«El Magnesio clave para la salud» con Mercedes Milá

…y esto dura porque normalmente además de contracturas, empiezas a tener artrosis y luego los intercostales te van quedando abarrotados. Y los familiares te preguntan ¿Qué te pasa? Y uno responde: “y nada”. Pues ¿porque suspiras? Y uno responde: “ay no sé”. Es que ni siquiera te das cuenta, y lo que te pasa es que el cerebro te dice“te falta oxígeno” y haces una respiración voluntaria, en la que interviene el diafragma y todo, para meter oxigeno que te está faltando.

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Entonces la falta de magnesio, incluso puede dar espasmos en el esófago.

Yo me acuerdo que comía y tenía un dolor aquí en medio de la espalda y es que aquello se había quedado agarrotado el esófago. Había perdido la peristalsis y yo pasaba de ocho a diez días sin ir al baño. ¿Por qué? Porque no tenía peristalsis intestinal, ¿Por qué? porque no tenía magnesio. ¡Porque no tenía magnesio!

Y luego también cuando esos espasmos a veces se traducen cuando estas dormida, estas soñando, entonces el dormir es inquieto y sentís que caes, que estas cayendo, que vuelas, que bajas escaleras y faltan escaleras.

Es decir se sufre, se sufre y uf despertarse es un alivio.

luego otras veces es una arritmia, un taquicardia, unos pinchacitos en la región precordial, y cuando tienes aquellos pinchazos no sabes si respirar hondo, si quedarte parada porque piensas que te vas a morir. ¡De verdad eh! Yo he tenido muchas veces la sensación de que me tenía que morir, luego te despiertas cansada.

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Y piensas “ay si yo me despierto así después de estar ocho horas en la cama, que día me espera hoy.”

Y luego me levantaba, empezaba a comer chocolate, comer almendras, avellanas, y empezaba más o menos a moverme. Pero luego a partir del cuarto hijo que tuve, yo le decía a mi marido: “yo tengo los riñones podridos”, porque la sensación que tenía era de un gran dolor de riñones y me acuerdo que fui al médico y me mando a poner un corset de varillas y me dijo: “no te lo puedas sacar ni para dormir, ni para bañarte en el mar”. Bueno con ese corset fui desde los treinta y un años hasta los cincuenta y dos, y les diré como me lo pude sacar.

Bueno entre tanto, yo con esa falta de magnesio, además comía muy mal, porque no me gusta la carne, a duras penas me gusta, según qué pescado, y entonces yo vivía en un pueblo. Les estoy hablando a fines de los años cincuenta y principios de los sesenta… El pescado venia en unos caballos que tenía una caja que le venía dando el sol, con hielo. Desde la costa venía dándole el sol a lo que venía encima y claro llegaba, y olía mal. Entonces según qué pescado te tocaba, lo comía o no. ¿Qué solución encontraba?, pues no comer pescado. Entonces ¿qué pasaba? Que yo comía el primer plato, repetía y me saltaba el segundo y por la noche, pues comía la verdura, lo que fuera, la sopa, lo que sea. Y si era pescado también me lo saltaba, y casi siempre era pescado… y mi madre cuando era pequeña me decía: “tú tienes tripa de pobre” porque a mí me gustan las cosas pescados, los garbanzos, el pan, las lentejas…

Total entre que comía poca proteína, y tenía un déficit muy grande de magnesio, mi artrosis iba avanzando. Además tuve seis hijos y a partir de la sexta, llegaba la hora de comer, y estaba así, me decía la chica María: “señorita es la hora de comer y usted no se ha peinado”. Y yo le decía: “María es que no puedo”, no podía peinarme. ¡Se lo juro eh! Me decía: “yo le traigo una silla”, me ponía una silla delante del lavabo, me daba el peine, yo me apoyaba en el lavabo y me peinaba así con el codo apoyado en el lavabo, pero cuidando que el codo no toque del todo el lavabo porque yo no podía apoyarlo entero… Me dolía todo, tenía los dedos como dos barrilitos.

Entonces ya deje de ir a los médicos de Gerona porque tenía la impresión que en Barcelona eran más caros e iban a ser mejores, entonces empecé la visita de los médicos y me daban medicación.

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Nadie me preguntaba ¿usted que come?. Y yo comida muy mal, y más que tenía mucho apetito, pues yo me inflaba.

Comía almendras, chocolate, pan, avellanas, pero sobre todo pan, pan, pan y muchos dulces. Porque además ya sabes que en el pueblo en marzo ponen las gallinas y empezaban hacer pasteles y hacer mantecadas, lo que me había enseñado mi abuela.

Total que llego un momento que al último médico que fui me dio cortisona, y entre que yo comía mal y la cortisona, hice una diabetes.

Y ¿entonces que me paso?

Yo pensé “Anamarí” yo me hable como si me hablara mi abuela que fue la que me obligo a estudiar química, yo me dije “Anamari no te han solucionado nada, y tienes nuevos problemas, ahora lo de la nutrición, tu eres química y te vas a estudiar nutrición para intentar solucionar tu problema”. Y entonces empecé a estudiar nutrición y dietéticaEmpecé a comer bien y yo entonces estoy hablando del año sesenta y tantos. Yo no sabía nada del colesterol, y empecé a comer y como siempre tengo hambre, empecé a desayunar. Y ya no podía comer esos panes que hacían en el pueblo.

Pues empecé a comer un huevo y una loncha de jamón, una naranja y una taza de leche con café o de té, y cincuenta gramos de pan integral. Y ahora digo he estado comiendo durante cuarenta y tantos años, un huevo todas las mañanas, con una loncha de jamón york.

Y bueno seguí comiendo el chocolate, y encontraba uno que esta endulzado con ciclamato, o sea era cacao ciclamato, y había encontrado unos sin azúcar, comía mucho chocolate y muchas avellanas. Y sin darme cuenta, y al comer tanto chocolate, que eran sin azúcar, pues estaba tomando magnesio, entonces fue cuando me propusieron dar clases en el instituto de Gerona. Y dije que sí. Ya me veía más capas. Y tuve también una suerte enorme, porque me propusieron dar física. No se imaginan lo que tuve que estudiar, me leí cuatro libros de física y me hice como un libro para poder dar clases. Y luego todavía más fuerte, me propusieron dar ciencias naturales y tuve que explicar anatomía, fisiología humana, botánica, zoología, y geología. ¡Geología! Que me gusta mucho. Y yo había empezado a trabajar en una empresa minera, otro día lo contare…

Bueno gracias a esa afición que yo tenía a la geología…

 

 

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PARTE 1:  https://hermandadblanca.org/magnesio-clave-salud-parte-1/

PARTE 2: https://hermandadblanca.org/magnesio-clave-salud-parte-2/

PARTE 3: https://hermandadblanca.org/magnesio-clave-salud-parte-3/

 

REDACTORA: Gisela S., redactora de la gran familia de la Hermandad Blanca.

FUENTE: https://www.youtube.com/watch?v=XMaRyl-HlAY

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