EL SAINETE INDEPENDENTISTA

Subidón-bajonazo en apenas 10 segundos. Es lo que pasa cuando confías en
un líder como Cabezamocho: que después de jugar con tus expectativas te de-
ja con el culo al aire y cara de panoli. 

Carles Puigdemont ha acariciado en sus delirios más húmedos el deseo de pasar a la historia. Tal vez lo acabe haciendo, pero no a la de las grandes gestas sino a la del humor absurdo. Su “declaración” ante el Parlament no la hubiera superado ni Groucho Marx. Como el gato de Schrodinger, la República Libre de Cataluña existe y no existe a la vez, ha sido proclamada y negada, y ni el más perspicaz -que, desde luego, no se llama Mariano- sabe cómo interpretar lo sucedido. Tanto es así que el paso dado por el ejecutivo español, después de una convocatoria urgente del Consejo de Ministros … es pedir al President que aclare qué ha hecho exactamente.

Puigdemont empieza a parecer un humorista “destroyer”, un personaje de Jarry que cuanto más en serio es tomado más exhibe su delirio dadaísta y que responde a las solemnidades de una situación pre-bélica con una pedorreta daliniana. Ni a Sacha Barón-Cohen se le hubiera podido ocurrir que un presidente de comunidad autónoma pueda comparecer ante los ojos del mundo, pronunciar un estudiado discurso y dejar a todo el mundo sin saber qué ha dicho. O es un redomado idiota o lo somos todos los demás.

Es obvio que, si no está como un cencerro -posibilidad que no cabe descartar- debe pensar que guarda un as en la manga. Y dado que el destinatario de un discurso que ha decepcionado a su partido, a sus socios de la CUP y a la oposición -y le deja más aislado que a un zulú en una convención del Ku-Klux-Klan- es la comunidad internacional, de la que espera una mediación que le de el gustazo de tratar de tú a tú con el gobierno español, alguna nación afín le ha convencido de que le asistirá en su propósito. Si la suspensión de la independencia no proclamada (o sí) va a durar semanas, tal como anunció, esto va para largo. La espera del balón de oxígeno del exterior le puede dejar como a los personajes de “Esperando a Godot”. Y mientras la ciudadanía catalana y española asitiendo a este teatro del absurdo.

(posesodegerasa)

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