Descubierta una nueva luna en el Sistema Solar

La nueva luna, que ha sido bautizada con el nombre de una criatura marina de la mitología clásica, tiene un diámetro de unos 34 kilómetros.

Hipocampo eleva a 14 el número total de satélites de Neptuno.

En el verano de 2013, el astrónomo Mark Showalter se encontraba estudiando las imágenes tomadas por el Telescopio Espacial Hubble del área cerca de Neptuno.

Showalter escrutó los pequeños arcos del tenue sistema de anillos que rodean al gigante de hielo y fue uno de los primeros astrónomos en buscar más allá de estos segmentos. Al hacerlo, descubrió un pequeño punto blanco a más de 100.000 km del planeta y rápidamente se dio cuenta que ese punto, situado entre las órbitas de las lunas interiores Larisa y Proteo, aparecía en más de 150 fotografías tomadas por el Hubble entre los años 2004 y 2009.

Ese verano se hizo un primer anuncio sobre el hallazgo de la nueva luna, pero ha hecho falta esperar hasta que imágenes obtenidas en 2016 hayan permitido confirmar sin género de dudas su existencia para otorgarle un nombre: Hipocampo.

El descubrimiento ha requerido de técnicas especiales de procesamiento de imágenes, que han permitido al equipo investigador monitorizar al mismo tiempo todos los satélites interiores de Neptuno, a pesar de las órbitas rápidas que describen algunos de ellos.

«Tanto las lunas como los arcos orbitan muy rápidamente, así que hemos tenido que idear una forma de seguir su movimiento para identificar todos los detalles del sistema», explicó el astrónomo. «Es el mismo principio que un fotógrafo deportivo que sigue a un atleta en movimiento; el atleta se mantiene en el foco, pero el fondo se desdibuja».

Origen violento

Hipocampo se encuentra orbitando a poca distancia de Proteo, el segundo satélite más grande de Neptuno. Y dado que este presenta en su superficie un enorme cráter, los científicos creen que la nueva luna podría ser resultado de una violenta colisión que arrojó escombros de Proteo al espacio.

«Se ha sospechado desde los ochenta y los noventa que las lunas interiores de todos los planetas gigantes han sido destruidas múltiples veces por impactos de cometas», explica Showalter. «Para nosotros, este descubrimiento es particularmente interesante porque parece confirmar una idea que ha existido desde hace mucho».

Apoyando esta noción, Anne Verbiscer, profesora de Astronomía en la Universidad de Virginia, apunta: «Tanto Proteo como Hipocampo migran hacia afuera, debido a interacciones gravitacionales con Neptuno, pero Hipocampo se mueve mucho más lentamente, lo que sugiere que se encuentra mucho más cerca de la ubicación en la que se formó».

Cazadores de lunas

Showalter lidera un equipo de investigadores especializados en encontrar pequeñas lunas usando imágenes de sondas espaciales y satélites en órbita alrededor de la Tierra, incluyendo el citado Hubble. Cuenta en su haber con el descubrimiento de Pan, una luna de Saturno, Mab y Cupido, de Urano, y Estigia y Cerbero, de Plutón. Tanto él como sus compañeros buscan activamente nuevas lunas cerca de los planetas más lejanos del Sistema Solar. Aunque en este caso, después del rastreo exhaustivo utilizando esta técnica de transformación y almacenamiento imágenes, los autores creen que ya no quedan nuevos satélites por descubrir en la órbita interna de Proteo, «al menos no de más de 24 km de diámetro».

Fuente: Nature.


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