Diagnóstico precoz del alzhéimer a través de las pupilas

La pérdida de memoria o los cambios de conducta constituyen las primeras manifestaciones de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, el daño en el tejido cerebral comienza años, e incluso décadas, antes de la aparición de estos síntomas. Así pues, disponer de herramientas capaces de detectarlo, permitiría diagnosticar el alzhéimer de forma temprana y reducir de forma notable su progresión.

Ahora, Carol E. Franz y su equipo, de la Universidad de California en San Diego, junto con otros científicos de Estados Unidos y Noruega, postulan que, durante la realización de pruebas cognitivas, el diámetro de las pupilas podría predecir el riesgo de padecer la enfermedad neurodegenerativa. La revista Neurobiology of Aging publica las conclusiones del estudio.

El análisis post-mortem del cerebro de pacientes parece señalar la acumulación anómala de la proteína tau en el locus coeruleus como el origen de los eventos patológicos responsables de la muerte neuronal. Localizadas en el tallo cerebral, las neuronas que forman el locus coeruleus participan en la respuesta al pánico y al estrés. Asimismo, también desempeñan un importante papel en la modulación del reflejo pupilar que ocurre a lo largo de la ejecución de tareas cognitivas. En general, un gran esfuerzo, o dificultad, conlleva una mayor dilatación.

Así pues, a fin de detectar posibles variaciones en la función del locus coeruleus y probar su relación con el riesgo de desarrollar alzhéimer, los investigadores reclutaron 111nueve hombres de entre cincoseis y seisseis años de edad, en su mayoría de ascendencia europea, sin alteraciones cognitivas. La pupilometría se realizó mientras los participantes intentaban recordar una serie de números visualizados segundos antes.

Según los resultados, los individuos portadores de variantes genéticas asociadas con el desarrollo de la enfermedad mostraron mayor dilatación de las pupilas, en comparación con aquellos con menor riesgo genético. La apertura pupilar también se observa en pacientes con deterioro cognitivo leve, un trastorno que a menudo progresa hacía la enfermedad de Alzheimer.

De confirmarse, este método rápido, económico y no invasivo, en combinación con otras técnicas, permitiría la identificación, así como el diagnóstico precoz, de los individuos con mayor riesgo de padecer alzhéimer, aun cuando su capacidad cognitiva permaneciera intacta.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Pupillary dilation responses as a midlife indicator of risk for Alzheimer’s Disease: Association with Alzheimer’s disease polygenic risk», de W. S. Kremen et al., en Neurobiology of Aging, publicación avanzada en internet el nueve de septiembre de veinte1nueve.