De cinco en cinco (quinta tanda)

¿Realmente puede componerse un poema sin conocer, al menos, quince variedades de flores? ¿O sin haber perdido el sentido en quince noches de luna llena?

Lo afirmo con rotundidad: he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Pero todos sabemos que miento.

De cuando en cuando, es bueno recordar aquel tiempo casi niño en que la ortografía no había forjado la comprensión y los comercios de “efectos navales” provocaban siempre la risa cómplice o una franca carcajada.

Declaración de principios (I): por regla general, no me gusta la gente. El médico me ha recomendado que intente disimular.

Declaración de principios (II): por regla general, los médicos son ese tipo de gente de la que me fío poco. Intento disimular y adopto, en consecuencia, un rol hipocondríaco bastante convincente.

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