad con una dignidad inefable.  Te vamos a extrañar mucho,  siempre.

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