CUANDO LAS ALMAS SE ENCUENTRAN

UNA BUENA PARTE DE NUESTRA EXISTENCIA LA EMPLEAMOS EN BUSCAR EL SENTIDO QUE TIENEN LOS ACONTECIMIENTOS QUE NOS TOCA VIVIR, INTENTANDO SER CONSCIENTES Y DESCUBRIR EL POR QUÉ DE LAS COSAS, PORQUE VIVIMOS UNAS EXPERIENCIAS Y NO OTRAS… PERO QUIZÁ LO HACEMOS DE MANERA EQUIVOCADA, BUSCAMOS EN LA MENTE CUANDO A QUIEN DEBERÍAMOS PREGUNTAR ES AL CORAZÓN.

A veces no damos importancia a los pequeños pensamientos, a esas pequeñas ideas, a las pequeñas acciones cotidianas y es ahí donde se encuentra el embrión de los grandes acontecimientos.

Imaginar algo, es el primer paso del proceso, para crear, para llegar a hacerlo realidad. Un pensamiento por pequeño que sea tiene en si toda una carga potencial que lo hará realidad, en función del esfuerzo y trabajo que pongamos en ello, el pensamiento es la antesala que nos permite adelantarnos a la vivencia.

Dejar rienda suelta a la imaginación, atreverse a soltar amarras, abandonar el territorio de la comodidad (la famosa zona de confort) y lo conocido y aventurarse a generar un proyecto es un auténtico proceso de creación. Después visualizarlo, darle forma, ordenarlo para explicarlo y compartirlo con quienes tenemos cerca es lo que finalmente nos proporcionará la materia para que la idea fragüe.

Cuantas veces hemos llegado a estados de desesperación si haber tenido ni siquiera un pequeño conflicto en nuestro día a día. Cuantas veces hemos imaginado los besos sin llegar a los labios, sin sentir el aliento cercano y el calor de otras manos cogidas a las nuestras. 

EL REENCUENTRO DE LAS ALMAS

La idea, el pensamiento, es sólo el primer paso, pero si ese impulso no se manifiesta en el mundo real será sólo una entelequia. Es quizás ese deseo de manifestación el que nos hace buscar y encontrar a nuestro lado a la persona o personas que compartirán nuestras vivencias, que se acercarán a nuestra alma perenne.

El encuentro de dos almas en la Tierra es el resultado de un acuerdo previo en el cielo, en las lindes de eternas conversaciones mantenidas antes y después de esta y otras vidas, lo hablamos y luego acordamos como seria y cuándo volveríamos a vernos. Y compartimos la misma inquietud preguntándonos cómo será nuestra evolución, cuál es nuestro bagaje como seres de luz que van en busca de la luz original.

No es cuestión de tiempo, no tenemos prisa en recorrer nuestro camino, la intuición nos dice que las pequeñas cosas nos llevarán a los más grandes destinos de este vivir a veces incierto. La certeza profunda de que programamos juntos el encuentro, lo pensamos, lo diseñamos y estuvimos de acuerdo fijando las coordenadas del lugar y el tiempo.

Y EN UN CONOCIMIENTO PROFUNDO DE LOS PROGRAMAS EVOLUTIVOS TOMAMOS CONCIENCIA QUE, HASTA LAS DESAVENENCIAS, LAS PEQUEÑAS O GRANDES LUCHAS DE LOS UNOS CON LOS OTROS, LOS DESENCUENTROS Y LAS DIFICULTADES FORMAN TAMBIÉN PARTE DE ESE ACUERDO Y SON LA EXPRESIÓN PLURAL DE LAS MENTES Y LOS CORAZONES QUE HAN DE ESFORZARSE POR FLORECER INCLUSO EN LAS TIERRAS MÁS ÁRIDAS.


Deja un comentario