El Movimiento LGTB al Asalto del Catecismo de la Iglesia

Hay una operación evidente para cambiar la doctrina católica sobre la homosexualidad.

Y hoy se centra en erosionar el catecismo.

Especialmente cuando se refiere que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados”.

En esto están unidos los medios del sistema liberal y algunos grupos de laicos, religiosos y medios católicos.
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Y tienen cada vez más poder y visibilidad.

En una estrategia de largo aliento que ha estado activa en los últimos 50 años.

¿CUÁL HA SIDO LA ESTRATEGIA DEL MOVIMIENTO HOMOSEXUAL?

La estrategia ha sido cambiar lentamente el lenguaje. Y desplazar la imagen desde la homosexualidad ,como algo oculto o impuro, hacía algo de gran valor.

El primer paso ha sido lograr el estatus de víctima, que lo consiguieron cuando estalló la epidemia del Sida.

Luego fue reemplazado con la imagen de personajes geniales y sensibles emocionalmente – comparado a los heterosexuales -, mostrados a través de la televisión.

Hoy se puede ver que es desmesuradamente alta la cantidad de gays que están presentes en programas de televisión, comparados con su proporción en la población en general.

Respecto a la Iglesia Católica el problema era mayor, porque era un hueso duro de roer.

La estrategia fue de gradualismo, porque suponían que los católicos no iban a aprobarla rápidamente.

El departamento de Teología moral de la Universidad Católica de Lovaina expresaba, hace 20 años, esta estrategia para ser aceptable la homosexualidad dentro de la iglesia.

En un texto de The Meanings of Human Sexuality , New Ways Ministry, se dice concretamente:

“¿Continuará evolucionando la enseñanza con respecto a la relación homosexual, ¿evolucionará para abarcarla?.

¡Sí, lo hará! Ya hemos dado el primer paso.

A regañadientes, como no nos gustaría admitir, incluso la enseñanza de la Iglesia ha reconocido a la persona homosexual, la orientación homosexual.

Puede ser muy incómodo con sus propias declaraciones, ¡pero está ahí!

La persona homosexual es una persona y no menos de persona que cualquier otra persona. Este es el primer paso”.

El primer paso ya se logró y veamos cuál era el segundo paso para esta estrategia,

Creo que estamos prácticamente al borde de aceptar la relación homosexual.

La Iglesia aceptará la relación homosexual, como aquellos divorciados y vueltos a casar.

Debemos vivir como hermana y hermana o hermano y hermano, según sea el caso… [La audiencia ríe].

Lo importante es que la relación sea reconocida como una relación valiosa, fructífera, significativa, afirmativa y creativa.

Estamos a punto de aceptar esto”.

El segundo paso también ya casi se normalizó y ahora queda por lograr el tercer paso,

“El tercer paso es: ¿podemos aceptar el acto homosexual?

Antes de que podamos hablar sobre la moralidad del acto homosexual, tenemos que definirlo, para entender exactamente qué es…

Necesita ser reescrita desde un punto de vista “relacional”

Por esa época también en la Universidad de Yale un profesor católico decía en un simposio,

Pero en las últimas décadas, bajo la presión de nuevos descubrimientos en las ciencias sociales y en los campos científicos, la moralidad sexual católica tradicional se está desmoronando.

Ahora, la ‘norma procreativa’ se ha ido, el rígido estereotipo de complementariedad hombre / mujer se ha ido, y ha llegado el momento de una evaluación positiva de la homosexualidad y las relaciones entre personas del mismo sexo” (Relaciones del Mismo Sexo: Una Perspectiva Ética, Nuevas formas Ministerio).

¿Y cuál es el impedimento en este momento para el tercer paso? Es el Catecismo de la Iglesia Católica.

Es el último obstáculo que deben demoler, para destruir la doctrina católica sobre la sexualidad.

¿Y qué es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad?

#2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo.

Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas.

Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado.

Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8).

Son contrarios a la ley natural.

Cierran el acto sexual al don de la vida.

No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual.

No pueden recibir aprobación en ningún caso.

#2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas.

Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba.

Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza.

Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta.

Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

#2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad.

Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

La destrucción de catecismo se ha estado haciendo desde hace tiempo, por grupos de laicos, teólogos, sacerdotes y obispos, que han llamado a un nuevo tratamiento pastoral de los homosexuales, ocultando detrás la intención de normalizar la homosexualidad en la doctrina de la Iglesia.

El punto central del ataque es que la iglesia deje de considerar las relaciones homosexuales como actos depravados.

Concretamente es quitar la definición de los actos homosexuales como “intrínsecamente desordenados”.

¿Y en qué se expresa el desorden?

EL DESORDEN DE LA VIDA HOMOSEXUAL

Recientemente Huffington Post publicó un artículo de Michael Hobbes titulado la Epidemia de la Soledad de los Gay.

Que sufren notoriamente mayores tasas de enfermedades cardiovasculares, cáncer, alergias, asma, infecciones y disfunciones relacionadas con el comportamiento.

