¿Cómo poner normas y límites a los niños de 2 años?

Un niño sin normas no suele ser un niño feliz. Los niños necesitan pocas normas, pero claras, ya que estas no solo les permiten saber lo que los demás esperan de ellos, sino que en muchos casos también sirven para protegerles y les transmiten seguridad y confianza. Sin embargo, poner límites y normas a niños de dos años suele ser complicado ya que se trata de una etapa difícil del desarrollo, aunque eso no da carta abierta a los padres para que caigan en un estilo educativo permisivo que terminará causando más daño que bien.

Lo primero es lo primero: Ponerse en el lugar de los niños

Antes de poner normas y límites, es importante comprender el mundo infantil a los dos años, una edad marcada por el egocentrismo, las rabietas y el negativismo. En esta etapa de la vida, los niños muestran una actitud muy egocéntrica, todavía creen que el mundo gira a su alrededor y les resulta muy difícil ponerse en el lugar de los demás.

Esa actitud egocéntrica puede hacer que se enfaden cuando no consiguen inmediatamente lo que quieren, lo cual desencadenará la correspondiente rabieta. De hecho, en esta etapa del desarrollo los niños pueden volverse muy demandantes y caprichosos.

Dado que también están dominando nuevas habilidades físicas, es normal que se sientan más independientes y quieran explorar, pero la dependencia que aún tiene del adulto pues hay muchas cosas que no pueden hacer por su cuenta, también les frustra. Es probable que tu hijo se empecine en hacer las cosas por sí solo y cuando no lo consiga, se enfade, llore y tenga una rabieta.

Los dos años también suelen estar marcados por el negativismo. Los niños acaban de descubrir el poder del “no” y quieren utilizarlo, por lo que es la primera palabra que suele salir de su boca. Se vuelven más tercos y testarudos, negándose prácticamente a todo. En realidad, se trata tan solo de una fase de autoafirmación en la que están echando las raíces de su personalidad.

Los límites y las normas, junto al amor y la paciencia, ayudarán a los padres a salir de esta etapa complicada, reforzando además la capacidad de autorregulación infantil. También le ayudarán a aprender a lidiar con la frustración, podrán comprender que no siempre pueden salirse con la suya y que es esencial respetar y ponerse en el lugar de los demás.

Niña de 2 años

Las reglas para poner límites a los niños pequeños

  • Determina las tareas que puede y que no puede hacer. Tu hijo querrá sentirse mayor, por lo que es conveniente que le vayas dando cierta autonomía. Deja que se vista solo, se cepille los dientes o te ayude con algunas pequeñas tareas del hogar, como doblar la ropa. No obstante, asegúrate de que también comprenda qué cosas todavía no puede hacer.
  • Pon normas claras. Debes cerciorarte de que tu hijo comprende las normas. A los dos años, esas normas deben ser muy claras, no puedes preguntarle si le gustaría bañarse, sino indicarle que ha llegado la hora del baño. Lo mejor es que le avises con un poco de antelación para que se vaya preparando psicológicamente y no se frustre. Puedes decirle, por ejemplo: “cuando termine ese dibujo animado tendrás que ducharte”.
  • Que todos los adultos de casa respeten las normas. La inconsistencia educativa suele causar estragos en el desarrollo infantil. Por tanto, es importante que ambos padres pacten las normas que se aplicarán en casa y las hagan cumplir por igual. Si el niño detecta que uno de los padres suele ceder, intentará aprovecharlo a su favor.
  • Di “no” cuando sea necesario, pero usa también palabras positivas. A veces, por la propia seguridad del niño, es mejor decir un “no” firme. Tu hijo debe comprender que algunas cosas no están permitidas, como pegarle a su hermano, por ejemplo. No obstante, siempre que sea posible, asegúrate de usar un lenguaje positivo. Por ejemplo, en vez de referirte al desorden que ha causado mientras jugaba, puedes referirte a lo bonita que se vería la habitación si estuviera recogida.

Imagina que tienes de nuevo 2 años. Intenta meterte en la piel de tu hijo. Acaba de descubrir el mundo. Ya puede correr, hacer piruetas… pero el mundo es amplio, es más que amplio… ¡es enorme! Y aparece el miedo. Miedo a no saber en qué dirección ir. Miedo a perder la seguridad que tenía cuando era bebé. Miedo a fracasar. Miedo a tener que hacer todo por sí solo: comer, vestirse…

Si en esta etapa los padres no son capaces de mostrarle los límites, ese sendero que tiene que recorrer para madurar, el niño se sentirá perdido, totalmente desorientado. De ahí la importancia de poner normas y límites a los niños de 2 años, ya que les ofrece seguridad. Pero… ¿cómo hacerlo?

