Difícil de explicar, pero aquello que no se puede probar no significa que no exista

DIMETILTRIPTAMINA: La Sustancia de Dios         

Aquellas personas que la consumieron aseguran ingresar a un mundo superior, viajar a un universo paralelo, contactar a entidades de otras regiones del espacio-tiempo; aseguran penetrar en el mundo de los dioses y los espíritus.
Su uso tiene por finalidad, provocar en quien la ingiere un “estado alterado de la conciencia” y según algunos investigadores la DMT, dimetiltriptamina, podría abrir las puertas a otra dimensión, provocando un exacerbado desarrollo cerebral cognitivo.

¿Qué es la Dimetiltriptamina?
La DMT o N,N-Dimetiltriptamina es un compuesto que se encuentra en una amplia variedad de seres vivos y también reside en el cerebro humano en bajas concentraciones, especialmente en la glándula pineal.

Biológicamente es un fuerte estimulante general y estimulador de la conciencia. Se produciría principalmente en ciertos estados psicóticos naturales como el nacimiento, los sueños y las experiencias cercanas a la muerte.

Personas diferentes, viajes similares
Aunque resulta sorprendente para los científicos, un importante porcentaje de los “psiconautas”, describen en sus viajes un entorno muy semejante, perciben sensaciones similares y se encuentran con un mismo tipo de entidades.
Tres elementos definen esta dimensión paralela por donde viajan las personas que han consumido DMT:
  1. El crisantemo o barrera energética: el crisantemo sería algo así como la puerta de ingreso a “otra dimensión”. Generalmente está caracterizado por figuras geométricas diversas de vivos colores y gran belleza.
  1. El domo o patio de los extraterrestres: en esta etapa muchas personas sienten una especie de mensaje que atraviesa todo su cuerpo. La realidad diaria se difumina, deja de existir la noción temporal. Además, aparecen seres lumínicos, inmateriales.
  1. El viaje propiamente dicho: en esta etapa nos ponemos en contacto con entidades ajenas a nuestro mundo, catalogadas como extraterrestres, inteligencias dimensionales, hadas, ángeles, demonios, dioses, entre otros.


Un viaje a un mundo superior

La cuenta regresiva a mi viaje con DMT, es como prepararte a morir, para nacer nuevamente. Un frio polar recorre mis venas, un fuego intenso azota detrás de mi cuello. El shock del DMT está por comenzar.
Un ruido lejano, se hace cada vez más potente, más fuerte, retumba en mi cabeza y de repente rompe con todas mis estructuras. Termina con todo lo que soy o conocí hasta el momento. De repente ya estoy allí. Un sentimiento cálido y dorado se hizo presente en mi pecho. Subió desde allí hasta mi cabeza. Siento una fuerte opresión en el centro de mi cabeza, mi piel se separa de mí, me abandona, como si dejara mi cuerpo atrás, en ese momento comenzó mi viaje.
Por un momento pensé que había muerto. Que se había acabado todo. Veo unas nubes blancas, brillantes como un foco lumínico. No sé muy bien si estoy experimentando mi muerte o mi nacimiento. El tiempo se desintegra, es como si la sensación de temporalidad se colapsara, dejara de existir.
Mi humanidad comienza a perderse, finalmente alcanzo un punto que lo he llamado la última capa antes de dejar de ser un humano. Siento un miedo importante. Literalmente he sido expulsado fuera de mi cuerpo físico. Dejo atrás mi cuerpo, y me hago parte de este nuevo universo.
No existe más un Yo, simplemente era la luz, no hay separación, ni sombras ni diferencias. No hay pasado, no hay futuro, solo existe el ahora.
Me encuentro formando parte quizás de una nueva dimensión, un nuevo universo o Dios sabe qué, interactuando con seres jamás vistos que me cuesta definir.

