Es imposible atravesar la vida sin que alguna de estas experiencias toque nuestra puerta

A lo largo de nuestras vidas, nos toparemos con algunas experiencias que resultarán grandiosas, pero de forma inevitable pasaremos por algunas que nos generarán profundo dolor. El hacernos conscientes de ello, no debe predisponernos, ni hacernos vivir con miedo de que ese momento llegue, sin embargo deba abrir nuestra consciencia para valorar lo positivo y disfrutar cada momento.

Acá algunas cosas que podríamos considerar como el costo por tener esta oportunidad maravillosa que seguramente nos ocurrirán o nos habrán ocurrido, dependiendo de la etapa que vivamos actualmente.

Una decepción amorosa: Sin importar qué tan profundo nos deje marca, las heridas de las relaciones pueden aparecer tarde o temprano, un corazón roto, que se siente paralizar ante la desilusión, para luego darse cuenta que puede latir con más intensidad.

Corazón roto

El dolor por algún error cometido: Cometemos muchísimos errores a lo largo de nuestras vidas, pero habrá sin duda alguno que nos genere muchos conflictos, que nos pese, que debido a él nuestra vida tome un rumbo determinado que no preferíamos, que nos alejemos de alguien importante, que le hayamos hecho daño a alguien, etc. La culpa no nos lleva a ninguna parte, pero el aprendizaje sí.

La pérdida de alguna amistad: Los amigos verdaderos siempre se llevan en el corazón a pesar de las circunstancias que los separen, pero muchas veces ocurren cosas que hacen que nunca más podamos sentir cerca a esa persona que es o fue un gran afecto en nuestras vidas.

La muerte de un ser querido: Esa fuerte despedida que nos separa físicamente de alguien para dejar un vacío presencial que nos toca llenarlo de recuerdos, de sonrisas, de voces que quedaron grabadas y esperamos por siempre poder traer a nuestra memoria.

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Una mala inversión: Las malas inversiones se hacen no solo a nivel económico, sino abarcan todo aquello en lo cual depositamos nuestros recursos, bien sea tiempo, energías, sentimientos, etc. Evidentemente de una mala inversión, viene una pérdida, pero de seguro podremos siempre rescatar la ganancia de la lección.

La enfermedad en nosotros o en algún ser querido: Esa limitante de salud, que por lo general nos invita a resolver nuestros conflictos internos, lleva consigo un gran mensaje y una gran lección, por ende aprendamos a aceptar la condición dando paso a la sanación desde el interior y si no somos nosotros apoyemos desde el corazón a quien lo necesita.

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Todas ellas nos invitan a valorar cada una de las bendiciones de nuestras vidas y nos hacen ver que nada es permanente, todo es transitorio y por ello es conveniente aprender a vivir en el ahora, sin preocuparnos tanto por lo que pasará y sin anclarnos a un pasado que no podemos cambiar.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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