1. Ofrécele tareas en donde se sienta ‘mayor’. Por ejemplo, no le des de comer… deja que lo haga él. Y poco a poco, deja también que se vista solo. A medida que gane en autonomía, se sentirá más seguro de sí mismo.

2. Marca las tareas que aún no puede hacer. A la vez que le dejas hacer tareas que para él supongan un logro, explícale cuáles no puede hacer todavía: planchar, ir a comprar solo… Así tendrá claro que hay cosas que puede hacer y otras no. Sin embargo, puedes añadir que muy pronto lo podrá hacer. 

3. Nunca le grites o te enfrentes a él ante una rabieta. Lo mejor cuando el niño está en pleno sofoco por un capricho, es mejor hablar con él cuando se calme. Es inútil intentar frenar un tornado con una linda palabra o con un grito. Ofrécele cuando se calme tu cariño y comprensión pero no accedas a sus peticiones. Entenderá que en la vida no se puede conseguir todo por un ataque de rabia.

4. Usa normas claras y directas, sin rodeos. Frente a los padres que prefieren ‘invitar’ a los niños a hacer las cosas… a los dos años, las normas deben ser claras y firmes: ‘recoge tu cuarto’; ‘Es la hora del baño’. Y no: ‘¿qué tal si recoges el cuarto?; ¿Te gustaría bañarte ahora?… ¡No! Usa los imperativos, pero de forma cariñosa, sin gritos ni tono amenazante, pero sí firme. Eso sí, puedes ir anticipando lo que va a tener que hacer, para que el cambio no le pille de improviso. Por ejemplo: ‘te queda un ratito de juego y en seguida recoges’.

5. Usa el No. Hazlo por él. El No, claro y sin explicaciones adicionales. Esto no se hace, esto sí. 

6. Ayúdale a reconocer sus emociones. Para un niño pequeño no es fácil reconocer que sienteira, tristeza o miedo. Educa su inteligencia emocional y explícale por qué se siente de esa manera.

7. No uses las mismas armas que usa él. Tú eres el adulto. No le grites ni amenaces, porque entonces no entenderá por qué tú puedes hacerlo y él no y no harás más que crear confusión.

8. No le hagas sentir culpable. Sí, tiene una rabieta… ¿es tan malo? Aún está aprendiendo a manejar su ira y su frustración. Él no es culpable, ni nadie. Es un proceso madurativo, así que no se te ocurra decirle cosas como ‘eres muy malo’ o ‘ nunca aprenderás’.

9. Usa palabras positivas. En lugar de hablar de lo ‘desordenada’ que tiene la habitación, habla de ‘lo bonita que estaría ordenada’. Recuerda, siempre en positivo.

10. La rutina le da seguridad. Sí, aunque te parezca poco importante, imponer ciertos horarios y rutinas, ayudan a imponer límites y normas en su vida y a que se sienta más seguro. 

Qué aprenden los niños de 2 años gracias a las normas y los límites

Poner límites a los niños

Con dos años, un niño comienza a formar su autonomía, también emocional. Si los padres imponen unas normas y límites correctos, al tiempo que le ofrecen cariño y favorecen su autoestima y confianza, conseguirán que durante esta etapa aprendan todas estas cosas:

– Que no siempre podrá salirse con la suya. Esto le será muy útil para un futuro. Aprenderá a superar la frustración. Entenderá que en la vida no está solo y que no está permitodo todo. Existen normas que hay que cumplir.

 Que una caída o fracaso no significa el fin. Aprenderá a ser perseverante, a esforzarse. Aprenderá a intentar las cosas una y otra vez hasta conseguirlo. Y sacará la conclusión de que el éxito al fin y al cabo se logra con dedicación y esfuerzo. 

– Los cambios pueden hacerte más fuerte. Un cambio no tiene por qué ser negativo. Puede ayudarte a crecer y a madurar. Los niños con 2 años aprenderán que de ese cambio van a salir fortalecidos, ya que serán más independientes y autónomos a pesar del sacrificio que en un principio supone para ellos. 

– A respetar a los demás. Los límites y normas no sólo se imponen por el bien propio del niño, sino por el bien común. Muchos están enfocados al respeto de los padres, los mayores y todas las personas que rodean al niño. 

– Que no son el centro del universo. Un bebé de 2 años piensa que todos están a su servicio. Sin embargo, esto cambia de forma brusca. Tendrán que entender que no sólo es el ‘Yo’. 

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