Vuelo, me desplazo entre las entidades lumínicas. Trato de observar lo máximo posible, entender en donde estoy, pero todas estas máquinas, estructura, entidades o como se llamen, nunca las había visto en mi vida y no entiendo para que sirven. Soy como un hombre de las cavernas dentro de un laboratorio de súper computadoras.
Siento e intuyo que estoy en un plano superior de conciencia o inteligencia.
Algo parecido a Ángeles, vuelan majestuosamente suspendidos en el espacio. Me da la sensación como de encontrarme en otro mundo. Parezco estar en un mundo divino, hasta que llegué a un lugar en donde me di cuenta que las almas renacen, un lugar en donde ya había estado con anterioridad, no puedo precisarlo temporalmente, pero yo estuve aquí con antelación.  Una paz transcendental se apoderó de mí, jamás en mi vida habido sentido una sensación de paz de semejante dimensión. El mundo material se apartó completamente de mí, solo queda lo espiritual.
Luego el efecto de la medicina se va y en menos tiempo que un chasquido de mis dedos, retorno a mi cuerpo físico, que había dejado previamente. Vuelvo a fundirme con mi parte física y vuelvo a sentir la sensación de tener un cuerpo y volverme nuevamente sustancial.
Aquí estoy nuevamente. ¡Vivo!!! En el mismo cuerpo.
¿Me pregunté, cuanto tiempo estuve ido? ¿Necesitaba saberlo? El reloj marcaba solamente una diferencia de 15 minutos desde la última vez. Para mí, simplemente fueron miles de años de experiencia, en solamente 15 minutos de inexistencia (dramatización ficticia sobre el viaje con DMT)


DMT, ayhuasca y evolución

Existe una gran controversia sobre el tema, pero algunos antropólogos que estudian el desarrollo del cerebro humano sostienen que la dimetiltriptamina fue un desencadenante de la evolución de nuestro cerebro.
Según los expertos en los últimos 3 millones de años el tamaño del cerebro humano se triplicó, lo que constituye el avance más rápido de un órgano sobre la faz de la Tierra. Se cree que este proceso evolutivo, llego a su punto culminante hace unos 100.000 años, cuando el homo sapiens se transformó en un individuo consciente.
Una de las teorías que trata de explicar esta apresurada evolución del cerebro humano, es la propuesta por Terence McKenna, quien en su libro denominado El manjar de los Dioses, postula que los alcaloides de las llamadas plantas alucinógenas, como la psilocibina, dimetiltriptamina, harmalina, entre otros, fueron parte de la dieta protohumana ayudando al cerebro a un acelerado desarrollo.
MacKenna sostiene que, en un estadio posterior de ese mismo proceso, los alúcienos actuaron como catalizadores en el desarrollo de la imaginación, alimentando la creación de estrategias internas que quizás concordaron con la emergencia del lenguaje y la religión.

Seres Dimensionales, Dioses y evolución humana

Para McKenna existen tres etapas diferenciadas en la evolución humana.
Etapa 1: Los ancestros del ser humano ingirieron pequeñas cantidades de psilocibina o dimetiltriptamina sin tener noción de los efectos que ocasionaban. Ello habría provocado una agudeza considerable de los cinco sentidos.
Etapa 2: Ya consciente del poder de dichas plantas, descubrieron que las mismas producían una mayor excitación sexual, favoreciendo así la reproducción de la especie.
Etapa 3: Correspondería al trance chamánico. Individuos de un grupo que habrían consumido cantidades más elevadas de alucinógenos, protagonizando viajes astrales, contacto con seres de otros mundos, llamados Dioses o entidades superiores, marcando así el camino a seguir por el grupo etario.
De este modo el grupo etario se estratificó, ya que solamente estos individuos tendrían mayores facilidades para comunicarse con los dioses, convirtiéndose en portavoces de los mismos.

DMT, glándula pineal y la forma sagrada de piña
La glándula pineal se encuentra en el centro del cerebro, presenta una pequeña forma de cono de pino. Su estructura histológica comprende células muy similares a la de la retina y por ello es considerada como vestigio de un tercer ojo primitivo.

