En la bucólica, pequeña y conservadora localidad de Van Meter, en Iowa, Estados Unidos, se celebra desde hace unos pocos años el “Van Meter Visitor Festival”, en recuerdo de los extraños sucesos que asolaron al pueblo hace más de un siglo. Durante cinco noches consecutivas entre septiembre y octubre de 1903, un supuesto monstruo alado de apariencia humanoide, semejante a un gran pájaro prehistórico de 2,50 metros de altura, con alas de murciélago y un cuerno en la cabeza capaz de lanzar un enceguecedor rayo de luz, sembró el terror en aquel aislado rincón del Medio Oeste norteamericano.

El 29 de septiembre de 1903, un respetable vecino de Van Meter llamado U.G. Griffith, mientras caminaba de vuelta a su casa, vio algo encima de un edificio del pueblo que no era habitual, algo que sobresalía en una de las azoteas y que parecía ser una gárgola de piedra, monumento que se pone habitualmente en lo alto de las iglesias y catedrales. Sin embargo, para espanto de Griffith, lo que parecía una estatua inmóvil que parecía emitir una especie de luz de su cabeza, se movió y dio un gran salto hasta el techo de otro edificio, para luego desaparecer en la oscuridad.

A finales del mismo mes, un médico apellidado Alcott, tras despertarse abruptamente a causa de un rayo lumínico que parecía sobrevolar su casa, miró por la ventana y contempló, estupefacto, un ser que parecía salido de la más espantosa de sus pesadillas: Una criatura que parecía ser mitad animal y mitad humana, con alas de murciélago y un prominente cuerno en la cabeza desde donde emanaba la luminosidad mencionada. Aterrado, Alcott buscó su pistola y le disparó cinco tiros, pero la bestia no pareció inmutarse. Tras esconderse en su casa durante un rato, Alcott finalmente se atrevió a salir al exterior, pero el monstruo alado había desaparecido.

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El 1 de octubre de 1903, el banquero Clarence Dunn, quien se había quedado a trabajar en su local durante la noche, escuchó ruidos extraños en el exterior. Pensando que era alguien que intentaba robar el banco, cogió su arma y salió fuera para ver de donde provenían los sonidos. Se encontró de sopetón con una terrorífica figura alada apostada en la calle. El banquero disparó varias veces al monstruo, pero sin ningún efecto. Cuando el ser hubo desaparecido, Dunn se preocupó de tomar un molde de yeso de una huella de tres dedos impresa en el suelo que había dejado la criatura.

Esa misma noche, Ben Jasperson, un supuesto reportero del Iowa Tatler, logró fotografiar a la innominada criatura. Tras hacer guardia en lo alto del edificio, aguardó pacientemente hasta que el monstruo apareció sobrevolando el pueblo y se posó sobre la tienda de O. V. White, copropietario de la ferretería más grande del pueblo.

La supuesta fotografía de la silueta de la criatura alada de Van Meter, parada sobre el techo de la ferretería del pueblo, que un periodista tomó el 1 de octubre de 1903.

La supuesta fotografía de la silueta de la criatura alada de Van Meter, parada sobre el techo de la ferretería del pueblo, que un periodista tomó el 1 de octubre de 1903.

Según Jasperson, el monstruo era muy grande, con más de dos metros de altura y con alas del doble de envergadura, aunque la criatura parecía tranquila y nada amenazadora. Con las manos temblorosas, el periodista presionó el obturador y consiguió sacar la controvertida fotografía, que hasta el día de hoy es muy discutida y permanece como el único registro del llamado “Visitante de Van Meter”.

Al día siguiente, el mencionado O. V. White, mientras atendía su ferretería, escuchó un misterioso sonido agudo proveniente del exterior. Tras tomar su arma y salir a la calle, vio al extraño ser a poco más de 5 metros, parado sobre un poste del alumbrado público. Disparó, pero la criatura no cayó al suelo, sino que giró hacia su agresor y lo encegueció con un rayo de luz que salía de su cuerno. Entonces, según White, un penetrante olor impregnó todo el aire, haciéndolo sentir aturdido.

Alertado por el disparo, otro comerciante local, Sidney Gregg, salió a la calle principal y observó cómo la criatura descendía del poste telefónico “usando su pico como un loro”. Al llegar al suelo se mantuvo erguida y, según relató, “tenía al menos 2,50 metros de altura” y una potente luz que le salía de la frente “como si fuera un faro eléctrico”. Después, la criatura dio unos fuertes aleteos y, “dando grandes saltos como si fuera un canguro”, se empezó a alejar. Luego se detuvo, corrió en cuatro patas y, extendiendo sus alas, voló en dirección a una mina de carbón abandonada, ubicada en el borde mismo del pueblo.

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El hecho de que en muy poco tiempo varios respetados vecinos de Van Meter vieron a la criatura, y que incluso alguien le hubiera tomado una fotografía, generó pánico en la comunidad, que pronto sospechó que el horripilante ser podía proceder de la vieja mina de carbón abandonada, ubicada en los extrarradios de Van Meter, donde se escuchaban extraños ruidos que parecían provenir de su interior.

Por tal motivo, el ex gerente de operaciones de la mina, J. L. Pratt (Jr.), el 3 de octubre de 1903, llegó al lugar para inspeccionar el borde del profundo pozo que caía en vertical varios cientos de metros. Allí presenció cómo la criatura emergía de las profundidades de la mina acompañada de otra idéntica, pero de menor tamaño. Ambas, según Pratt, emitieron luces brillantes de sus cuernos antes de desplegar sus alas y volver de vuelta hacia la oscuridad.

Van Meter prensa

En vista que el susto y temor ya se había enseñoreado del pueblo de Van Meter, sus vecinos se armaron y, organizados en grupos, se dirigieron a la vieja mina de carbón. Esperaron largas horas y cuando ya el cansancio y el sueño hacía mella en ellos, los dos monstruos volvieron a aparecer. Los vecinos les dispararon, pero los dos seres alados parecían ser inmunes a las balas. Sólo se limitaron a retroceder, volver por la gran oquedad de la mina y esfumarse en la oscuridad. Unas horas después, los vecinos de Van Meter sellaron la entrada de la mina para siempre.

Nunca más se volvió a saber nada de aquellas dos ominosas entidades aladas, hasta que en el 2013 tres investigadores de fenómenos paranormales -Chad Lewis, Noah Voss y Kevin Lee Nelson- se encontraron con una noticia publicada por el periódico Des Moines Daily News el 3 de octubre de 1903, donde se detallaban todos los increíbles avistamientos del monstruo en el pueblo de Van Meter. Los citados autores, tras investigar el tema, publicarían el libro “El Visitante de Van Meter: Un encuentro real y misterioso con lo desconocido”.

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Yurena García

Ayudar al desarrollo del liderazgo consciente mediante el Coaching y Mindfulness solidarios buscando que sean la mejor versión de sí mismos desde la confianza en Dios, la generosidad y el aprendizaje constante.

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