• Existen más de 3.000 sustancias químicas diferentes asociadas a los plásticos y más de 60 caracterizadas como sustancias de alto riesgo para la salud
  • Cuando ingerimos un pescado, estamos incorporando a nuestro organismo todos los contaminantes que ha acumulado a lo largo de su vida
  • Estos químicos también se hallan en las partículas del aire que respiramos, sobre todo en interiores, ya que dichos ambientes están llenos de materiales plásticos

La borrasca Filomena ha teñido de blanco buena parte de la ciudad de Madrid, así como de la zona centro de España. Una nevada histórica, que ha obligado a paralizar la actividad en el aeropuerto de Barajas. Todos los trenes de Renfe en dirección a Madrid también han sido cancelados este sábado. Pues bien, por increíble que parezca hay quienes no se creen la nieve en Madrid, y defienden que en realidad es plástico que está cayendo del cielo.

Durante buena parte del año 2020 los negacionistas del coronavirus han sido protagonistas de numerosos titulares en los medios de comunicación. Ahora, a raíz de la nevada en Madrid ha surgido otro movimiento impulsado por los negacionistas de la nieve.

El usuario de Twitter @GobernoAlem ha recogido este video que en apenas 17 horas acumula 2.200 retweets, 6.000 likes y 1.600 tweets citados.

En el video una mujer defiende que la nieve no es nieve, sino hielo. Para demostrar su teoría, coge un poco de nieve de la terraza de su casa, hace una bola con ella, y trata de fundirla con un mechero. ¿El resultado? La nieve no se funde, sino que se pone de color negro.

Podría parecer una simple anécdota. El usuario de Twitter @GobernoAlem también ha compartido otro vídeo con el siguiente mensaje «Por favor… ¡¡Un hospital psiquiátrico para encerrar a toda esta gente!!»

Otra mujer tratando de demostrar que la nieve en Madrid no es nieve, sino plástico. Y, para defender su verdad, la prueba del mechero. Al igual que ocurre en el video anterior, la nieve no se funde, sino que se tiñe de negro.

¿Hay alguna razón por la que la nieve no se funde? Sí. Los científicos explican que cuando aplicamos una llama a la nieve no se derrite, sino que sublima. ¿Qué quiere decir esto? Que directamente pasa a estado gaseoso. El por qué del color negro es porque el combustible del mechero no termina de quemarse por completo, dejando restos en la nieve, de ahí el olor a plástico quemado.

El vídeo no ha tardado en viralizarse y son muchos los que han demostrado por qué lo que dice la protagonista del vídeo es totalmente falso. El biólogo Alvaro Bayón ha explicado así el fenómeno: «Al usar un mechero estamos quemando un combustible (butano o gasolina), que contiene una interesante cantidad de impurezas que, al quemarse, forman hollín. Ese hollín normalmente se ve como humo. Si acercas el mechero a un cristal limpio (puedes limpiarlo a conciencia antes, para verificar que no es nada que haya en el cristal), verás que también se pone negro. Es normal, eso es el hollín del combustible depositándose sobre la superficie (la bola de nieve, o el vidrio, la que sea). El olor, es lo mismo. El gas butano no huele, pero sí está mezclado con sustancias que sí huelen. El olor viene de esas impurezas que se están quemando», señala en la primera parte de su hilo.

Tras esta explicación, el científico refleja el porqué no se derrite: «Hay dos cosas importantes aquí. La primera es que el agua (incluso congelada) tiene un alto calor específico. Si la bola de nieve está apelmazada (eliminas el aire que hay entre los copos de nieve), el hielo está en contacto con… bueno, con más hielo. La llama la estás aplicando sobre un punto localizado, y la mayor parte del calor que recibe va a disiparse por el resto de la masa de hielo, sin llegar a derretirse, a causa de ese alto calor específico. Sin embargo, en el punto donde la llama impacta de forma más directa, el hielo, al pasar repentinamente de una temperatura muy baja a una muy alta, sufre un proceso bien conocido por cualquiera que haya estudiado física y química en la ESO, que es la sublimación el paso de hielo a vapor sin pasar por la fase líquida. Muy poco sólido pasa a mucho gas, así que es normal que ese proceso sea poco aparente. Aunque llega a verse si se presta atención».

