Este viernes tendrá lugar en el hemisferio norte el día de mayor duración del año —es decir, la jornada con la mayor cantidad de horas de luz solar— marcando así el comienzo del verano.

Llega el solsticio de verano al hemisferio norte y el de invierno al sur: ¿qué son y por qué marcan el cambio de estación?

El fenómeno astronómico se debe a una ‘imperfección’ en el eje de nuestro planeta.

Imagen ilustrativa
Klaus-Dietmar Gabbert / www.globallookpress.com
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Este viernes tendrá lugar en el hemisferio norte el día de mayor duración del año —es decir, la jornada con la mayor cantidad de horas de luz solar— marcando así el comienzo del verano.

En esta fecha se produce el solsticio de verano, el momento en que el Sol alcanza su posición más boreal con respecto a la órbita elíptica de nuestro planeta.

Esto se debe a una pequeña ‘imperfección’ en el eje de la Tierra, que no es recto, sino que posee una inclinación de 23 grados y 27 minutos, de modo que durante el solsticio de verano el Polo Norte se encuentra más cerca del Sol. Consecuentemente, el hemisferio boreal recibe en ese tiempo mayor cantidad de luz y calor.

Mientras, en el hemisferio sur ocurre exactamente lo opuesto. Este día se produce allí el solsticio de invierno, es decir, el momento en que el Polo Sur se aleja al máximo del Sol. En otras palabras, en las latitudes australes comienza hoy la estación del invierno.

En ambos casos, la salida y la puesta del Sol no parecen cambiar en los días anteriores y posteriores a los solsticios, por lo cual este fenómeno recibió el nombre de ‘solstitium’ en latín (‘sol quieto’).

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