En este punto, juega un papel muy importante las creencias que formaste sobre ti mismo. Son tus creencias acerca de lo que eres capaz de hacer, lo que es posible e imposible, lo que eres, en definitiva.

Las personas nos resistimos a cambiar por naturaleza, y esta forma de pensar nos vuelve testarudos. Cuando configuras un esquema negativo sobre ti, te acompañará por el resto de tu vida si no te esfuerzas en modificarlo.

Lo que piensas de ti, el concepto que tienes, se ve reflejada en la manera en que te hablas: qué te dices, qué te exiges y cómo lo haces. Puedes reforzar tu opinión y mimarte o insultarte y no ver nada bueno en tu comportamiento, o también puedes ponerte metas inalcanzables y lastimarte con palabras por no alcanzarlas. En este caso deberíamos ser más responsables con las palabras que pronunciamos respecto a nosotros mismos. Además de sobrevivir al medio y a la lucha diaria, también hay que aprender a sobrevivir a ti mismo: el enemigo no siempre está fuera.

La mayoría de nosotros anda con un garrote invisible y especialmente doloroso con el que nos pegamos cada vez que nos equivocamos o no alcanzamos las metas personales. En este caso, el sentimiento que aflora es la culpa, culpa por cualquier acción que impide tener buenos resultados y dudar del propio esfuerzo cuando hacen las cosas bien, existe una distorsión de la realidad. Si se fracasa, se dice: “Dependió de mí”, y si logran ser exitosos en algún tema, se afirma: “Fue pura suerte”. Esto es auto sabotaje, nos lleva a hacernos responsables más de lo malo que de lo bueno.

Normalmente, la gente piensa que son los acontecimientos los responsables de sus circunstancias en la vida.  Pero lo que realmente da forma a nuestra vida es el significado que damos a las cosas.

¿Son negativas tus perspectivas de tu propia vida? ¿Qué consecuencias ha tenido esto en ti? ¿Cuáles son las creencias positivas que han contribuido en dar forma a tu vida? ¿Qué expectativas nuevas y positivas puedes establecer para ti y los que te rodean?

Para comprobar esos esquemas de manera no consciente harás muchas cosas aun Perjudiciales para ti. Por ejemplo: si te dejas llevar por el esquema: “soy un inútil”, sin darte cuenta, el miedo a equivocarte hará que cometas infinidad de Errores que confirmarán tu creencia. La creencia de que eres feo o fea te llevará a frenarte y a evitar las relaciones interpersonales, y la conquista se convertirá en algo inalcanzable. Un esquema de fracaso hará que no Te atrevas a encarar retos y a probarte si eres capaz, por lo cual terminarás creyendo que el éxito te es esquivo. Esto es conocido como profecía autocumplida o “efecto pigmaleón”.

Las cosas sólo tienen en la vida el significado que nosotros hayamos querido darles. Uno de las maravillas de nuestra condición humana es la capacidad de atribuir a cualquier acontecimiento un significado o bien positivo o bien devastador.

Cómo cambiar mi vida

Si te menosprecias, tu diálogo interno obrará como un freno. Elimina de tu repertorio frases como “No soy capaz”, porque cada vez que te lo repites confirmas y refuerzas tus sentimientos de inseguridad; estas palabras negativas automáticamente, te inmovilizarán.

Durante algunos minutos al día, intenta activar tu memoria positiva. Descubrirás la existencia de una gran cantidad de buena información acerca de ti mismo que habías olvidado, cosas positivas que hiciste con tu vida y con los demás, actos de valentía, de defensa de tus derechos, de amor, de alegrías.

Detén el pensamiento, diciéndote: “¡Para!”, “¡Basta!”, “¡No más!”. Cambia de actividad, habla por teléfono, escucha música, canta en voz alta u orienta tu diálogo positivamente, pero no dejes que un pensamiento negativo arrastre otro y tu mente se convierta en una cadena de pensamientos autodestructivos. Ya es hora de que empieces a respetarte y a tratarte bien: si te lo propones, serás capaz de lo que quieras y mucho más”. Toma consciencia de ello y no entres en el juego de las memorias negativas.

Para ello define un objetivo que exija esfuerzo.

Es fundamental que te animes a dar el paso decisivo: actuar para lograr tus objetivos. Y la única forma de confiar en ti mismo es ponerte a prueba. Si lo intentas racionalmente (esto es, sin flagelarte en el intento) obtendrás datos sobre tus capacidades reales y podrás averiguar si las anticipaciones de fracaso que hacías eran verdaderas o falsas.

Antes y durante la ejecución en sí del comportamiento, no utilices verbalizaciones negativas o inhibitorias; no te digas a ti mismo: “No soy capaz”, “Nada puede hacerse”, “Siempre seré un fracasado”, etcétera.

Define tus expectativas de manera objetiva, clara y precisa, para que puedas después compararlas con los resultados obtenidos.

Que tu próximo comportamiento hacia la meta no esté lleno de eventos catastróficas. Simplemente intenta ser más realista en tus predicciones.

Maneja un punto de control interno. Retoma aquellos momentos de tu vida en los que has mostrado tu personalidad de luchador.

Zacarias Perdomo

Creo contenido web para mostrar que el tiempo que pasamos en la vida tiene sentido, somos muchos buscando la verdad, despertando la conciencia de que todos los humanos somos parte del mismo ser, nuestro planeta Tierra. Si nos dejas tus comentarios sabré tu opinión sobre los temas que escribo.

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