Es cierto que llueve plástico y es cierto que podría nevar plástico

En abril de 2019 unos científicos se quedaron sorprendidos al encontrar plástico en zonas tan remotas y naturales como los montes Pirineos. Ahora, otro estudio ha encontrado también plástico en las Montañas Rocosas de Estados Unidos. En ambos casos sorprende la forma en la que se ha encontrado: en muestras de lluvia de estas zonas. El plástico está llegando a áreas naturales en forma de fibras y trazas de microplásticos en la lluvia.

En el caso de los Pirineos se encontraron un promedio de 365 partículas de plástico, fibras y trazas por metro cuadrado todos los días. Los plásticos encontrados eran del tipo poliestireno y el polietileno, son comúnmente utilizados para fabricar envases de un solo uso o bolsas por ejemplo.

Estos dos descubrimientos planean nuevas dudas sobre cómo todos los desechos plásticos que tiramos repercuten en el planeta. Ya no es solamente que ensucian y no son degradables, sino que los restos se transforman en microplásticos capaces de impregnar el aire, el agua o cualquier área del planeta.

No es posible rastrear cuál es el origen exacto de estos microplásticos descubiertos en las muestras de lluvia. Los responsables de la investigación en las Montañas Rocosas sugieren que casi cualquier cosa que esté hecha de plástico podría desprender pequeñas partículas que luego suben a la atmósfera. Ahí arriba, una vez se suman al agua de las nubes, entran en el ciclo del agua que las hace descender, desplazarse por la Tierra (y en consecuencia depositarse en organismos) y luego filtrarse en bajo Tierra o subir de nuevo.

Microplásticos que viajan miles de kilómetros

El aspecto preocupante aquí es la capacidad que tienen los microplásticos de desplazarse por todo el planeta. El equipo que recolectó muestras en los Pirineos lo hizo a 6 kilómetros del pueblo más cercano y a 120 kilómetros de la ciudad más cercana. Con semejante distancia, los científicos creen que existe la posibilidad de que los microplásticos estén realmente en cualquier lugar.Img 1Un ejemplo de una traza de microplástico que viaja por aire y agua.

Las conclusiones de la investigación sugieren que los microplásticos habían podido viajar alrededor de 100 kilómetros por el aire. Se ha llegado a esta cifra correlacionando la cantidad de partículas, la fuerza del viento en el área y otros datos meteorológicos disponibles. Sin embargo, indican que los microplásticos podrían llegar aún más lejos.

Teniendo en cuenta que cada año se producen cientos de millones de toneladas de plástico y lo mucho que tardan en degradarse, ¿cuánto tardaríamos en librarnos del plástico en el medio ambiente? Los investigadores comentan que incluso si de repente dejáramos de usar al 100% plástico, este seguiría existiendo en el medioambiente en forma de microplásticos desplazándose por agua y aire durante siglos.

El ser humano y el resto de animales consumen microplásticos a través del agua y los alimentos que se consumen. También es posible respirar micropartículas de plástico existentes en el aire. Sin embargo, dado que nos encontramos en este entorno desde prácticamente el día que nacemos, los científicos no han podido determinar cuál es el impacto real que tiene, pues ha sido imposible aislar a alguien de los microplásticos desde su nacimiento.

El Corte Inglés
Como se puede apreciar, la nieve plástico no se deposita en las ramas caídas pero las arranca.

Cada día somos más los seres humanos que reconocemos la importancia de conectarnos con nuestra sabiduría. Lo hacemos para alcanzar paz interior, mejorar nuestras relaciones o sentirnos merecedores de abundancia y prosperidad a todo nivel. Hablamos de crecimiento personal.

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