Lo recuerdo diciendo unas de sus frases de que «lo que se recibe gratis, se da gratis»

No es fácil ponerse a escribir sobre alguien cuando su recuerdo te pellizca el pecho, se anuda en la garganta y te humedece los ojos. Desde que me llego la noticia no dejan de venirme a la mente recuerdos de Don Jesús.
Podría hablar de que era un cura cercano y campechano porque contaba chistes y no lo hacía del todo mal, porque si había que organizar una capea para mantener alta la moral de la «comunidad», la organizaba, porque si había que disfrazarse de Rey Mago, para alegrar a la feligresía, lo hacia, porque era capaz de dejar los locales parroquiales a una pandilla de jóvenes parroquianos veinteañeros, para celebrar la nochevieja, porque cantaba coplas picantes,….

Cosas que siendo importantes, quedarían en la anécdota de lo que ha significado su vida para muchas personas creyentes o no creyentes, para un barrio y para la Iglesia en Salamanca. Don Jesús era algo mas que un cura que caía bien, era un fiel defensor del Evangelio, del autentico, de el del buen Jesus de Nazaret, el Buen Pastor, del que hace protagonista y da vida al silenciado, al que no cuenta, al necesitado, al que la mayoría ignoramos y si podemos evitamos.


Tenia esa cualidad, que hoy llamamos empatía de ver lo que necesitaban las personas con las que convivía, y se metía en todos los charcos: que no hay agua, pues habrá que traerla, que la gente no sabe leer y escribir, pues habrá que enseñarla, que no hay viviendas, pues habrá que promover cooperativas, que los mayores no tienen un lugar para juntarse, pues habrá que hacer un hogar, que la bebida es un problema y deja víctimas y dolor, pues habrá que intentar curar…y así con todo, hasta la primera cofradía de barrio se creo bajo su paraguas y el de Don Santiago, fiel colaborador y compañero en la mayor parte de su peregrinar en Pizarrales.

Claro que él no lo hizo todo, pero estaba en todo. Ademas tenia el don de convencer y acompañarse de buena gente para las acciones que emprendió, hoy lo llaman liderazgo. Claro que algún defecto tendría, era humano, incluso yo lo recuerdo una vez bien enfadado, porque consideraba que una mentira generaba mucho dolor e injusticia en las personas sobre las que se vertía esa mentira.


Pero si de alguna forma lo recuerdo, es entrando a despedirse en nuestras reuniones de Junior a las tantas, y algunas noches, mientras nos despedíamos en la puerta de los sótanos, doblar la esquina de los jardines en zapatillas de estar en casa con su abrigo de paño gris para ver si estaba cerrada la puerta y las luces apagadas. Lo recuerdo diciendo unas de sus frases de que «lo que se recibe gratis, se da gratis».

Lo recuerdo yendo a casas, con María (otra de las personas, que en Pizarrales merecen un reconocimiento a tanto trabajo), para ver si podían ayudar a sacar a «algún enfermó» del pozo del alcohol.

Lo recuerdo hablando a un toxicómano, con una humildad, un respeto, una dignidad y una verdad que todavía se me pone la carne de gallina.


Dicen que una persona no muere cuando alguien mantiene su recuerdo. Si es verdad, Don Jesús seguirá vivo durante mucho tiempo, porque como me decía hoy alguien en el whatsapp, «hoy llora un barrio agradecido» pero también lo recuerda y lo mantiene vivo.

Hoy que escasean los referentes, que de la Iglesia casi siempre solo es noticia lo malo y negativo, me parecía que era un buen momento para recordar y poner en valor la vida de una persona, un creyente, un cura como Dios manda.

D.E.P. Don Jesús.

Pueden ver otro obituario, pinchando aquí 

Graduado en Psicología. También ha cursado varios posgrados, entre los que destacan el de Gestión de Recursos Humanos y el de Mindfulness por la Universidad de Málaga. Experto universitario en Coaching.

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