Foto: Greenland Travel.Foto: Greenland Travel.

El año 2018 fue el segundo más cálido en el Ártico desde que comenzaron los registros, según el informe anual de la Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA), en el que han participado más de 80 científicos de 12 países.

Este año ha sido 1,7°C más cálido que el promedio de las últimas tres décadas y el calentamiento ha sido el doble de rápido que el promedio mundial, un fenómeno conocido como amplificación del Ártico. Las temperaturas medias anuales en el Ártico durante los últimos cinco años (2014-18) superan todos los registros anteriores.

Si bien existen diferencias interanuales y regionales debido a la variabilidad natural, la magnitud y la persistencia del cambio ártico es un indicador importante del cambio climático global y de la concentración de gases de efecto invernadero atmosférico, señala el informe.

Aunque no hay consenso sobre las causas de la amplificación del Ártico, los mecanismos asociados incluyen: reducción del albedo (porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre ella) de verano debido a la pérdida de hielo marino y nieve; aumento del contenido total de vapor de agua en la atmósfera ártica; cambios relacionados con la nubosidad y la contaminación, señala GlobalClimat.

En otoño, invierno y primavera, se observaron altas temperaturas mensuales en el Ártico central, a menudo más de + 4°C por encima del promedio (1981-2010). Las condiciones atmosféricas a gran escala han permitido la entrada de calor y humedad especialmente entre Groenlandia y Svalbard, y al mar de Chukotka, señala el informe.

Las cálidas temperaturas del Ártico desde el otoño de 2017 hasta la primavera de 2018 se han visto favorecidas por los vientos del sur que traen aire cálido y húmedo al Ártico desde el Atlántico y el Pacífico.

En consecuencia, nunca había caído tanto la capa de hielo invernal en el Mar de Bering, entre Rusia y Alaska, como ha ocurrido entre 2017 y 2018: en febrero de este año, el mes en el que el invierno más se endurece, la capa de hielo se redujo a una cuarta parte de lo normal.

En 2018, el hielo marino del Ártico permaneció más joven, más delgado y cubrió menos área que en el pasado. Las 12 extensiones más bajas en el registro satelital han ocurrido en los últimos 12 años.


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Impactos en los ecosistemas

Este proceso climático está teniendo impactos en los ecosistemas árticos: el hielo es cada vez menos espeso, más reciente y cubre menos océano. El hielo más antiguo, que tiene más de cuatro años, se ha reducido un 95% en los últimos 33 años. En consecuencia, con menos hielo hay menos reflexión solar, el océano absorbe más energía y se calienta más.

«El calentamiento continuo de la atmósfera y el Océano Ártico está causando grandes cambios en el sistema ambiental de maneras previsibles y sorprendentes», resume la NOAA.

A pesar del aumento de la vegetación disponible para el pastoreo, las poblaciones de caribúes y renos salvajes en la tundra ártica han disminuido en casi un 50% en las últimas dos décadas. La causa es probablemente el alargamiento del verano y sus consecuencias negativas para los animales, bien equipados para el invierno, pero no para la estación suave: parásitos, pulgas, enfermedades…

Otro impacto es el que provoca el  calentamiento sobre las algas rojas tóxicas: la contaminación microplástica está aumentando en el Ártico, lo que representa una amenaza para las aves marinas y la vida marina que pueden ingerir desechos.

«Los datos recopilados durante la última década muestran claramente que hay múltiples especies de algas tóxicas presentes en la cadena alimentaria del Ártico en niveles peligrosos y es muy probable que este problema persista y sin duda empeorará en el futuro», concluye la NOAA.