¡Es cierto! No hay mejor fecha para disfrutar de los alimentos ni mejor compañía que la familia. Cada víspera de Navidad la gente se reúne para celebrar a la familia y comer hasta que le duela el estómago.

Trágicamente, sentirte satisfecho con demasiada rapidez significa que no llegarás a comer una segunda o tercera porción de los mejores platillos en la mesa. Para lograrlo, necesitas maximizar tu consumo de comida. Aquí te decimos cómo hacerlo.

Nota: Sabemos que estos consejos no te harán llevar una dieta diaria saludable, ¡pero no es víspera de Navidad todos los días!

Prepárate

Para consumir tanto como sea posible, inicia con el estómago vacío. Pero no te mates de hambre; de lo contrario, comerás mucho a gran velocidad, en vez de ir poco a poco.

“Normalmente, ayunar no es una buena idea,” apunta la nutricionista Leslie Bonci. Ella recomienda seguir tu horario regular de alimentación y detenerte entre cuatro y seis horas antes del evento principal.

Otro buen consejo es hacer ejercicio por la mañana. El esfuerzo físico puede estimular el apetito. Una caminata intensa o correr, ayudan a movilizar la comida en el sistema digestivo y a vaciar el estómago.

Por último, quizá te resulte más fácil comer mucho si estás relajado. Así que inmediatamente antes de la comida, respira hondo, piensa en cosas tranquilas y evita confrontar a tu tío malhumorado (puedes discutir con él tras haber atacado el pavo).

Elige sabiamente

Una vez que te hayas preparado para el reto de comer en exceso, empieza con los carbohidratos simples. “Las papas, el relleno y los panecillos requieren un mínimo esfuerzo”, señala Bonci. “Puedes consumir mayor cantidad sin sentirte muy lleno”. Además, el estómago se vacía de carbohidratos bajos en fibra en un periodo de apenas 30 a 90 minutos. Los vegetales, los granos enteros y las proteínas, como el pavo, tardan más tiempo en pasar por el estómago.

Hay otras razones para retrasar el plato de carne. “Cuando empiezas a comer proteínas, la secreción de enzimas y hormonas detonan la sensación de saciedad”, dice Bonci. Es decir, te comenzarás a sentir lleno antes. Los alimentos ricos en fibra, como los vegetales y los granos integrales, tienen el mismo efecto: la fibra absorbe agua y ocupa más espacio. 

Los líquidos también ocupan terreno en el estómago, así que no tomes un vaso grande de jugo o de cualquier otra bebida. Los fluidos ayudan a los alimentos a moverse por el estómago mientras comes, así que bebe traguitos de agua u otro líquido junto con los alimentos. “Esto ayudará a bajar las cosas”, señala Bonci, “en lugar de que todo se quede ahí atorado como en un embotellamiento de tráfico”.

Toma un descanso

El estómago se expande a un volumen máximo de 4 litros. Pero en cuanto lo llenas con comida, la procesa y empieza a moverla hacia los intestinos. Así que cuando sientas que no puedes dar otra mordida, haz una pausa.

Afortunadamente, no tendrás que esperar a que el estómago se vacíe por completo antes de regresar al festín. Date media hora para recuperarte y quizá descubras que estás listo para comer más.

Muévete

Llegado el punto en el que solo quieres echarte en el sofá mientras sostienes tu vientre y gruñes, ¡ignora ese instinto y ponte de pie!

“Parte de la digestión de los alimentos es el movimiento,” explica Bonci. En vez de sentarte, ve a perseguir a tu sobrinito; esto quizá te ayude a mover la comida hacia el tracto digestivo y a calmar la sensación de malestar por sentirte lleno.

Disfruta el postre

Los alimentos dulces no te hacen sentir saciedad tan rápido como los salados. Así que después de la comida, ve por un poco de pastel. Después de tanto comer, te has ganado una dulce recompensa.


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