Expertos explican las causas más comunes de los divorcios

Ningún matrimonio termina de la misma manera, pero cuando se observa el panorama completo, se encuentran patrones. Y, antes del divorcio, hay algunos factores clave que destacan más que otros. 

Un grupo de expertos en relaciones y terapeutas responden a la siguiente pregunta: ¿cuál es el antecedente más común en el divorcio? Los profesionales ofrecen la oportunidad de aprender de los errores de otros y tomar medidas para evitar que estas fallas se filtren en tu matrimonio.

No asumir la responsabilidad de las fallas

El matrimonio es fácil cuando todo es bonito: el sexo abunda, el dinero no falta, los hijos crecen, «pero cuando las cosas se ponen difíciles, es cuando la gente se aleja, declara la guerra, se derrumba en lágrimas o abandona el barco», comenta el doctor Fran Walfish, terapeuta familiar en Beverly Hills. 

Esto a menudo se interpreta como falta de voluntad de amar a la otra persona, al tiempo que se aceptan defectos: «Es fácil juzgar a nuestras parejas en lugar de vernos a nosotros mismos como el problema. La clave para todas las relaciones exitosas es la rendición de cuentas, y eso significa tener el coraje de mirar dentro de ti mismo, examinar y reconocer tu parte de la ecuación».

En una palabra: desprecio

El desprecio es reconocido como una potente neurotoxina. Naturalmente, está presente como un factor común de las rupturas, dice la psicóloga Tanisha M. Ranger: «Cuando tratas a tu pareja con desdén, falta de respeto, burlas, sarcasmos; estas son muy malas señales. Pones todos los problemas de la relación directamente en sus pies, como si todo fuera culpa suya». Esto a menudo lleva a una acusación de que la otra persona está arruinada, lo que elimina la posibilidad de que sea capaz de hacer cualquier cosa para rectificar el problema, señala Ranger.

 

Abandonar a la pareja por los hijos

Otra razón más para no ser un padre aprensivo: a menudo están demasiado ocupados en sofocar a los hijos como para prestar atención al matrimonio. “La crianza de los hijos consiste en enseñar a los niños a caminar y, finalmente, a alejarse. Pero estas personas no lo creen, y acarician sus egos al nunca dejar que sus hijos se vayan», dice David Ezell, director clínico de Darien Wellness; «Como resultado, uno o ambos se olvidan de su pareja».

No hay compromiso

El compromiso es una de las dinámicas más importantes en cualquier relación, pero es algo que deben hacer las dos partes. «Una persona no siempre debe abrirse camino en una relación», comenta Kimberly Hershenson, una terapeuta de parejas de Nueva York. «Debería ser un dar y recibir en el que a veces te encuentras en el medio», afirma Hershenson; «Toda relación sana implica compromiso, pero si los valores o las creencias son muy diferentes y ninguna de las partes está dispuesta a comprometerse, puede ser una señal de que la relación no funciona».

No aceptar que los sentimientos de tu pareja sean diferentes

Puedes compartir los hijos, la cama, los gastos, pero tú y tu pareja no necesitan compartir las mismas ideas. El hecho de que pienses y sientas algo no significa que tu pareja deba pensar y sentir lo mismo, asegura Lesli Doares, terapeuta familiar y de matrimonio: «Cuando amamos a alguien, vemos las diferencias como conflicto y no simpre lo son. Las diferencias son naturales». En un matrimonio, la clave es averiguar qué diferencias vale la pena tratar de resolver, comenta la experta. 

Tener expectativas poco realistas

¿Cuánto se puede esperar de una persona? «Las parejas se divorcian cuando están desencantadas y decepcionadas al descubrir que su pareja no las complementa ni mejora su vida», dice la coach de relaciones Rosalind Sedacca. El problema es que cuando las personas buscan a alguien más, es probable que finalmente encuentren que sus otros intereses amorosos son igualmente inadecuados: «En una buena relación, las parejas pueden complementarse, pero no completar a la otra persona. Así que es un ciclo interminable de relaciones fallidas basadas en expectativas erróneas e irreales».

El lento desgaste de la confianza

Pam Mirehouse, una coach de divorcios, asegura que la sensación de que tu pareja ya no te apoya ni te considera es algo que mata las relaciones lentamente: «Cada vez que una persona da prioridad a otras antes que a su pareja, la relación se desgasta levemente y con el tiempo los desaires se suman hasta la separación. Son las cosas pequeñas, como escuchar, estar ahí y otros pequeños detalles de atención que mantienen una relación sana».

Con información de Fatherly

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