Que son 2 veces más propensos a episodios depresivos importantes y a adicciones a las drogas.

La interpretación del movimiento homosexual es que esto es atribuible a la homofobia y la intimidación de parte de la sociedad prejuiciosa.

Sin embargo en países como Holanda y Suecia, donde la homosexualidad es claramente aceptada y el matrimonio del mismo sexo tiene décadas, los homosexuales son 3 veces más susceptibles que los heterosexuales a la depresión y a intentos de suicidio.

Incluso en una encuesta en clínicas de virus VIH un encuestado dijo una frase que muestra el fondo de lo que sucede,

“No es una cuestión de no saber cómo salvar la vida, sino una cuestión de si ellos piensan que salvar su vida vale la pena”.

Incluso el matrimonio homosexual sobre el que habían puesto grandes expectativas, ha sido una decepción para ellos, porque no han logrado mejorar su vida.

Entonces, ¿no será que Dios diseñó la sexualidad humana de una forma qué si uno se aparta de la sexualidad natural le caen graves trastornos naturales?

Los homosexuales son conscientes de que tienen una vida más complicada y conflictiva que los heterosexuales.

Pero no logran hacer el pasaje a pensar que su estilo de vida los podría estar destruyendo.

Incluso en este momento, en algunos países, los niños piensan que ser transgénero es bueno.

Ser trans se ha vuelto de moda y hay jóvenes que prueban ser transgénero con el fin de destacarse.

Piensan que su vida sería mejor si fueran del sexo opuesto, y no dudan de mutilarse genitalmente.

El drama es que la confusión de sexo suele ser temporal para la gran mayoría, y los bloqueadores de hormonas y las mutilaciones genitales causan un daño permanente.

Este es un caso extremo de homosexualidad, pero que dibuja enteramente la base insatisfactoria que viven en su vida los homosexuales.

EL ERROR EN QUE ESTÁN CAYENDO LOS CRISTIANOS

Ya hemos dicho que la homosexualidad está siendo aceptada por la Iglesia, no tanto los actos sexuales homosexuales.

Pero hay un error sutil respecto a los cristianos homosexuales, que buscan la castidad sin comprender plenamente la proposición de la Iglesia, respecto a que la inclinación homosexual es objetivamente desordenada.

El celibato cristiano gay afirma que su primer deber es evitar los actos sexuales homo genitales.

Pero se despreocupa por otras manifestaciones de inclinación homosexual, como puede ser la relación amorosa sin llegar al acto sexual.

El deseo de tener relaciones sexuales con una persona del mismo sexo, es en sí misma una distorsión de la inclinación sexual que Dios da a cada ser humano, como parte de su naturaleza.

Los seres humanos son de esa manera y es desordenado cambiarlo.

Y esto es objetivamente un cambio en lo que Dios ordenó originalmente para la persona humana; un cambio en el diseño.

Contradice expresamente la inclinación sexual original que Dios regaló a los hombres.

Este desorden naturalmente hace surgir dolor y sufrimiento, cuando una persona dice sí a la atracción hacia el mismo sexo, aunque no tenga actividad sexual genital.

Dicho de otra forma, evitar los actos sexuales homosexuales es un paso importante en el discipulado, pero la verdadera castidad está relacionada con la inclinación hacia la homosexualidad y la identidad de concebirse homosexual.

Un hombre puede pensar que el sexo homosexual está mal, pero si piensa que otro hombre es sexualmente atractivo y que le gustaría tener sexo con él si no tuviera esas restricciones morales, en el fondo está actuando desordenadamente.

Es una tentación espiritual insalubre que hace caer a las personas en el pecado sexual.

Pero esto no es de recibo en el movimiento homosexual que está actuando dentro de la Iglesia.

Porque su objetivo es normalizar totalmente la homosexualidad.

Tanto laicos como religiosos creen que el problema está en el catecismo.

HAY QUE CAMBIAR EL CATECISMO SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

La última frontera que tienen que conquistar es cambiar el texto de la definición de la homosexualidad como desordenada.

Hay una operación montada para que esto suceda, sustanciada en piezas que erosionan el Catecismo.

Esto tiene una pata externa que manejan los medios de comunicación no católicos, como por ejemplo el diario La Reppública de Italia, que ha publicado recientemente una historia de unos padres católicos.

Al principio no aceptaron el lesbianismo de su hija, pero luego, según ellos leyendo la parábola del hijo pródigo, han aceptado la situación.

Y todo esto bajo el amparo de su Obispo.

Lo que les lleva a decir que “el problema es el catecismo que dice que la homosexualidad es una orientación intrínsecamente desordenada”.

También se abren puertas desde los medios cristianos católicos.

Un reciente artículo del diario a Avvenire, propiedad de los obispos italianos dice,

“Hay quienes, reconociendo en la tradición católica reiterada en el Catecismo, argumentan la necesidad de una vida afectiva realizada en castidad.

Pero también hay quienes, incluidos obispos y teólogos, que piden a la Iglesia una reflexión más profunda sobre el significado de la sexualidad sin excluir una revisión de la teología moral“.

