El bebé que se despierta por la noche tiene nombre: un niño normal

El bebé que se despierta varias veces por la noche suele recibir un nombre muy concreto en el campo de la medicina: es un niño normal. El ciclo del sueño en los más pequeños es en ocasiones una fuente de estrés, un proceso que en realidad, solo necesita dos ingredientes mágicos: tiempo y paciencia. La justa hasta que el cerebro del niño vaya madurando poco a poco.
Muchas mamás y papás suelen creer que a los bebés “hay que enseñarles a dormir”. Todos tenemos claro que nuestros hijos necesitan hábitos y rutinas donde sentirse seguros, donde poder predecir qué va a pasar en cada momento e ir construyendo asociaciones con las que comprender el mundo que le envuelve.
Ahora bien, en lo que se refiere al sueño, estamos ante un instinto biológico, una dimensión aún inmadura en los bebés y los niños pequeños que solo el tiempo, y un adecuado desarrollo, le irán permitiendo integrar poco a poco hasta conseguir un descanso ininterrumpido de entre siete y nueve horas seguidas.
Cuando mi hijo no duerme por las noches
Si hay una dimensión que aún a día de hoy sigue siendo un misterio es el sueño. Hay estudios que nos revelan que un feto de 32 semanas ya podría “soñar” mientras duerme en el vientre de su madre, pero si existe algo que la ciencia no nos puede explicar aún, es por qué hay niños que duermen toda la noche seguida y otros, son incapaces de conciliar un descanso de tres horas continuadas.
Hemos de tener en cuenta un detalle: no importa que un bebé tenga solo unas semanas de vida y que su experiencia con el mundo que lo rodea sea aún inapreciable. En el cerebro de cada niño está instaurada la base de una personalidad propia y unas necesidades exclusivas de esa criatura que la diferenciarán de cualquier otra, y por ello, es necesario que seamos intuitivos y sensibles a esas necesidades.
La ansiedad y el miedo
Cuando tenemos un bebé que acostumbra a despertarse muchas veces por la noche, poco a poco se va creando una atmósfera de ansiedad y preocupación. Nos preguntamos si le pasará algo, si estará enfermo o “si hay algo que estamos haciendo mal”.
  • No lo hagas, nunca pienses que estás haciendo algo mal solo porque tu bebé se despierta por la noche. Es un proceso completamente normal
  • Hemos de darnos cuenta de que la vida real no siempre coincide con la de los libros. No todas las fórmulas funcionan ni todos los niños son iguales.
  • Es necesario entender que un bebé llega al mundo siendo completamente dependiente de nosotros. La noche, el cerrar la luz y dejarlos en soledad es para muchos niños una fuente terrible de ansiedad y miedo. Temen por su supervivencia, no saben si vas a volver, si se han quedado solos para siempre o si esa oscuridad va a ser eterna.
Casi toda la conducta del bebé es instintiva. No podemos convencerlo de que “no va a pasarle nada cuando lo dejemos en la cuna”. Lo único que un niño entiende es la seguridad del contacto físico, del amparo de la voz materna hablándole con cariño y de esos brazos que tanta seguridad le aportan.
Con el tiempo, este miedo como muchos otros de raíces puramente instintivas, se irán apagando poco a poco, mientras tanto, solo necesitamos altas dosis de paciencia y un gran cargamento de comprensión.
Cómo afrontar los despertares nocturnos de nuestros hijos
Según nos explican los neurólogos será más o menos sobre los 7 años cuando el cerebro de un niño esté completamente maduro. Todas sus redes neurales están rodeadas de mielina, con lo cual, su patrón eléctrico cambia hasta el punto de que sus ciclos de sueños serán más regulares, e incluso se reducen los terrores nocturnos, tan comunes en estas edades.
Sabemos también, que el hecho de saber que es sobre los 7 años cuando un niño empieza ya a ser regular en su descanso puede ser algo “traumático” para los papás y las mamás, no obstante, cabe decir también que el primer cambio ya se intuye a los 3 años y que por lo general, hay muchas diferencias de niño a niño.
¿Cuál es la mejor técnica para que un niño duerma por la noche?
Hasta no hace mucho estuvo muy de moda el clásico “método Estivill” el cual, hasta hace bien poco, defendía que era recomendable dejar al niño llorar en soledad por las noches en la cuna hasta que se calmara. Ahora el propio autor enfatiza todo lo contrario.

  • No es recomendable desatender el llanto de un niño, algo así ocasiona una fuente de estrés innecesaria en el cerebro del bebé que podría aliviarse simplemente con una caricia, una palabra una simple abrazo con el cual, demostrarle al niño “que todo va bien”
  • Hemos de entender además que no existe una “fórmula mágica” para todos los niños. Cada madre debe descubrir cuál es el método más eficaz para su niño, algo que el tiempo, la casualidad o las simples rutinas nos irán descubriendo poco a poco.
  • No obstante, nunca está de más recordar que no hay que dejar que los niños lleguen muy cansados a la cuna o a la cama, que las siestas durante el día ayudan a conciliar un sueño profundo, y que los juguetes o colgantes luminosos que situamos sobre las cunas son estímulos que activan la atención de un niño. Por la noche no son recomendables.
Sé paciente, respeta los ritmos de tu hijo y entiende que no siempre es fácil adaptarse a ese mundo donde de pronto, se apaga la luz y el bebé es incapaz de entender qué ha ocurrido contigo y si volverás a estar con él. Los meses, los años y el amor le darán todas las respuestas a sus inseguridades.

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