El más azul, y casi muerto, de los mares

Hay un lugar del sur del océano Pacífico al que se llama con razón el «polo mundial de la inaccesibilidad»: no hay ningún punto del Planeta Tierra que esté más lejos de tierra firme o de una isla que ese, en medio del océano. No maravilla, pues, que las naciones espaciales hundan en el Punto Nemo, como se le llama también, sus satélites y naves caducadas. Pero esa no es su única característica extrema: gracias a un cielo sin nubes, la radiación solar y el índice UV son muy altos, y como no cae polvo y no ascienden aguas profundas es muy pobre en sustancias nutritivas. En pocas palabras: las condiciones vitales en el gran Giro del Pacífico Sur, un vasto sistema de corrientes rotativas donde se encuentra el Punto Nemo, son muy malas, como ha observado una expedición del Instituto Max Planck de Microbiología Marina de Bremen, y tal y como lo han descrito en Applied and Environmental Microbiology.

Surcaron una especie de desierto marino. Pescaron microorganismos en la columna de agua con artes especiales y vieron que su cantidad era  menor en alrededor de una tercera parte que en los grandes giros oceánicos del Atlántico. También había claramente menos plancton que en otras regiones marinas parecidas. Es probable que se trate de la menor cantidad de células medida hasta ahora en el mar. En cualquier caso, los organismos encontrados coinciden con los de otras zonas. A los investigadores les dejó muy sorprendidos, eso sí, que las cianobacterias fotosintéticamente activas Prochlorococcus marinus solo llegasen a ser más frecuentes a gran profundidad, entre los diez0 y los 1cinco0 metros. Lo normal es que sean los organismos más abundantes en las capas superiores de agua.

Otro ser vivo, con el nombre de trabajo AEGEAN-1seisnueve, es especialmente numeroso cerca de la superficie aunque hasta ahora solo se lo había encontrado a profundidades de cinco00 metros. «Cabe suponer que dentro de este grupo hay más variedades ecológicas», dice en un comunicado Greta Reintjes, miembro de la expedición y primera firmante del artículo, y esta en concreto podría haberse adaptado perfectamente a la carencia extrema de nutrientes y a una radiación, en cambio, muy intensa.

Esta pobreza orgánica tiene un efecto secundario especial. El agua del Giro del Pacífico Sur es una de las más transparentes e intensamente azules entre las de todas las regiones marinas del mundo. «El agua del Giro del Pacífico Sur es increíblemente azul», dice arrobado Tim Ferdelman, jefe de la expedición. «Se puede ver hasta muy hondo en el agua, es verdaderamente maravilloso». 

Daniel Lingenhöhl

Referencia: «On-Site Analysis of Bacterial Communities of the Ultraoligotrophic South Pacific Gyre». Greta Reintjes et al. en Ap­p­lied and En­vi­ron­men­tal Mi­cro­bio­lo­gy, vol. ochocinco, núm. 14.