El colgante de jade que revela detalles sobre el colapso de la civilización maya

fuente La Gran Época
 

Primer plano del importante colgante de jade maya con inscripciones hallado en Belice. (Fotografía: Tribuna Salamanca)
Fue en junio del año 2015 cuando un grupo de arqueólogos halló en Belice un colgante de jade maya. Entonces, dicho descubrimiento fue calificado como el mejor hallazgo de los últimos treinta años: se trataba de la segunda mayor pieza de jade recuperada hasta entonces en el país y, tal vez, en todo el mundo maya.
El colgante de jade, lucido sobre el pecho de un rey durante ceremonias religiosas clave, fue descubierto por el arqueólogo Geoffrey Braswell de la Universidad de California San Diego, en el yacimiento de Nim Li Punit.
Ahora, según se informa desde Tribuna Salamanca, tan valioso objeto se halla custodiado en el Banco Central de Belice, junto a otros tesoros nacionales.
Tras un examen minucioso, Braswell ha publicado recientemente diferentes artículos en diversas publicaciones científicas, así como en la propia web oficial de la universidad estadounidense arriba mencionada, describiendo las excavaciones y exponiendo sus principales conclusiones científicas.

El colgante de jade mide 18,7 x 10,4 centímetros y sólo tiene 0,7 centímetros de grosor, lo que supone que su tallado representa toda una hazaña técnica maya. Sin embargo, lo que le aporta un valor único es que se trata de la única pieza de este tipo que se conoce que ha sido inscrita con un texto histórico en su parte posterior: 30 glifos mayas que nos hablan sobre su primer dueño.
El arqueólogo Geoffrey Braswell, sosteniendo una réplica del colgante de jade maya. (Fotografía: Erik Jepsen/UC San Diego Publications)
El arqueólogo Geoffrey Braswell, sosteniendo una réplica del colgante de jade maya. (Fotografía: Erik Jepsen/UC San Diego Publications)
“Literalmente nos habla. La historia que cuenta es corta pero importante. No fue arrancado de la historia por los saqueadores. Encontrarlo en una expedición legal, en su contexto, nos da información sobre el sitio y la joya que no podríamos haber tenido de otro modo o tal vez imaginado”, explica Braswell en declaraciones recogidas por Tribuna Salamanca.
Con forma de T, su lado frontal también está tallado con una T, es decir, con el glifo maya “ik”, que significa “viento y aliento”. Asimismo, fue enterrado en una curiosa plataforma en forma de T. El viento era vital para los mayas: traía lluvias monzónicas anuales que hacían crecer los cultivos.
Así, los reyes mayas llevaban a cabo rituales según su calendario sagrado, quemando y esparciendo incienso para atraer al viento y a las lluvias. De hecho, una de las vasijas que se descubrió junto al colgante, adornada con un rostro humano con pico, probablemente represente a un dios maya del viento.
Según los datos aportados por la inscripción de su parte posterior, el colgante de jade fue utilizado por primera vez en el año 672 de nuestra era para un ritual de este tipo. Luego, hacia el año 800, fue enterrado junto con otros objetos.
Según el experto, no se trataba de una simple baratija, sino que era un objeto con un poder y una magia inmensos. Para Braswell pudo haber sido enterrado como ofrenda al dios del viento en una época en que los reinos mayas estaban colapsando en Belice y Guatemala. Tanto es así que, al poco tiempo de ser enterrado el colgante, Nim Li Punit fue abandonado.
“Una teoría reciente es que el cambio climático causó sequías que condujeron al fracaso generalizado de la agricultura y al colapso de la civilización maya. La ofrenda de esta tumba en ese momento de crisis al dios del viento que trae las lluvias anuales apoya esta teoría y debe recordarnos a todos los grandes peligros del cambio climático”, continuó explicando el experto arqueólogo.
La inscripción del colgante es lo más intrigante. El texto todavía está siendo analizado por el coautor del estudio Christian Prager, de la Universidad de Bonn. De hecho, este texto maya no ha podido ser todavía descifrado por completo.
Sin embargo, con lo conseguido hasta ahora ya sabemos que esta pieza fue elaborada para el rey Janaab ‘Ohl K’inich en el año 672 para una ceremonia de dispersión de incienso. Además, se describe la ascendencia del monarca maya, cuya madre era de Cahal Pech, un lugar distante situado en Belice occidental.
La inscripción también revela que el padre del rey murió antes de los 20 años y que pudo haber venido de algún lugar de la actual Guatemala. Por otro lado, describe los ritos de adhesión del rey en el año 647 y termina con un pasaje que, posiblemente, vincule al monarca con la poderosa e inmensa ciudad maya de Caracol, ubicada en la moderna Belice.
Tres de los objetos enterrados juntos por los mayas hacia el año 800 d. C. (Fotografía: UC San Diego Publications)
Tres de los objetos enterrados juntos por los mayas hacia el año 800 d. C. (Fotografía: UC San Diego Publications)
“Cuenta una historia política lejos de Nim Li Punit. Señala que Cahal Pech, el lugar de nacimiento de la madre, por ejemplo, está a 60 millas de distancia. Ese es un viaje en autobús de cinco horas hoy, y en aquel entonces habría supuesto muchos días de caminata a través de la selva tropical y las montañas. ¿Cómo llegó el colgante a este lugar?”, comenta Braswell en relación con el valioso hallazgo.
Aunque resulte probable que lo robaran de algún asentamiento importante y lo llevaran hasta las provincias, el estudioso no lo cree así. Braswell opina que el colgante nos está hablando de la llegada de la realeza a Nim Li Punit para la fundación de una nueva dinastía. Además, sólo después de la llegada del colgante comienzan a aparecer en las estelas del yacimiento y en placas de piedra esculpidas otros jeroglíficos e imágenes sobre la realeza.
Podría ser que el rey Janaab ‘Ohl K’inich se hubiese trasladado hasta Nim Li Punit, o que un gran estado Maya estuviera tratando de aliarse con las provincias para expandir su poder o buscar algún tipo de favor al obsequiar al rey local con este colgante. Sea lo que fuera, lo que sí resulta indiscutible es que el texto revela lazos que hasta ahora desconocíamos.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que el jade en sí mismo procede de montañas de Guatemala, al suroeste de Belice, y que los indicios de comercio entre ambas zonas son prácticamente inexistentes.
Tal vez nunca sepamos exactamente por qué el colgante llegó a Nim Li Punit, pero el proyecto de Braswell continúa, teniendo previsto regresar al yacimiento la próxima primavera para buscar una posible conexión con el mar Caribe, que se halla tan sólo a 12 millas río abajo. Un viaje de cuatro horas en canoa.

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