El estrés también sirve para encontrar una motivación y desbloquear tu vida

Lo necesario es encontrar un equilibrio entre la fortaleza y ese nerviosismo al que se le puede sacar beneficio, todo en su justa medida, sin pasarse

Cuando piensas en la palabra estrés seguramente te viene una imagen relacionada con algo malo para la salud. Y, en parte, es cierto. Pero existen varias maneras de entender el estrés: es un estado que es capaz de bloquear el aprendizaje, disminuir el entusiasmo y afecta a hábitos como el descanso o la motivación. Pero, ¿qué sucede si pensamos en el estrés de forma útil? Desde Psychology Today explican que el pensamiento o la forma de ver este comportamiento afecta más que lo que genera el estrés en sí, es decir, si piensas que interfiere de forma negativa en ti, probablemente lo hará. Pensar, en cambio, que el estrés puede ser útil para tu vida puede producir algunos beneficios.

El estrés siempre ha tenido mala reputación y, gracias a esto, hemos aprendido técnicas para reducirlo. El estrés tiene consecuencias negativas a niveles físico, mental, emocional y social. Es más, demasiado estrés —ansiedad o estrés crónico— puede provocar trastornos como depresión o aislamiento. Ante este panorama, ¿cómo es posible, realmente, pensar que el estrés es útil? Alia Crum y Kelly McGonigal son psicólogas expertas en estrés y la mentalidad asociada a él. La investigación que realizan desde la Universidad de Stanford se centra en evaluar cómo los individuos manejan su propio estrés, cuál es su nivel de bienestar y cómo es un día habitual en sus vidas. El resultado que encuentran es que las personas que creen que el estrés es útil están más satisfechas, son más felices, más productivas y con mayor confianza en su trabajo y su vida.

Quienes entienden el estrés como algo perjudicial tienden a sentirse fuera de lugar (desamparadxs), sin un sentido concreto (desesperanzadxs) y se aíslan de los demás (recluidxs). Entendiendo estos tres puntos como los pilares perjudiciales del estrés será más sencillo derrotarlos y cada uno de ellos se puede evitar mediante una de las siguientes prácticas.

Curiosidad

Para impedir que el estrés nos aísle de la gente que nos rodea podemos acudir a impulsar nuestra curiosidad. Cuanto más curiosos seamos con nuestro entorno, menos aislados estaremos, así que hay que buscar preguntas y empezar a encontrarles respuesta. Lo primero pueden ser las personas más cercanas. Inicia conversaciones con ellos y sin darte cuenta estarás en medio de una charla significativa donde también podrás hablar de cómo te sientes. Es la forma de empezar a resolverlo.

Virtudes

La desesperación aparece cuando el estrés nos bloquea. Este bloqueo nos hace perder la motivación y sentir que nada a nuestro alrededor tiene sentido. El caos nos hace perder de vista las fortalezas que tenemos, todos tenemos virtudes en este aspecto. Piensa en las habilidades que tengas, qué se te da bien, qué es lo que más te hace disfrutar y sácalo a la luz. Es necesario aprender a no perder de vista este aspecto.

Liderazgo

La perseverancia y la fijación de objetivos harán que puedas mejorar el liderazgo. Esta habilidad será necesaria para que dejes de sentirte fuera de lugar. No es imprescindible que seas la voz cantante del grupo pero sí fomentar la confianza en ti. Este comportamiento hará que se aumente el empoderamiento y que la sensación de desamparo desaparezca. No es una tarea de los demás hacer que te sientas parte de algo, está en tu mano poder ser parte de, por ejemplo, un grupo.

Quizás todos estos cambios sean algo costosos al principio pero con la práctica irán saliendo de forma natural. No puedes dejar que el estrés te hunda, aprende a darle la vuelta y a usarlo como motor de lucha. Todos sentimos estrés en la vida y lo seguiremos sintiendo, lo que cambia es la mentalidad que tenemos al respecto. Si lo utilizas como el impulso que necesitas para seguir adelante en lugar de para frenarte, un poco de estrés puede ser hasta útil.

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