El tabaco daña a los niños aunque nadie fume a su lado


Imagen: Bruno Glätsch.Imagen: Bruno Glätsch.

Un estudio del Centro Médico del Hospital Infantil y de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos) ha demostrado la presencia de nicotina en las manos de niños con cuidadores fumadores, aunque estos no hubieran fumado estando los niños presentes.
 

Esto se debe a que, después de que el humo se disipe, las sustancias químicas que contiene permanecen en la ropa y en las paredes, los techos, las alfombras y los tapizados de las habitaciones en las que se ha fumado tabaco. Esta contaminación se denomina humo de tercera mano. Además, también hay que tener en cuenta la nicotina persistente en los dedos de los fumadores.
 

Esta investigación ha puesto en evidencia que evitar fumar en presencia de los no fumadores no es suficiente para no exponerlos a las sustancias perjudiciales del tabaco. Los datos del estudio también han señalado que los niños entre 2 y 4 años tienden a presentar niveles más altos de nicotina en sus manos respecto a otros grupos de edad.
 

Humo de segunda y tercera mano
 

Los efectos nocivos de la exposición al humo de tabaco se conocen desde hace muchos años. Los fumadores de cigarrillos y puros tienen un riesgo significativamente mayor de contraer todo tipo de enfermedades respiratorias, y las investigaciones que relacionan a los fumadores pasivos (expuestos al humo de segunda mano) con el cáncer se remontan a casi tres décadas.
 

En este estudio, los investigadores han encontrado más evidencias de los efectos potencialmente dañinos de la exposición al residuo y las partículas que deja el humo del tabaco.
 

La doctora Melinda Mahabee-Gittens y la profesora Ashley Merianos han descubierto que no fumar cerca de los niños no evita que sean expuestos a la nicotina, y que los niveles más altos de exposición a los residuos de humo de tabaco, que probablemente incluyen nitrosaminas cancerígenas específicas del tabaco, pueden estar vinculados a problemas respiratorios.
 

“Esto demuestra que las prohibiciones de fumar en lugares cerrados no necesariamente protegen a los niños de la exposición al humo del tabaco y los contaminantes relacionados, como el humo de tercera mano”, explica Merianos en un comunicado.
 

“También muestra que la exposición a los tóxicos del humo del tabaco está más extendida de lo que se pensaba anteriormente, porque la exposición en los niños no se limita a inhalar el humo de segunda mano”, agrega Mahabee-Gittens.


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Nicotina en las manos
 

El equipo de investigación recogió las toallitas de manos de 104 niños que visitaron el Departamento de Emergencias Pediátricas del Hospital Infantil de Cincinnati entre abril de 2016 y agosto de 2017, con síntomas potencialmente relacionadas con la exposición al humo de tabaco y que tenían, al menos, un cuidador que fumara. Después, se analizaron las toallitas para determinar la presencia de nicotina.
 

La investigación tuvo en cuenta diversas variables, como la cantidad de fumadores que convivían con cada niño, la cantidad de cigarrillos que fumaban los cuidadores al día, o la ubicación y la cantidad de cigarrillos fumados dentro de los espacios comunes. También se tuvieron en cuenta los registros médicos de los niños, en busca de posibles síntomas relacionados con la exposición al humo, como sibilancias y tos, así como las historias clínicas anteriores y los diagnósticos de alta.
 

El estudio reveló niveles significativos de nicotina en las manos de los niños cuyos cuidadores no habían fumado en su presencia, con un promedio de 82 nanogramos de nicotina. Se encontró una cantidad similar en las manos de los niños cuyos cuidadores fumaban entre uno y cinco cigarrillos por día en su presencia. Los niños cuyos padres fumaban 15 cigarrillos o más a su alrededor tenían niveles de nicotina en sus manos por encima de 200 nanogramos .
 

Más de la mitad de los niños en el estudio tenían menos de 2 años, y presentaron un nivel medio de 69 nanogramos  de nicotina en su manos. Esta cantidad llegó a triplicarse en el promedio de los niños entre 2 y 4 años. A partir de los 5, los niveles volvían a ser similares a los del primer grupo.
 

Enfermedades respiratorias
 

El trabajo futuro debe explorar las asociaciones de la nicotina en las manos y la edad para determinar cómo las interacciones cambiantes de los niños con su entorno y comportamiento contribuyen al aumento de la nicotina de los 2 a los 4 años, si el lavado de manos disminuye el riesgo y si los niveles aumentados se asocian con un aumento de enfermedades relacionadas con el humo de segunda mano.
 

Según Merianos, los niños con niveles más altos de nicotina en sus manos eran significativamente más propensos a tener síntomas respiratorios como sibilancias y tos. Pero advierte de que el hallazgo es preliminar: “Necesitamos trabajar más. Hay poca literatura disponible sobre el impacto que el humo de tercera mano tiene sobre los efectos en la salud de los niños”.
 

Precauciones
 

Merianos aboga por que los cuidadores dejen de fumar para disminuir la exposición de los niños a la nicotina y los productos químicos relacionados con el hábito de fumar. Para aquellos que no dejen de fumar, recomienda lavarse las manos, ducharse y cambiarse de ropa después de fumar para minimizar la exposición al humo de terceros.
 

Mahabee-Gittens agrega que los padres fumadores deben saber que estas medidas por sí solas no son suficientes para proteger a sus hijos, ya que los tóxicos profundamente arraigados en las superficies se acumulan cuando el hábito de fumar continúa.