En el hogar puede haber muchas cosas que debes lavar semanalmente y no necesariamente lo sabías. Por ejemplo, siempre se dice que las sábanas deben cambiarse todas las semanas, o las cortinas, pero realmente nunca se ha sabido si esto es una regla de los padres, o de verdad influye en tu salud hacerlo o no. 

Aquí encontrarás unos ejemplos acerca de estas tareas y qué tan cierto es que debes hacerlas semanalmente.

Cambiar las sábanas semanalmente 

De acuerdo con Reader’s Digest, no hay una excepción a esta regla, por lo cual es verdad. De hecho, algunas personas deberían cambiar sus sábanas con más frecuencia. Los hábitos diarios de higiene aumentarán la cantidad de días que puede pasar entre ellas.

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Lavar las paredes una vez al año

Según Family Handyman, las paredes a menudo se olvidan en el programa de limpieza, pero merecen un espacio al menos una vez al año. Hay todo tipo de gérmenes que viven en las paredes, en especial en las esquinas.

Cuanto menos laves tus jeans, mejor.

Por más contradictorio que parezca decirle a alguien que lave menos la ropa, esto es cierto para los jeans, según Marie Claire. Los jeans quedan mejor, se sienten mejor y duran más cuando se lavan con poca frecuencia y en agua fría. La cifra aproximada es de cuatro o cinco usos antes de un lavado.

Limpiar el refrigerador cada semana

Los expertos de Taste of Home afirman que las limpiezas semanales son necesarias para todos los refrigeradores. Limpiar esto a menudo extiende la vida útil del refrigerador y la longevidad de cada limpieza profunda (que debe realizarse cada pocos meses).

Lava la cortina de la regadera

Sí, sí y sí. De hecho, debes lavarla todos los meses. Las cortinas de regadera de tela se pueden lavar como una carga normal de ropa. Las de vinilo también se pueden lavar, sólo que necesitan un poco más de cuidado.

Con información de Apartment Therapy

Foto de portada: Unsplash

Zaida Bemanar

La conciencia espiritual es la que nos permite tener un propósito claro, reconocer nuestros dones fundamentales y nuestra misión en la vida. Ella ofrece mirarse a uno mismo y al otro de una manera mucho más significativa que lo puramente psicológico o técnico

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