Algunas partes del planeta enano Ceres, ubicado en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, albergaron agua bajo su superficie durante millones de años.

Es la conclusión de un nuevo examen a las observaciones del cráter Occator de Ceres realizado por la nave espacial Dawn de la NASA, que estudió el planeta enano desde la órbita desde marzo de 2015 hasta octubre de 2018, cuando la sonda se quedó sin combustible.

El cráter Occator de 92 kilómetros de ancho tiene espectaculares puntos brillantes, que los miembros del equipo de Dawn determinaron son las sales que quedan cuando el agua salobre se va al espacio.

Las bajas órbitas de la sonda Dawn han revelado increíbles detalles sobre la superficie del planeta enano.

Esta agua probablemente comenzó como hielo subterráneo, que se derritió por el intenso calor del impacto que creó Occator hace unos 20 millones de años. Una vez licuado, una parte salió a la superficie a través de fisuras y se perdieron.

Tal sublimación ocurrió hace tan solo 4 millones de años; esa es la edad aparente de los depósitos más jóvenes en el piso de Occator. Y esa brecha de 16 millones de años es desconcertante, dijeron los investigadores.

«Es difícil mantener el líquido tan cerca de la superficie», dijo en un comunicado la coautora del estudio Julie Castillo-Rogez, científica planetaria del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA en Pasadena, California. De hecho, investigaciones anteriores han estimado que el «criomagma» pudo permanecer líquido en el subsuelo cercano de Occator durante solo 400.000 años aproximadamente.

Detalle de uno de los puntos brillantes en el cráter Occator.

Pero el nuevo estudio proporciona al menos una respuesta parcial. El trabajo de modelado de Castillo-Rogez y el autor principal del estudio Marc Hesse, profesor asociado de la Jackson School of Geosciences de la Universidad de Texas, sugiere que el subsuelo cercano de Occator contiene materiales aislantes, que pudieron haber mantenido el «criomagma» líquido durante unos 10 millones de años.

El nuevo estudio fue publicado en la revista Geophysical Research Letters.

Fuente: Space.com. Edición EP.


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