Gertrude B. Elion, biografía de una farmacéutica revolucionaria

A pesar de que Gertrude B. Elion obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, junto a sus colegas, en 1988, su nombre no es muy conocido fuera de su ámbito de trabajo. Se trata de una de las 17 científicas que ha obtenido ese galardón, pero más allá de este reconocimiento, también fue una de esas investigadoras que, con su trabajo, ha logrado salvar millones de vidas.

Gertrude B. Elion era bioquímica y farmacóloga. Como muchas otras mujeres de su tiempo, no solo tuvo que vérselas con las complejidades de la investigación y los misterios de la naturaleza, sino con la discriminación de género que era muy notoria cuando inició su trabajo. Por fortuna, estaba dotada de una inteligencia excepcional y de una determinación sin tregua.

“El premio Nobel está muy bien. Pero los medicamentos que he desarrollado son una recompensa por sí mismos”.

-Gertrude B. Elion-

Esta mujer se dedicó en cuerpo y alma a su trabajo durante toda su vida. Jamás se casó, ni tuvo hijos, porque su trabajo llenaba por completo su vida, era su verdadera pasión.

Así lo apuntó en alguna ocasión: “es importante dedicarte al trabajo que te gustaría hacer; entonces no parece trabajo. A veces, uno siente que es casi demasiado bueno para ser cierto que alguien te pague por pasarlo bien”.

Moléculas químicas

Gertrude B. Elion, una niña excepcional

Gertrude B. Elion nació el 23 de enero de 1918 en Nueva York (Estados Unidos) en el seno de una familia humilde, que provenía de Lituania, una región que, en ese entonces, pertenecía a Rusia. En la autobiografía que ella misma escribió al recibir el Premio Nobel, dijo que, ya en su infancia, se despertó en ella una curiosidad insaciable en todos los campos del conocimiento.

Uno de los motores de esa curiosidad fue su abuelo, un hombre que supo ver en ella a una niña despierta y aplicada a los estudios; él se convertiría en un pilar fundamental que la motivaría para seguir adelante con su vida académica. Terminó los estudios secundarios mucho antes que otros niños de su edad, y a los 15 años estaba lista para entrar en la universidad.

Gertrude B. Elion dijo en algunas entrevistas que no tenía claro qué profesión elegir, tenía muchas dudas porque se sentía atraída por muchas disciplinas a la vez. Sin embargo, su querido abuelo, con quien siempre tuvo una relación muy estrecha, desarrolló un cáncer de estómago y murió justo cuando ella iba a iniciar sus estudios superiores.

Este hecho marcó notablemente su vida e influyó en la que sería su decisión final: enfocar sus estudios hacia un campo que le permitiera ayudar a salvar vidas. Al respecto, señaló que no toleraba la idea de que alguien sufriera tanto como le había ocurrido a su abuelo. Por esta razón, se empeñaría en encontrar los medios necesarios para aliviar el dolor y combatir a la muerte.

Un comienzo difícil

Gertrude B. Elion se decidió finalmente por estudiar química, pero su padre, un modesto dentista, no tenía cómo costear sus estudios. De esta manera, Elion, gracias a su excelente desempeño académico, obtuvo una beca que mantuvo hasta finalizar su carrera.

A los 19 años, se graduó en el Hunter College, con los máximos honores. Sin embargo, una cosa era graduarse y otra muy diferente conseguir trabajo en su área.

No era común que las mujeres de la época se dedicaran a la ciencia y, de hacerlo, la mayoría de ellas trabajaba profesionalmente como docente. Las tareas enfocadas al campo de la investigación eran, fundamentalmente, masculinas; las mujeres en este ámbito podían contarse con los dedos de una mano.

Así, Gertrude también comenzó como maestra, ya que ningún laboratorio quiso contratarla, y en 1939 inició sus estudios de maestría en la Universidad de Nueva York.

Trabajaba por las mañanas como recepcionista en un consultorio médico, por la tarde, impartía clases de física y química y, durante la noche, cursaba sus estudios de maestría.

Vino entonces la Segunda Guerra Mundial y las cosas cambiaron para ella. Muchos hombres tuvieron que ir al frente y, como consecuencia, una científica como ella podía encontrar su oportunidad en un laboratorio.

Pastillas blancas

Los enormes aportes científicos

Justo cuando terminó su maestría, murió su prometido. Esto fue un motivo más para dedicar su vida a aquello que ya había decidido: la investigación de nuevos fármacos para aliviar o vencer distintas enfermedades.

Saltó de un laboratorio a otro, hasta que finalmente fue contratada como ayudante de George H. Hitchings en la compañía farmacéutica Burroughs-Wellcome (actualmente GlaxoSmithKline).

Hitchings no tenía prejuicios de género y comenzó a trabajar con ella como con una colega más. Ambos iniciaron una serie de investigaciones que les permitieron desarrollar la 6-mecaptopurina, un medicamento que todavía se utiliza en la actualidad contra diferentes formas de cáncer. Gertrude quiso hacer un doctorado, pero este le exigía dedicación completa y, por ello, renunció a efectuarlo.

Gertrude B. Elion y sus colegas también desarrollaron fármacos para el tratamiento de la malaria, la gota, la artritis reumatoide y la leishmaniasis. Posteriormente, Elion desarrolló el famoso Aciclovir, recetado para diferentes formas de herpes, y creó la primera medicina para tratar el SIDA.

Finalmente, Gertrude recibió 25 doctorados honoríficos y numerosos premios, entre ellos, el Nobel mencionado anteriormente. Se cree que obtuvo prácticamente todos los galardones que existen en el campo biomédico. Esta maravillosa mujer murió en Carolina del Norte, el 21 de febrero de 1999, con la certeza de que había cumplido una promesa secreta que le hizo a su abuelo.

Edith Sánchez

Edith Sánchez

Graduada en periodismo de la Fundación de Educación Superior INPAHU de Bogotá. Estudios de Licenciatura en Ciencias Sociales, en la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” de Bogotá. Autora de los libros “Un duro – Aproximaciones a la vida” y “Un río de mil brazos”. Co-autora de los libros “Humor cautivo”, “Inventario de asombros”, “Impresos comunitarios” y “Seis historias para ser contadas”, entre otros.

Ganadora de la beca en periodismo cultural, Ministerio de Cultura de Colombia (1999). Ganadora de los premios de periodismo Semana-Petrobras (2011) y Entrégate a Colombia-Servientrega (2012). Ganadora de las Pasantías Nacionales en Literatura del Ministerio de Cultura (2009 y 2018). Ganadora en el concurso de crónica “Ciudad de Bogotá” (2014). Mención de honor en el Concurso Nacional de Crónica y Testimonio, Universidad Central (2017) y en el Premio Nacional de libros de crónica (2010). Ganadora de la convocatoria “Leer es mi cuento” (2011), entre otros.

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