Encuesta muestra que vigilancia preocupa a periodistas extranjeros que trabajan en China

Grafiti de una cámara de vigilancia. Publicada con autorización para reutilización en Pixabay.

La versión original de este artículo fue escrita por Jennifer Creery y se publicó en Hong Kong Free Press el 29 de enero de 2019. Esta reproducción se basa en un acuerdo de asociación.

Las condiciones de trabajo para los corresponsales extranjeros en China se deterioraron en 2018, según el informe anual del Club de Corresponsales Extranjeros de China (FCCC). La vigilancia en la calle y a través de las redes de comunicaciones se ha vuelto la preocupación dominante.

De los 204 periodistas encuestados, el 48 % dijo que lo habían seguido y el 91 % dijo que le preocupaba la seguridad de su teléfono.

Más de la mitad de los encuestados cree que la interferencia gubernamental ha empeorado a lo largo del año –la mayor proporción desde 2011, un aumento de 10 % del año anterior. Ni un solo corresponsal dijo que las condiciones mejoraron en 2018, agregó FCCC.

Los participantes representan medios de 31 países y regiones. No todos los encuestados respondieron todas las preguntas. Además, se entrevistó exhaustivamente a jefes de misión de nueve organizaciones internacionales de acopio de noticias.

Interferencia en Xinjiang

De los 27 encuestados que visitaron Xinjiang –región noroeste de China con población predominantemente musulmana túrquica–, 24 dijeron que habían tenido “interferencia” mientras estuvieron ahí. Xinjiang ha tenido masiva represión de minorías étnicas, que incluyen detención arbitraria de uygures en campos de “reeducación” extrajudicial desde que el presidente Xi Jinping implementó una política dura en 2014 para enfrentar el descontento social.

El club de prensa, que no tiene reconocimiento de Pekín, agregó que la vigilancia y otras formas de obstrucción prevalecieron en la región. De los 204 encuestados:

  • 96 % fue perseguido notoriamente
  • 79 % se vio obligado a eliminar material informativo a pedido de las autoridades
  • 58 % fue detenido o tiene un colega detenido
  • 10 periodistas dijeron que les interrumpieron entrevistas
  • a siete les negaron habitaciones de hotel
  • a tres les confiscaron o dañaron equipo

Nathan VanderKlippe, corresponsal de Globe and Mail, dijo a FCCC que estuvo sometido a intensa vigilancia mientras informaba sobre la región:

I was followed and tracked for nearly 1,600 kilometres, by at least 9 cars and 20 people – most of whom refused to identify themselves or their organisations…I was detained numerous times. A police officer seized my camera and deleted pictures without my consent.

Me siguieron y rastrearon por casi 1600 kilómetros al menos nueve autos y 20 personas –la mayoría se negó a identificarse o a sus organizaciones… Me detuvieron muchas veces. Un oficial de policía confiscó mi cámara y eliminó fotos sin mi consentimiento.

Visas negadas

La encuesta mostró que las autoridades chinas se han negado a emitir o renovar visas para periodistas, en lo que puede ser una represalia por informes negativos. Megha Rajagopalan, exjefa de Buzzfeed para China, se vio obligada a dejar el país en 2018 después de que rechazaron su solicitud de visa de prensa sin explicación. Rajagopalan había informado sobre Asia desde 2012, y su informe sobre tecnología de vigilancia en Xinjiang fue reconocido en los Premios de Prensa de Derechos Humanos de 2018.

También se emitieron visas con términos recortados en aparente represalia por informes que molestaron al Gobierno. A Yibing Feng, reportero de la Voz de América, le dieron una visa de seis meses en lugar de la habitual de un año. A un periodista de The New York Times le dieron una visa de tres meses. Bill Ide, jefe de misión de VOA, dijo a FCCC:

It’s harassment…They’re trying to send a message, but it’s unclear really what the message is, because we have asked them repeatedly to tell us specifically what led to the shortened visa and they have not given us any clarity.

