Exploran un lecho marino oculto bajo la Antártida durante 120.000 años

El año pasado, la ruptura del gigantesco bloque de hielo A-68 y su separación de la placa de hielo Larsen C en la Antártida tuvo un efecto inesperado. De repente, la estrecha franja de mar que se abría dejaba entrever la entrada a un ecosistema desconocido. Ahora comienza la exploración de ese mundo oculto.

A-68. Imagen: NASA/John Sonntag.

Un equipo de científicos encabezados por el British Antarctic Survey (BAS) ha comenzado esta semana la exploración del misterioso ecosistema marino bajo la plataforma de hielo antártico recién expuesto a la luz y al aire por primera vez en 120.000 años.

Esa masa enorme, llamada A-68, comenzó a trazar su salida de la plataforma Larsen C de la Antártida hace décadas, cuando una pequeña grieta surgió en la década de 1960. Durante muchos años, la brecha progresó lentamente hasta que en julio pasado el iceberg se liberó.

Cuando el bloque se movió, reveló una extensión acuosa de más de 5.800 kilómetros cuadrados que no había visto la luz del día en mucho tiempo, y ahora comienza la exploración sobre la vida que podría contener, antes de que la rápida transformación en el ecosistema antártico altere su existencia previamente inalterada. Según la bióloga marina de BAS, Katrin Linse:

No sabemos nada al respecto, ha sido cubierto por una plataforma de hielo de varios cientos de metros de espesor. Es importante llegar rápido antes de que el ambiente submarino cambie a medida que la luz del sol ingrese al agua y las nuevas especies comiencen a colonizar.

Durante la exploración, se recogerán animales del fondo marino, microbios, plancton, sedimentos y muestras de agua, además de documentar la evidencia de nuevos mamíferos marinos o aves que puedan haber migrado a las aguas expuestas. Este es el plan, aunque los investigadores reconocen que realmente no saben qué esperar cuando lleguen allí.

Extrañas criaturas como esta estrella de mar (izquierda) y este pepino marino (derecha) han sido halladas anteriormente en la plataforma continental antártica.

Sea como fuere, el viaje se presenta único, una oportunidad sin precedentes, ya que se ha abierto una ventana a la observación que, una vez cerrada, podría tardar otros 100.000 años en volver a abrirse.

Fuente: Independent/USNews. Edición: Miguel Jorge.


Mystery Planet

Deja un comentario