Di Giovanni recordó los numerosos migrantes y refugiados que, durante el confinamiento debido a la pandemia de Covid-19, resultaron ser «trabajadores esenciales»: «Es importante que se reconozca su contribución en términos de competencias, los refugiados, ¡pueden y deben ser parte de la solución!». Al mismo tiempo, el representante de la Santa Sede instó «a reconocer la inestimable contribución de los trabajadores humanitarios, incluidas las numerosas organizaciones religiosas, que ofrecen hospitalidad y asistencia en primera línea».

Cinco, pues, «los puntos principales» indicados por la Subsecretaria: en primer lugar, la necesidad de «promover y proteger los derechos fundamentales de todos los migrantes y refugiados», porque especialmente en tiempos de pandemia «algunas normas básicas» a este respecto han sido «ignoradas e incluso socavadas, en particular el derecho a solicitar asilo y el principio cardinal de no devolución». En segundo lugar, la referencia a «una auténtica cooperación en el seno de la comunidad internacional en materia de desplazamientos internos»: necesitamos «un enfoque más coherente» sobre este punto -señaló Di Giovanni- un enfoque «anclado en la responsabilidad compartida», para «garantizar una protección eficaz, obtener soluciones duraderas y salvar vidas».

Central, entonces, la reflexión sobre los campos de refugiados que «deben seguir siendo lo que se pretendía que fueran, o soluciones temporales para una emergencia», dijo la Subsecretaria. En cambio, cada vez hay más «hacinamiento y malas condiciones de seguridad, de vida y de salud». «Se trata de una preocupación verdaderamente apremiante que merece toda nuestra atención», reiteró Di Giovanni, haciendo sonar también la alarma «por los abusos de los derechos humanos y las condiciones deplorables que experimentan los migrantes y refugiados detenidos en Libia»: es necesario «apoyar los esfuerzos para trasladarlos a terceros países seguros -añadió- donde sus solicitudes de asilo se tramitan de manera oportuna».

Como cuarto punto fundamental, entonces, Di Giovanni destacó la esencialidad del acceso a la educación: la adopción de políticas que «inviertan en los jóvenes refugiados y en su educación continua es de importancia crítica», dijo, y es también «una forma de proteger a los niños de la trata, el trabajo forzoso y otras formas de esclavitud».

Por último, como quinta sugerencia, la Subsecretaria recordó «la necesidad de ampliar «el número y la gama de vías jurídicas alternativas para el reasentamiento seguro y voluntario» de los migrantes, proporcionando «visados temporales especiales para los refugiados en situaciones particularmente vulnerables» e incluyendo «la garantía del derecho de todos a vivir y prosperar con dignidad, paz y seguridad en sus países de origen». Así como estamos comprometidos a luchar contra la pandemia de Covid-19, concluyó, debemos comprometernos, «con la misma convicción, a abordar las causas radicales de la migración forzosa», a encontrar «soluciones duraderas basadas en un multilateralismo eficaz, centrado en la persona humana».

Graduado en Psicología. También ha cursado varios posgrados, entre los que destacan el de Gestión de Recursos Humanos y el de Mindfulness por la Universidad de Málaga. Experto universitario en Coaching.

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