Descifran el violento nacimiento de la Vía Láctea en una fusión de galaxias

Nuestra Vía Láctea nació a partir de una fusión con la galaxia Gaia-Encélado, en un violento impacto de hace 10.000 millones de años.

El nacimiento de la Vía Láctea se decodificó a partir de observaciones de un millón de estrellas a través del telescopio espacial Gaia. Se identificaron dos grupos de estrellas distintas: uno más «azul», que formó parte de la otra galaxia, Gaia-Encélado, y otro más «rojo», con mayor cantidad de metal. También se usaron simulaciones por computadora para observar la fusión.

Hace 13.000 millones de años, las estrellas se formaban con una rapidez extremadamente mayor a la que observamos en el presente. Galaxias enanas se formaban, y luego se atraían entre sí, colisionando y generando la fusión de galaxias. El actual descubrimiento astrofísico fue realizado por investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias, en España.

Simulación de la fusión con Gaia-Encélado

Ilustración de una fusión de galaxias espirales. Crédito: NASA.

Estudios anteriores ya habían descubierto que la Vía Láctea presenta dos grupos de estrellas distintas en su halo galáctico (región liviana que rodea a las galaxias espirales). Las estrellas más azules son restos de la galaxia enana Gaia-Encélado, la cual colisionó con una Vía Láctea más antigua. Hasta ahora decodifican este proceso de unión galáctica. El siguiente es un video del evento:

 

El telescopio espacial Gaia grabó la posición, color, brillo y distancia de un millón de estrellas en un radio de 6.500 años luz alrededor del Sol. Como había dicho, se presentan dos grupos de estrellas, uno con un color más azul y otro más rojo.

Sin embargo, ambos grupos son igualmente antiguos, aunque con una edad promedio mayor que la del disco galáctico (región con mayor gravedad, donde se acumulan más estrellas). El científico del estudio, Tomás Ruiz Lara dijo en un comunicado:

La pieza final del puzle la proporcionó la cantidad de metales [elementos que no son ni hidrógeno ni helio] que poseen las estrellas de una y otra componente (…) Las estrellas de la componente azul contienen una cantidad menor de metales que las de la componente roja».

Vía Láctea. Crédito: NASA.

La Vía Láctea primigenia era cuatro veces más grande que Gaia-Encélado, también tenía mucho mayor número de metales que esta. Ambas estaban formando estrellas a un ritmo acelerado y, debido a la cercanía, comenzaron a fusionarse hace 10.000 millones de años, aproximadamente. Ambos de sus grupos de estrellas se desplazaban caóticamente, pero se asentaron en el halo de nuestra Vía Láctea. Más adelante, se generó un veloz y explosivo nacimiento de estrellas, hace 6.000 millones de años, ya con las galaxias fusionadas.

«Hasta ahora, tanto las predicciones cosmológicas como la observación de galaxias espirales lejanas similares a la Vía Láctea indicaban que esta fase violenta de fusión de estructuras menores era frecuente», dijo Matteo Monelli, coautor del estudio.

Es un estudio fascinante, para entender la historia temprana de nuestra galaxia madre.

El estudio científico ha sido publicado en la revista Nature Astronomy.

Referencias: Instituto de Astrofísica de Canarias: IAC.es / EurekaAlert / Astronomy.

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