Extraordinario hallazgo de un carro ibérico en Montemayor (Córdoba)

montemayor1

Extraordinario hallazgo de un carro ibérico en Montemayor (Córdoba)

Un estudio sobre la implantación romana en la Andalucía ibérica, y más concretamente una investigación arqueológica tras las huellas de Julio César en el municipio de Montemayor (Córdoba), ha deparado un hallazgo “sorprendente e inesperado“, según explican Javier Moralejo Ordax y Fernando Quesada Sanz, los responsables del proyecto, a National Geographic España. Se trata del descubrimiento de los elementos metálicos de un carro desmontado, probablemente de época ibérica temprana, entre finales del siglo V a.C. y la primera mitad del siglo IV a.C.

“El depósito con los restos del carro está compuesto por cuatro ruedas, dos grandes y dos pequeñas, visiblemente quebradas e inutilizadas, tres de ellas trabadas y clavadas entre sí, y los espacios entre los radios rellenos con cantos rodados colocados intencionalmente. Entre y bajo las ruedas aparecieron diversos elementos asociados a ellas, como los bocines y las belas, elaborados también en hierro. Por debajo de las propias ruedas y, junto con algunos de los últimos objetos descritos, se colocaron diversos elementos del yugo del carro entre los que destacan los pasarriendas fabricados en bronce y, en una posición cercana, dos bocados de caballo de hierro visiblemente quemados y retorcidos. El conjunto metálico descansaba sobre un lecho preparado a base de cantos rodados y tierra arcillosa compacta sobre el que se depositaron huesos calcinados, cenizas y algún vaso cerámico”, comentan los investigadores. La presencia de huesos calcinados de animales y cenizas sugiere la celebración de algún tipo de banquete ceremonial previo a la ofrenda del carro.

El carro fue desmontado y enterrado durante la celebración de un banquete ceremonial

El carro ceremonial ibérico en realidad podría ser la tumba de una persona de alto rango de la cultura ibérica. “Hasta el momento no se conoce un hallazgo comparable en toda la península por la complejidad del conjunto y su estado de conservación”, observan en una nota de prensa. “Es probable que esta tumba o depósito de ofrenda forme parte de una necrópolis de la antigua ciudad ibérica, muchas de ellas saqueadas y destruidas por el expolio durante años”, añaden.

Descubierta un ánfora ibérica del siglo IV a.C. en una playa de la provincia de Valencia

Más información

Hallada un ánfora ibérica en la provincia de Valencia

¿Cómo saben los investigadores que se trata de un carro ibérico y no de uno romano? Por las características tipológicas de las ruedas y los elementos del carro, por ejemplo la forma y el número de radios, el tipo de llantas y pinas y el sistema de remachado, entre otras cosas, “permiten clasificarlo como un carro ibérico de un horizonte antiguo, probablemente de comienzos del siglo IV a.C., así lo acreditan paralelos reconocidos y bien estudiados como los restos de ruedas ibéricas de la Cámara de Toya en Peal de Becerro (Jaén) o del Mirador de Rolando (Granada)”.

El carro ibérico probablemente data de comienzos del siglo IV a.C.

Los arqueólogos, como se ha dicho anteriormente, en realidad iban tras la búsqueda de las huellas de César en el entorno de Montemayor, el antiguo municipio romano de Ulia, donde según los textos clásicos se libraron algunas de las batallas y asedios más duros de la guerra civil romana, entre Julio César y Pompeyo el Grande a mediados del siglo I a.C., uno de los episodios históricos que marcarían el fin de la República romana en el 27 a.C., fecha del comienzo del Imperio romano. “El rasgo más destacado que las fuentes escritas del periodo atribuyen a la ciudad de Vlia, identificable con la actual Montemayor, es que se mantuvo fiel a la causa cesariana durante toda la guerra civil, lo que le valió el sobrenombre posterior de Vlia Fidentia [Ulia la fiel]”, afirman.

También se han hallado numerosos objetos de las legiones romanas del siglo I a.C.

“Las varias docenas de artículos metálicos recuperados corresponden mayoritariamente a objetos vinculados a las legiones romanas del siglo I a.C., probablemente en su segunda mitad, conocidos como militaria: diversos tipos de proyectiles, tanto lanzados con hondas como las conocidas glandes de plomo, de las que hemos recuperado algo más de 80 ejemplares, como lanzados mediante máquinas de artillería de torsión, como los pila catapultaria. También merecen mención especial otro tipo de objetos característicos del utillaje e impedimenta militares como las tachuelas de las sandalias de los soldados (clavi caligarii), muy útiles en la proporción adecuada para reconstruir los movimientos de las legiones, los clavos en forma de ‘T’, de los que parte pueden identificarse como vientos para tiendas de campaña, o las diversas monedas que los soldados perdían en sus movimientos y enfrentamientos, entre otras cosas”, concluyen Moralejo Ordax y Quesada Sanz.

Ir a la fuente

Deja un comentario