Comer fuera de casa es una fuente de exposición a plásticos tóxicos con los alimentos

Salir a comer o cenar fuera de casa suele conllevar una mayor ingesta de grasas, azúcares o sal, vaya que nos descuidamos cuando abandonamos, aunque sea por unas horas, nuestro hogar (espacio en el que es más fácil controlar lo que ingerimos, su cantidad y calidad). Pero además, la comida rápida de fuera de casa ofrece mayor cantidad de residuos de plásticos “alimentarios” como los ftalatos que se acumulan en el organismo y son causa de importantes enfermedades.

Ahora resulta que ese hábito de salir a cenar o comer fuera también parece aumentar nuestra exposición a los ftalatos, unos químicos derivados del plástico que son dañinos para nuestra salud. Unos investigadores de las universidades estadounidenses de Washington y California analizaron los restos de ftalatos en la orina de más de 10.253 personas en Estados Unidos para saber la relación entre comer fuera y acumular más ftalatos.

Para ello preguntaron a sus “cobayas” qué habían cenado el día anterior y dónde habían realizado la ingesta. Y descubrieron que la mayoría lo había hecho fuera de casa, el 61% en concreto. Quienes habían acudido a un establecimiento de comida de la denominada rápida y los que lo hacían con cierta frecuencia tenían unos niveles de residuos de ftalatos un 35% mayores (en el caso de los jóvenes la cifra se elevaba hasta un 55%) que las personas que decían consumir alimentos preparados en casa, según el estudio que luego publicaron en la revista científica Environmental International.

Los ftalatos o ésteres de ácido ftálico son un grupo de productos químicos industriales utilizados para la fabricación de plástico, para hacerlo más flexible o resistente.

Pero son nocivos para la salud humana: además de ser desestabilizadores del sistema hormonal o endrocino, numerosos estudios los vincularon a malformaciones del feto, asma, cáncer e infertilidad, entre otros problemas de salud.

Los alimentos que presentaron una mayor concentración de estos disruptores endocrinos fueron los bocadillos, los sándwiches y las hamburguesas, que suelen llevar más plástico al servirse empaquetados. En febrero de 2017 se produjo el reconocimiento por parte de la Unión Europea de cuatro sustancias de la familia de los ftalatos como disruptores endocrinos para los seres humanos. Estas son sustancias químicas sintéticas que influyen en la normal actividad de las hormonas, amplificándola o disminuyéndola hasta incluso impedir dicha actividad de la hormona generando enfermedades.

Son sustancias sintéticas artificiales creadas por el hombre, que no existían en la naturaleza y hoy forman parte de infinidad de productos cotidianos. Como explica Carlos de Prada, de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano:

Básicamente se usan como reblandecedores de los plásticos (plastificantes) o como fijadores y, así, terminan en infinidad de elementos que puede haber en cualquier hogar. Pueden, por ejemplo, formar parte de plásticos como el PVC (hasta un 30-40% o más del peso total del PVC). Y como no están químicamente unidos al resto del plástico, pueden irse desprendiendo de él, poco a poco, integrándose, por ejemplo, en el polvo doméstico que se respira.

Pero pueden estar en muchas cosas más: pegamentos y adhesivos, aparatos electrónicos, materiales de construcción, productos de limpieza, productos de aseo personal (geles, champús, jabones, lociones, cosméticos…), perfumes, recipientes y envases (botellas de agua, tuppers…), pinturas, barnices, juguetes, arcilla para modelar, ceras, tintas de impresión, ropas y tejidos, ambientadores, pesticidas, etc”.

Varias de estas sustancias se han asociado en estudios científicos a más problemas, especialmente —aunque no sólo— por exponerse a ellas en la etapa prenatal, que es la más sensible:

Asma y alergia infantil, limitación de la función pulmonar en hombres adultos, anomalías en el desarrollo genital masculino (como la criptorquidia, esto es, testículos que no descienden al escroto), alteración de los niveles de testosterona, ginecomastia en adolescentes varones, acortamiento de la distancia anogenital en varones recién nacidos (síntoma de virilización incompleta), alteraciones del comportamiento (como feminización de la conducta infantil), telarquia precoz (desarrollo prematuro de las mamas en las niñas), endometriosis, cáncer de mama, alteración de la formación de los folículos ováricos, partos prematuros, bajo peso al nacer, trastorno de déficit de atención en hiperactividad, problemas de desarrollo cognitivo y motor en los niños, obesidad, resistencia a la insulina (ligada a la diabetes), etc.

