Esta podría ser la voz de Frida Kahlo

«Con su cabeza asiática, sobre la que nace un pelo oscuro, tan delgado y fino que parece flotar en el aire, es un niño grandote, inmenso, de cara amable y mirada triste”. Así comienza una grabación de dos minutos de duración en los que una voz suave y tranquila recita Retrato de Diego, una composición literaria en el que la pintora escribió en 1949 para su marido, Diego Rivera.

La ministra de Cultura de México, Alejandra Frausto, anunció en conferencia de prensa que el archivo sonoro -encontrado en la colección de Álvaro Gálvez y Fuentes, apodado El Bachiller, un locutor conocido en México por las entrevistas ofrecidas a prominentes figuras del mundo de la cultura, como Alfonso Reyes o Jorge Luis Borges, entre otros- podría contener la voz de la famosa pintora mexicana. “Es un hallazgo que tiene muchos elementos que pueden identificarse como la probable voz de Frida Kahlo, aunque por ahora no es 100% seguro”, afirmó la mandataria.

El audio fue descubierto a principios de año por el director de la Fonoteca Nacional, Pável Granados, cuando este viajó a una localidad del centro del país con la intención de reencontrarse con un locutor de la histórica emisora XEW, icono de la radiodifusión mexicana, quien le aseguró que tenía en su poder una grabación de la pintora mexicana. Según afirmaba el director, el propio Bachiller había confirmado la participación de la pintora en dicho documento sonoro.

Las pruebas realizadas detallaron que el audio fue registrado con una grabadora portátil y fuera de un estudio de grabación, mientras que el análisis de voz desveló que podía oírse la respiración, lo que descarta que se tratase de una locutora profesional.

La grabación forma parte de un programa piloto monográfico dedicado a Diego Rivera en el que se incluyen relatos de sus colegas y allegados. La última cinta de la producción acaba con una descripción surrealista de la pintora hacia su marido: “Viéndolo desnudo se piensa inmediatamente en un niño rana, parado sobre las patas de atrás, sus hombros infantiles, angostos y redondos, terminan en unas manos maravillosas, pequeñas y de fino dibujo, sensibles y sutiles como antenas que comunican con el universo entero. Es asombroso que esas manos hayan servido para pintar tanto y trabajen todavía infatigablemente”, dice la voz femenina, que culmina la narración con la frase: “su forma es la de un monstruo entrañable al cual la abuela, antigua ocultadora, la materia necesaria y eterna, la mujer, entre todas ellas yo, quisiera siempre tenerlo en brazos como a un niño recién nacido”.

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