Desde la antigüedad la glándula pineal es objeto de las mayores especulaciones metafísicas, es responsable de producir melatonina a partir de la serotonina y dimetiltriptamina (DMT).
Fue mencionada antiguamente por Descartes como el órgano encargado de la conexión entre las dimensiones superiores y las dimensiones de la materia, describiendo a la glándula pineal como el asiento del alma.
Además, muy conocida es la relación de la glándula pineal con el tercer ojo o sexto chakra, cuya función está asociada a la percepción extrasensorial.
Asombrosamente, por esas casualidades de la vida, la glándula pineal se forma a partir de la séptima semana en el feto humano. A los 49 días también se define el sexo y según el Libro tibetano de los muertos (Bardo Thödol), 49 días es lo que tarda un ser humano en reencarnar.
Manly P. Hall en Man: Grand Symbol of the Mysteries nos dice que la glándula pineal corresponde a la sefirá de Kether, la corona, la unidad divina que contiene a todas las cosas, y es “El ojo que todo lo ve” de los masones, el Ojo de la Providencia.
En el antiguo Egipto en algunos papiros se muestra a las personas fallecidas con un cono de pino adherido a la corona de su cabeza al entrar a la sala del juicio de Osiris.
En los misterios griegos a veces se llevaba un bastón simbólico con un cono de pino adherido –el tirso o báculo de Dionisio, y en la plaza de San Pedro podemos ver una enorme escultura de una glándula pineal flanqueada por dos pavos reales.

Dimetiltriptamina y el fruto prohibido del Edén

Cuando la mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer y que era placentero a la vista y a la contemplación, lo tomo y lo comió. Lo ofreció también a su esposo y este lo comió. A ambos se les abrieron los ojos y se dieron cuenta que estaban desnudos; por lo que, con algunas hojas, se confeccionaron un taparrabos. El Señor hizo túnicas de piel para Adán y su mujer y los vistió. Dijo: “El hombre se ha convertido en uno de nosotros, conoce el bien y el mal: ¿Qué quedará si estira el brazo y también toma el fruto del Árbol de la Vida, lo come y se convierte en inmortal?” Por lo que el Señor lo echó del Jardín del Edén para que arara el suelo del cual había sido arrancado”
Acaso el fruto prohibido no podría estar simbolizando el poder de las plantas alucinógenos, acaso el fruto prohibido no le daría al ser humano la virtud de la autoconciencia, acaso el fruto prohíbo no podría ser algún tipo de sustancia que le permita al ser humano conocer el mundo de Dios.

Reflexión Final
Como bioquímico he estudiado cantidad de vías metabólicas, circuitos neuronales, sustancias químicas y siempre me ha surgido la simple pregunta de qué es la normalidad.
Por definición podemos decir que el término normal se aplica a todo aquello que se encuentra en su estado natural, a todo aquello que sirve como norma o regla. En términos estadísticos normal hace referencia a un promedio aceptado.
Pero según la evolución, cuando un individuo de una sociedad sufre algo denominado mutación favorable, este individuo deja de ser normal, ya que se aleja de la norma o regla y como su mutación es favorable comienza a tener ventajas sobre los otros y evoluciona. Al cabo de cierto tiempo tendremos una nueva normalidad, proceso llamado evolución.
El término “estados alterados de conciencia” nos lleva a pensar que es un estado de conciencia fuera de lo normal, en el caso que nos atañe en este artículo fomentado por una sustancia endógena consumida de forma exógena.
Quizás, estos estados de conciencia alterados forman parte de la evolución de nuestro cerebro, de la forma que él mismo puede interpretar la realidad.
Al mismo tiempo me surge la pregunta de qué es la realidad. Y la única respuesta que se me ocurre, es que la realidad es la capacidad de nuestro cerebro de interpretar el mundo en que vivimos, que nos rodea.
Quizás estos estados de conciencia alterados son una nueva forma, o vieja forma (ya que han sido muy utilizados por culturas antiguas) de interpretar la realidad y acceder a un nuevo estado de conciencia.
Quizás, separar nuestro mundo físico, de nuestro mundo espiritual aumentando la actividad de una glándula, por medio de la producción de una sustancia química, sea la evolución de los próximos años.
Quizás, en un futuro seremos lo suficientemente avanzados para percibir otras entidades, otras formas de vida que en este universo normal no podemos apreciar.
O quizás simplemente nuestro cerebro busca diferentes formas de adicción por su naturaleza.
Sea como sea, estoy convencido que es difícil explicar, aquello que no se puede probar, pero por ello no significa que no exista.

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Maestroviejo

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