El ego y el budismo (I)

El ego y el budismo (I)

Derivado de un comentario

En este blog no se usa demasiado el término ego (como otros términos espirituales demasiado comunes y borrosos del tipo “iluminación”). También en budismo se habla poco de ego, aunque se habla, sobretodo hoy día, por parte de los autores modernos. Pero de hecho no veréis la palabra en ningún sutra, ni textos budista de hace, pongamos, más de dos siglos. En Asia no creo que se use mucho la palabra y me pregunto (sin saberlo) si antes de Freud se usaba apenas esa palabra y si su significado era siquiera parecido al actual. Tiendo a dudarlo.

Así pues “ego” es una palabra occidental cuyo significado actual es muy reciente. Porque ya sabéis que ego es lo mismo que “yo” pero en latín. No hay diferencia alguna si nos basamos en su significado originario. Por tanto si vamos al significado más genuino es un palabro innecesario, pues sería mejor poner simplemente “yo”.

Pero Freud le añadió un significado muy concreto, que tampoco es el significado que se usa hoy día en espiritualidad. Pues para Freud el Ego media entre el Ello y el Super-yo. Siendo el Ello, “lo inconsciente”, y el super-yo nuestra vertiente más social, moral, ética… Sería aquello que media entre “el animal” y “la civilización”.

Fijaos que Freud hizo lo que también intentamos hacer en este blog, concretar funciones mentales y darles un nombre diferenciado, porque si a todo lo llamamos “yo” sin mayor criterio o explicación, no llegamos a parte alguna, es demasiado confuso…

Y en cierta manera Freud era bastante budista porque no vió un “yo” integral sino funciones o tendencias… y no postuló núcleo alguno liderando u organizándolos… No “manda” más el ego que el Ello o el Super-yo, simplemente compiten y gana el impulso más fuerte.

Volviendo a la espiritualidad, tanto el Super-yo como el Yo/ego, e incluso el Ello, tienen partes de funciones mentales que se asocian con eso que llamamos también ego espiritualmente, dado que todos ellos tienen relación con procesos mentales “sobre ti mismo”.

Así que de nuevo no obtendremos una terminología clara u oficial sobre lo que significa este palabro en espiritualidad porque no tiene el mismo significado que en psicología freudiana donde sí se ha definido con más o menos precisión.

Y cómo siempre, dada esta situación, solo podemos aspirar a usar una definción “de trabajo” acordada localmente (por ejemplo, en este blog) para poder charlar aunque sea solo entre nosotros con un mínimo de coherencia. Vamos allá.

Por ego grosso modo, en espiritualidad se suele querer decir una de estas dos cosas:

  • Todas aquellas funciones mentales que nos llevan a realizar acciones para obtener beneficio propio (por acción entiendo también pensamiento y habla). Lo que suelen llamarse acciones egoístas, se agrupen o no en un “objeto” o entidad que llamemos ego.
  • Todas aquellas funciones mentales auto-referentes (sobre nosotros mismos) sean egoístas o no.

Por ejemplo: pensar sobre si soy alto o bajo, no es egoísta pero es auto-referente (y por eso potencialmente aflictivo). Y de nuevo, de forma independiente de si crees que ese pensar lo ejerce una entidad o no.

También puede intuirse que lo primero es básicamente un subconjunto de lo segundo.

Lo segundo es un campo tremendamente amplio. De hecho probablemente en el segundo caso solo podremos decir que el ego se ha erradicado en el caso de Buddhas completamente realizados y quién sabe si ni en ese caso.

Se comete el mismo exceso que cuando hablando de la ausencia de apegos del Buddha, se critica a alguien porque “si tienes impulsos por comer es que aún quedan apegos”.

Esto es un error, y parte del incorrecto entendimiento de lo que es un apego. Si tienes hambre vas a ir hacia la comida y si tienes sed hacia el agua. Igual que los imanes atraen el hierro. La cuestión es si sufres mentalmente o no en el proceso. Si no, no hay apego, solo hay el cumplimiento de una necesidad fisiológica.

Negarte a ti mismo, el comer cuando tienes hambre sí podría ser, paradójicamente, causado por un apego (por ejemplo el deseo malentendido de ser un Buddha). Así pues, dependerá de por qué lo hagas, pero desde luego no es lo natural. Ir a comer, es lo natural, de forma tan directa como orinar cuando se tienen ganas. No hay diferencia destacable ni en los mecanismos ni en sus implicaciones espirituales. Y todos entendemos que por ser Buddha no vas a dejar de orinar, eso no suena demasiado sensato…

Así pues, porque pienses sobre tu última sesión de meditación, o incluso sobre si has de ir a hacer la compra o no, no creo que seas demasiado egoico. La cuestión es si esa auto-referencia te hace sufrir, y en ese caso la eliminación de la autoreferencia no es la solución definitiva, pero sí el apego que la provoca.

Así pues dejamos la segunda definición para los Buddhas (o probablemente ni para ellos) y hablamos sobre la primera.

Seguimos

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