Envenenar al mundo no los llevó a la cárcel sino a obtener títulos nobiliarios

EL NEGOCIO DE LA DROGA                                   

El elemento histórico y criptopolítico


¿Cuándo empezó este vil negocio? En el siglo XVII, e involucró a toda una serie de levantadores de imperios que incluyó a Robert Clive en el siglo XVIII, Alexander Matheson, David Sassoon, los Perkin, los Coltman, los Russell, los Ableton, los Boylston, los Forbes, y muchos otros en el siglo XIX. Estamos hablando de la élite de élites del poder angloamericano. Pero el comercio de opio no fue tan sólo una aberración del imperio británico, sino también uno de sus componentes cruciales.

De hecho, el imperio británico, el tráfico de opio y el crecimiento del capitalismo se dieron al mismo tiempo. El opio fue fundamental para la expansión del imperio a lo largo de los últimos años del siglo XVIII y también los primeros del siglo XIX. Sin él, quizá ni siquiera hubiese existido el imperio británico. Históricamente hablando, el opio representaba fantásticas cantidades dinero, mucho más del que nadie podría soñar. No hizo falta que nadie recordara a los levantadores de imperios que el dinero hacía girar el mundo. Ellos fueron creadores de imperios en los pasillos del poder, y sucios traficantes de drogas en los anales de la historia.




Históricamente, se puede unir el comercio organizado de drogas con el desarrollo del capitalismo. De hecho el origen del monopolio está íntimamente ligado al tráfico de drogas. La existencia del monopolio redundó en la concentración de enormes bolsas de riquezas en manos de un grupo de gente relativamente pequeño. La riqueza desembocó en la acumulación del poder, la acumulación de riqueza y poder —creada a partir de una asociación histórica de comercios de la droga— se ha contado entre los cimientos fundamentales del capitalismo global y también del estado-nación moderno.






El comercio de opio no fue tan sólo una aberración del imperio británico, sino también uno de sus componentes cruciales. De hecho, el imperio británico, el tráfico de opio y el crecimiento del capitalismo se dieron al mismo tiempo.

Cuando el comercio de opio finalizó a principios del siglo XX el imperio británico comenzó a decaer. Repito: el opio fue fundamental para la expansión del imperio británico a lo largo de los últimos años del siglo XVIII y también los primeros del siglo XIX. Sin él quizá ni siquiera hubiese existido el imperio británico.

Las ganancias provenientes de la droga pagaban las facturas y proporcionaban una fuente regular de ingresos de alta calidad que hacía imposible que la colonia india siguiera adelante.

¿Cuándo empezó este vil negocio? En el siglo XVII, e involucró a toda una serie de levantadores de imperios que incluyó a Robert Clive en el siglo XVIII, Alexander Matheson, David Sassoon, los Perkin, los Coltman, los Russell, los Ableton, los Boylston, los Forbes, y muchos otros en el siglo XIX. Estamos hablando de la élite de élites del poder angloamericano.

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Históricamente hablando, el opio representaba fantásticas cantidades dinero, mucho más del que nadie podría soñar. No hizo falta que nadie recordara a los levantadores de imperios que el dinero hacía girar el mundo. Ellos fueron los levantadores de imperios en los pasillos del poder, y sucios traficantes de drogas en los anales de la historia.

Lo más sorprendente es la falta de vergüenza con la que trabajaban los dirigentes de la droga. No se escondían. Para los británicos, el comercio de opio no era un asunto de callejón sórdido sino un honorable instrumento de política de estado, el sostén del tesoro, y un motivo de alabanza por parte de los más destacados partidarios del libre comercio, como Adam Smith, Thomas Malthus, y James y John Stuart Mill.

El envenenamiento del mundo no los conducía a la cárcel. Al contrario, les permitió obtener títulos nobiliarios y el gobierno les otorgó cargos importantes. Y hoy en día, todo sigue igual.

Además de ser una fuente transcendental de ingresos, también fue el producto de importación más relevante durante los primeros 70 años del siglo XIX. El negocio de los narcóticos también creó una concentración de capitalistas y una estructura financiera global sin la cual no habría sido posible nada de lo que ocurrió a continuación.

Esta situación se dio primero en Londres y más tarde en Boston y Nueva York. Todas las grandes casas mercantiles, los bancos y las compañías de seguros que tenían sus raíces del comercio asiático, surgieron a partir del opio.

El comercio de esta sustancia produjo montañas de dinero, así como un mercado de masas, y alimentó las instituciones bancarias de seguros y transportes que se formaron durante aquella época.

En conclusión, el capitalismo siempre ha estado ligado de forma íntima a la droga, porque necesitaba capital rápido y oculto para financiar la explotación y la defensa, todo ello amparado por el libre comercio.

La relación entre actividades bancarias, transporte, seguros y el comercio de opio figura como las características más notables de la época.

Estas actividades no sólo contribuyeron al tráfico de opio sino que se convirtieron en la base de una infraestructura comercial que en última instancia sostenía una amplia variedad de comercio.

Con el tiempo, los estupefacientes empezaron a crear la necesidad de otras mercancías. Desde el siglo XV, y hasta bien entrado el siglo XX, el comercio de opio subvencionó la tierra, el trabajo, las relaciones fiscales e incluso al propio Estado.

Todo eso se construyó desde los cimientos de una sustancia que anteriormente y durante milenios se había utilizado con propósito casi exclusivamente medicinal y de la que los británicos sabían que además de usarse como dinero era muy adictiva. Quizás, hoy en día, cuando nos referimos a los narco-estados como Colombia o Afganistán, deberíamos recordar que el primer narco-estado se dirigía desde Londres.

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