Las huellas dactilares proporcionan cada vez más información sobre la gente que las dejó.

Por supuesto, todos sabemos que las espirales, bucles y arcos únicos de una huella pueden identificar a una persona. Algunos investigadores están estudiando incluso cómo los compuestos naturales y ambientales dentro de ellos pueden ofrecer pistas sobre el estilo de vida, el género y la etnia de una persona.

Sin embargo, los investigadores que descubren nueva información en las huellas dactilares no han encontrado todavía una manera de determinar un hecho básico sobre una huella: ¿qué edad tiene?

Esa es una información que podría potencialmente vincular a un sospechoso con la escena de un crimen.

Y esa es la información que unos químicos de la Universidad Estatal de Iowa están empezando a proporcionar.

Paige Hinners estaba usando un algoritmo de computadora para analizar objetivamente la degradación y propagación de las crestas de las huellas dactilares a lo largo del tiempo (una posible forma de determinar la edad de una huella dactilar) cuando notó algo más en sus datos. Los aceites grasos insaturados de una huella dactilar estaban desapareciendo de sus mediciones.

«Si los estamos perdiendo, ¿a dónde van?» se preguntó Hinners, quien en diciembre completó su doctorado en química analítica en la Estatal de Iowa. Trabajó en el proyecto de huellas dactilares mientras era estudiante de posgrado en el grupo de investigación de Young-Jin Lee, un profesor de química de la Estatal de Iowa. Madison Thomas, una ex-alumna de la Universidad Estatal de Iowa, también colaboró en el proyecto.

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Los químicos Young-Jin Lee y Paige Hinners pueden haber encontrado una manera de determinar cuándo se dejó una huella dactilar. (Foto: Christopher Gannon/Iowa State University)

Al final, el grupo de investigación encontró respuestas: a medida que las grasas insaturadas – triacilgliceroles, para ser exactos – iban desapareciendo de los datos, otros compuestos resultantes de las reacciones con el ozono – u ozonólisis – comenzaron a aparecer.

Esto condujo a numerosos ensayos y medidas para confirmar que el ozono estaba causando la degradación de las grasas insaturadas de las huellas dactilares. Y eso llevó a la conclusión de que, con más estudios, esto podría convertirse en una herramienta útil para determinar la edad de una huella dactilar.

El descubrimiento fue publicado recientemente en la revista de investigación Analytical Chemistry. El artículo describe cómo los químicos utilizaron una herramienta especial de visualización por espectrometría. Es una tecnología que utiliza un láser para analizar los compuestos que quedan en una superficie y luego registra la masa y la carga eléctrica de cada componente dentro de una muestra, como los diversos aceites de una huella dactilar. La herramienta de obtención de imágenes permitió a los químicos rastrear la degradación de los aceites insaturados debido a la reacción con el ozono en el aire.

«Ahora mismo, podemos medir el número de días (desde que se dejó una huella)», dijo Hinners. «Es fácil distinguir una de un día de antigüedad de otra acabada de hacer. No hay duda de eso».

Los químicos también probaron si el polvo utilizado para hacer visibles las huellas dactilares afectaría a la capacidad de la espectrometría de masas para analizar la degradación y el envejecimiento de las huellas dactilares. Resultó que el polvo no afectó a la capacidad de los investigadores de recoger datos y determinar el envejecimiento de las huellas dactilares.

Lee describió el estudio -que fue apoyado por una subvención de 362.000 dólares del Instituto Nacional de Justicia- como un proyecto de prueba de concepto. Así que la prueba se limitó a las huellas dactilares de tres personas.

Los datos mostraron diferencias individuales en la cantidad de aceites insaturados en las huellas dactilares y la tasa de reacción con el ozono y la degradación resultante, dijo. Así que se necesitan más estudios para entender los diferentes niveles de aceites grasos que tienen los individuos y cómo eso afectaría a la degradación. Los investigadores también están estudiando cómo los factores ambientales como la humedad podrían afectar las reacciones con el ozono.

Una nueva subvención de 516.800 dólares del Instituto Nacional de Justicia mantendrá en marcha el estudio sobre el envejecimiento de las huellas dactilares. La subvención también permitirá a los investigadores estudiar cómo los aceites grasos de las huellas dactilares podrían ofrecer pistas sobre la salud de una persona y otras características.

Aunque la técnica para determinar el envejecimiento de las huellas dactilares necesita más estudio, Lee dijo que el concepto ha sido probado:

«Podemos medir la descomposición de triacilgliceroles insaturados en función del tiempo», dijo. «Hemos estudiado los mecanismos y probado lo que está sucediendo. Midiendo la rapidez con la que se descomponen, podemos tener una idea de su antigüedad».

«Cuando reprodujimos esto con cada persona, fue bastante consistente», dijo Hinners, que aún sirve como asistente para el grupo de investigación de Lee. «Y así aprendimos que esto podría decirnos la antigüedad de una huella dactilar. Esta podría ser la manera, y eso es emocionante». (Fuente: NCYT Amazings)

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Zacarias Perdomo

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