Es acoso… Están tratando de enviar un mensaje, pero no está claro cuál es el mensaje porque les hemos pedido reiteradamente que nos digan específicamente la razón de la visa reducida y no noa han contestado con claridad.

Casi la mitad de los encuestados asistió a entrevistas en el Ministerio de Asuntos Exteriores antes de recibir sus credenciales de prensa. Uno de cada diez dijo haber tenido problemas durante el proceso de renovación.

Reporteros y fuentes locales

Los empleados chinos de medios extranjeros también enfrentaron riesgos: el 37 % de los encuestados dijo que sus colegas locales habían estado sometidos a acoso e intimidación de las autoridades, que incluía separación forzada y denuncias de “traición”, según el informe.

Además, el intorme planteó la preocupación por la seguridad de las fuentes dentro de China, que se ven sometidas rutinariamente a intimidación y acoso. Según el informe, el 34 % encuestados dijo que las autoridades habían acosado, detenido o interrogado a las fuentes al menos una vez.

Policía en Urumqi, China. Foto con licencia para dominio público.

El informe también expresó puntos de mejora. Menos corresponsales fueron citados para reuniones en el Ministerio de Seguridad del Estado. También hubo menos denuncias de presiones de diplomático chinos a las oficinas de medios de comunicación, y eñ 84 % de los encuestados dijo haber tenido procedimientos de visa sencillos. En general, el informe de FCCC concluye que el Gobierno ha adoptado un enfoque más sutil para controlar los medios extranjeros.

Vigilancia y control ‘sutil’

La vigilancia física y digital se han convertido en preocupaciones claves entre los periodistas extranjeros. Junto con los que han sido sometidos a seguimiento (48 % de los encuestados), el 22 % supo que las autoridades los rastreaban con sistemas de vigilancia pública.

El informe de FCCC recopiló una serie de casos que muestra que a periodistas y sus fuentes los observan. En una entrevista para el informe, Matthew Carney de Australian Broadcasting Corporation, dijo:

I have witnessed files been moved in my laptop, also in my phone I have actually seen them in my Gmail opening and closing files. This instance was at 2 a.m. in the morning. I had a very high level of surveillance in my home and office, on phone, all communications apps: Wechat, Gmail, ABC email, malware in my phone, etc.

He sido testigo de archivos movidos en mi computadora. Además, en mi teléfono los he visto abrir y cerrar archivos en mi [cuenta de correo electrónico de] Gmail. Esto fue a las 2 de la mañana. Hubo mucha vigilancia en mi casa y oficina, en el teléfono, todas las aplicaciones de comunicaciones apps: Wechat, Gmail, correo de ABC, software malicioso en mi teléfono, etc.

Yuan Yang de Financial Times dijo:

Police officers told me they know about a social event I was organizing that I had privately invited friends to using Wechat.

Los policías me dijeron que sabían de una actividad social que estaba organizando a la que había invitado amigos privadamente por medio de Wechat.

Hanna Sahlberg, presidenta de FCCC, escribió que le preocupa el deterioro del ambiente de prensa en China:

The wider monitoring and pressure on sources [to] stop journalists even before they can reach the news site…There is a risk that even foreign media will shy away from stories that are perceived as too troublesome, or costly, to tell in China.

[Hay] más vigilancia y presión a las fuentes para detener a los periodistas antes de que puedan llegar al sitio de noticias… Existe el riesgo de que los medios extranjeros eviten noticias que vean problemáticas o costosas para contar en China.

Agregó que hubo informes de funcionarios chinos que ofrecieron intervenir las casas de periodistas radicados en Hong Kong por parte del Gobierno de Malasia, cuando los periodistas investigaban un escándalo multimillonario de coimas en Kuala Lumpur que implicaba al ahora ex primer ministro malasio Najib Razak.

China se ubicó en el puesto 176 de 180 países en el Índice de Libertad de Información 2018 de Reporteros sin Fronteras, lo que lo convierte en uno de los países con más limitaciones en los que trabajan los periodistas extranjeros.

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