Uno siempre habla desde un determinado punto de vista, no aspira a recoger el de los demás y, si bien alguna que otra vez se produce el acuerdo, sospecha que casi siempre se trata de una coincidencia.

Y escribo ésto porque a estas alturas de mi vida no tengo la menor duda de que el personaje perfecto de ficción es una imposible mezcla entre el Lord Jim que protagoniza la novela del mismo titulo de Joseph Conrad, el Pike Bishop que con los rasgos del actor William Holden protagoniza la película de Sam Peckinpah «Grupo Salvaje» y ese aventurero descastado llamado Corto Maltes nacido de la pluma de ese escritor que dibujaba sus novelas llamado Hugo Pratt.

Incluso los tres personajes podrían representar fases evolutivas de un único carácter, un aventurero romántico inteligentemente desencantado con la natural e inevitable tendencia a la entropía de todo lo que está vivo, atrapado en el eterno conflicto entre lo que debiera ser y lo que en realidad es y a fuerza de desencuentros y desencantos optando por un nomadismo contemplativo, no exento de alguna inevitable recaída puntual en algún esporádico compromiso.

El resultado siempre es una actitud «beatnik» de desplazamiento por entre las cosas sin llegar nunca al compromiso suficiente como para penetrarlas y habitarlas.

La conciencia del cambio inevitable es superior a la de la permanencia.

Al mismo tiempo que se tiene algo, se empieza a perder.

Al mismo tiempo que uno llega a un sitio, ya se está marchando.

La inevitable conciencia de la levedad de las cosas que siempre conduce a un nomadismo puro, a una actitud aventurera de constante paso que siempre acarrea el potencial dramatismo del choque con la constante pretensión de construir lo que constantemente se destruye.

«La corte secreta de los arcanos» fue la primera adaptación cinematográfica del personaje creado por Hugo Pratt. Dirigida por Pascal Morelli y realizada con capital francés, lo mejor que puede decirse de ella es que se limita a ilustrar con transparencia la historia permitiendo que el talento de Pratt para contar historias, para construir personajes seductores y convincentes a través de actitudes y diálogos, se muestre en toda su genial intensidad.

(Texto tomado de http://asperomundo.blogspot.com/)

Tras esta inspirada introducción, «Astillas de realidad» retoma la publicación de la serie de dignísimas películas de animación que adaptan novelas gráficas de Pratt y de las cuales está aún por traducirse y publicarse en castellano la sexta, «Las etiópicas».

Deja un comentario