Diez lecciones para aprender a amar

¿Es el amor un arte? ¿O es el amor una sensación placentera, cuestión de azar, algo con lo que uno tropieza si tiene suerte? Cuando el psicoanalista Erich S. Fromm se hizo estas preguntas confesó que la mayoría de la gente se inclinaría más por la segunda opción. Y aun sabiendo cuál sería la respuesta mayoritaria, dedicó un ensayo entero, ‘El arte de amar’, al aprendizaje del amor. La razón la explica en su libro: “No hay nada que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectativas y que fracase tan a menudo”.

Contra el fracaso, el psicólogo alemán plantea el aprendizaje. “Si deseamos aprender a amar será preciso tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir, la música o la medicina”. Él pone como lecciones la disciplina, la concentración y la paciencia. Y esto es lo que va a distinguir a un maestro en el arte de amar de un simple aficionado.

Así piensa también el psicólogo Joan Garriga, autor de ‘El buen amor en la pareja’. Pero adelanta que no hay recetas, ni fórmulas, sino un anhelo de querer y de ser querido. A partir de aquí, “cada uno debe encontrar su propia manera de amar”. Considera que cualquier aprendizaje del amor debe tener en cuenta que, después de siglos con un modelo basado en el binomio hombre/mujer como unidad sentimental, estamos reinventando la relación de pareja. “Hoy lo más habitual es que una persona sea monógama secuencial, es decir, que a lo largo de su vida tenga varias parejas estables, de la misma forma que también es frecuente pasar varias temporadas sin pareja estable. Todo ello conlleva tanta libertad como estrés e incertidumbre en los vínculos”.

pareja sobre la grama

Y a pesar de que no existen clases magistrales, ni consejos universales, Garriga expone unos principios que servirán para cimentar el aprendizaje del amor:

  1. La pareja es un camino de cantos acerados. Además del goce amoroso, de la sexualidad, de sentirse acompañados, de la alegría de dar vida y cuidar de ella, existen conflictos y desacuerdos. Puede incluso que en algún momento sintamos que la relación nos está debilitando y desgastando, por lo que habrá que revisarla cada tanto y realizar cambios.
  2. Después del enamoramiento por fin vemos a la otra persona tal cual es, con una mirada más cercana y en todas sus dimensiones e imperfecciones. El amor implica una elección que significa aceptar sus orígenes, vínculos anteriores, hijos, valores, temores, heridas, emociones y talentos. Definitivamente, la pareja está muy lejos del paraíso romántico que imaginábamos.
  3. La sexualidad es uno de los pilares más robustos, más incluso que el amor, pero debe fortalecerse con ternura, respeto, alegría, amistad, humor y algunos ingredientes más.
  4. Otro pilar igualmente fuerte es la igualdad. Es decir, ambos tienen idéntico nivel, valor y dignidad. Si uno de los dos se agranda o empequeñece, tensa las cuerdas de la alquimia emocional y emerge la semilla del maltrato, que al crecer se transforma en juegos psicológicos fatales y en violencia.
  5. El dolor no puede impedir que hagamos visible el amor que uno siente o sintió por el otro.
  6. Nos prepararemos para recibir solo aquello que el otro nos da, queriendo y pudiendo, siendo capaces de compensarlo de alguna manera sin perder la dignidad ni la libertad.
  7. A pesar de las diferencias, hombres y mujeres aman por igual. Exponen su corazón por igual, desean el bienestar, la comprensión y la confianza por igual.
  8. Aunque diferentes, también desean lo mismo. Ellas suelen estar dotadas de mayores recursos emocionales y afectivos. Ellos de recursos racionales y de acción.
  9. Ninguna pareja puede hacerte infeliz, pues siempre queda en manos de uno mismo decidir cómo va a vivir las cosas, el sentido que le dará y la posibilidad de orientarlas en el sentido de lo útil y lo positivo.
  10. Si nadie tiene la llave de tu desdicha, nadie la tendrá tampoco de tu felicidad. Pero nos olvidamos de ello y pretendemos que la pareja se convierta en el remedio para nuestros males y carencias afectivas. Una pareja aporta retos, capacidad para afrontar problemas y diferencias de valores, deseos, costumbres o creencias.

pareja tomada de la mano 2

¿Cómo evaluar este aprendizaje? ¿De qué manera podemos saber si estamos amando bien? Garriga recurre a los cinco criterios que dio el sabio hindú Swami Prajnanpad a su discípulo el maestro espiritual Arnaud Desjardins: Que la relación fluya sin esfuerzo, con la sensación de querer y de ser querido sin tener que hacer nada especial. Que la diferencia entre los dos no sea exagerada para que no resulte demasiado complicado comprenderse mutuamente y respetar cada uno el mundo del otro. Sentir a quien amamos como un amigo cuya amistad no se desgasta con el paso de los años. Que la pareja nos inspire plena confianza sobre la cual cimentar un amor duradero, con sus dolores o faltas. Por último, el deseo espontáneo de que el otro esté bien.

Vía: ElMundo

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