Por aquí y por allá, prácticamente todos los días aparecen píldoras que erosionan lo que dice el Catecismo sobre la homosexualidad.

Pequeñas frases como esta,

“¿Cómo es posible confesar pecados en conciencia que no se consideran así?”

O un Obispo hablando sobre la definición de sexualidad del Catecismo,

“Yo digo que la Iglesia todavía no tiene una respuesta”.

Todo esto relativiza la posición histórica de 1950 años de la iglesia.

Obispo Franz Josef Bode

LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO EN ALEMANIA

En la Conferencia de Obispos de Alemania se está viendo con buenos ojos la posibilidad de bendecir a los homosexuales que se casan o tienen una sociedad civil entre ellos.

El punto culminante fue lo que dijo el vicepresidente de la conferencia episcopal y presidente del comité pastoral Obispo Franz Josef Bode.

En su homilía de vísperas de año nuevo y en entrevistas en periódicos locales, este Obispo acepta que lo que la iglesia opina sobre el matrimonio difiere, a la idea del Parlamento que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero ante esta realidad política dice que la iglesia necesita leer “los signos de los tiempos”.

Y se pregunta ¿cómo la iglesia va a acompañar pastoralmente y litúrgicamente a los homosexuales en pareja?

Por eso quiere hacerles una bendición a estas parejas, que, según él, no debe ser confundida con un Rito Nupcial.

Porque se pregunta,

“¿No hay mucho positivo bueno y correcto en tales relaciones homosexuales?

¿No deberíamos ser más justos con ellos?”

Esto de por sí ya implica rechazar la doctrina de la Iglesia de que una relación entre personas del mismo sexo es un pecado grave.

Pero aún más, Bode dice que,

“La iglesia debe reorientarse con respecto a las nuevas orientaciones respecto al matrimonio, familia, sexualidad y estilos de vida”.

¿Es la bendición para pedirle a Dios que libere a estas personas de la tentación y del pecado?

Difícilmente sea esto, si leemos los conceptos sobre la reorientación que tiene que hacer la iglesia sobre las nuevas sexualidades, según Boden.

Un argumento que se ha dado es que si la iglesia puede bendecir automóviles y mascotas, porque no bendecir matrimonios o parejas homosexuales.

Pero la gran diferencia es que los humanos tenemos libre albedrío y una naturaleza humana ordenada para ciertos fines.

Si un sacerdote da una bendición a una pareja homosexual que no quiere alejarse de los actos que la Iglesia considera gravemente desordenados, entonces aprueba algo que la Iglesia reprueba doctrinalmente.

Estas contradicciones son propias del modernismo qué afecta fuertemente a la Iglesia alemana.

Confunden los signos de los tiempos con la acomodación a las tendencias culturales cambiantes que hay en la época.

Otro operador para abrir a la iglesia a la homosexualidad es el del padre James Martín.

Padre James Martin

LA OPERACIÓN DEL PADRE JAMES MARTIN

Este es un jesuita, director de América, la revista más importante de los Jesuitas en EE.UU. y asesor del Vaticano en el área de comunicación.

O sea que es un personaje relevante en la estructura de la Iglesia.

El padre Martín ha escrito recientemente un libro que ha causado mucho revuelo, y que además él mismo lo ha potenciado a través de diversas entrevistas.

El Padre Martín rechaza la enseñanza del catecismo del que las tendencias homosexuales son objetivamente desordenadas.

“La frase se refiere a la orientación, no a la persona, pero sigue siendo innecesariamente dañina”.

“Decir que una de las partes más profundas de una persona – la parte que da y recibe amor – es desordenada, en sí mismo es innecesariamente cruel”.

Y en una entrevista se le preguntó si él está de acuerdo con esta enseñanza y el lenguaje del Catecismo, y él contestó,

“Diría que parte del lenguaje usado en el Catecismo sobre este tema necesita ser actualizado, dado lo que sabemos ahora sobre la homosexualidad.

Hace una semana conocí un teólogo italiano que sugirió que la frase “ordenado de manera diferente” podría transmitir esa idea más pastoralmente”.

Pero esto significa un cambio en la doctrina de la Iglesia, que viene de la Biblia, y no sólo un cambio pastoral.

Algunos son homosexuales y otros son heterosexuales, pero por diseño expreso de Dios.

De modo que si se saca el concepto de que la homosexualidad es desordenada significa que la homosexualidad sería un comportamiento natural para personas ordenadas de manera diferente.

Esto sucede porque el Padre Martín tiene un concepto equivocado de cuál es la parte más profunda de una persona que da y recibe amor.

Una inclinación hacia una actividad sexual antinatural no puede estar en el corazón y el alma de una persona si no está desordenada.

El verdadero amor se expresa en hechos virtuosos.

Nuestro señor dijo “La verdad os hará libres” (Juan 8: 32).

Por lo tanto lo verdaderamente cruel es evitar decirle a la persona que su actividad sexual humana va en contra de los designios de Dios y es desordenada.

Fuentes:

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