Las etiquetas no suelen decirnos si un producto determinado puede contenerlos. Y las medidas adoptadas hasta ahora por las autoridades para reducir la exposición humana dejan mucho que desear. Hay algunas prohibiciones o restricciones para algunos ftalatos en productos para niños pequeños, en cosméticos o en contacto con alimentos, pero no bastan para afrontar debidamente el problema.

La iniciativa Hogar sin Tóxicos mantiene una campaña en la que solicita al gobierno español que ponga en marcha una estrategia nacional sobre ftalatos para reducir la exposición humana a estas sustancias, así como que se promueva (a nivel nacional y europeo) una regulación más estricta comenzando por la prohibición de los cuatro ftalatos más preocupantes y que, entre otras cosas, se realicen campañas de información a la población y a los profesionales sanitarios acerca de los riesgos de estas sustancias.

La “revolución veggie”: Vegetarianos, veganos y flexitarianos por la reducción del consumo de carne

Un vegetariano es una persona que no come carne (ni siquiera de aves) ni pescado o marisco ni productos que los contengan. Sólo come vegetales y admite, según los casos, otros alimentos procedentes de animales como los derivados de los huevos o los lácteos. Luego están las personas veganas o vegetarianos estrictos, que excluyen de su comida los huevos, los productos lácteos y demás alimentos de origen animal, sólo comen vegetales. Y hay una corriente al alza que es el vegetarianismo a tiempo parcial. Os cuento.

Lo llaman “flexitarianismo”, es decir que si por lo general comes verduras pero de vez en cuando pruebas la carne o el pescado eres “flexitariano”. En el español culto, vamos a dejar el pabellón alto, se recomienda el uso de los términos “flexivegetariano” y “flexivegetarianismo” en lugar de los anteriores. No es un concepto académico sino más bien popular.

En el año 1992, el periódico Austin American-Statesman ofreció un artículo titulado “Acorn sirve ‘comida flexiteriana’” que trataba de la reciente apertura del nuevo Acorn Café y señalaba que la propietaria denominaba su comida “flexiteriana”.

Es la práctica de ser “flexible” en el modo en que se practica el vegetarianismo. Un flexitariano suele alimentarse de vegetales pero cuando va a un restaurante, en un evento social o si le invitan a su casa unos amigos come sin mayores problemas de conciencia platos que contengan carne.

El flexitariano parte de una dieta vegetariana y consume productos animales con menor frecuencia. Es un planteamiento dietético bastante razonable pues se lleva una dieta a base de vegetales, más sana y se complementa de manera ocasional con carne o pescado.

No todo el mundo es flexitariano, como pudieras estar pensando. No lo es el quien come poca carne o pescado, sino aquella persona que, siguiendo una dieta vegetariana de manera cotidiana realiza ingestas puntuales de alimentos de procedencia animal. Es decir, que es la frecuencia con la que se come pescado o carne lo que define al flexitariano.

Todo esto nos hace entender que existe un fenómeno mundial consistente en limitar nuestro carnivorismo y que a buena parte de la población le va quedando claro que es excesivo y que atenta contra nuestra salud, es antiecológico y muy contaminante y que causa maltrato animal. Hay una “revolución veggie” (flexitariana, vegetariana o vegana) en marcha avalada por las cifras: el 6,3% de los adultos españoles son flexitarianos, un 1,3 % sigue una dieta vegetariana y un 0,2 % ha optado por el veganismo.

Es decir, que en España hay alrededor de 3,6 millones de personas (un 7,8 % del total) que basa su dieta de manera casi exclusiva o con contadas excepciones, en productos de origen vegetal. Es una de las conclusiones del estudio The Green Revolution, elaborado por la consultora Lantern.

Una de cada diez mujeres españolas es veggie. ¿Por qué? La mayoría por motivos éticos y de respeto a la vida animal (57 %), de sostenibilidad (21 %) y de salud (17 %). Otro dato muy claro sobre la tendencia veggie: El número de restaurantes vegetarianos se ha duplicado en solo cinco años, pasando de los 353 de 2011 a los 703 de 2016. Y otro más: El consumo de carne roja descendió un 35% en 2016, según el Observatorio Nestlé sobre Hábitos Nutricionales y Estilos de Vida de las Familias Vida.

Una alternativa a la leche de vaca son las llamadas “leches vegetales”.

El dato es mayor, del 43%, si sumamos la población que ha reducido el consumo de carne roja y la que ni siquiera la ha probado. El 17% de las personas se identifican con la opción flexitariana, ya que consideran que su consumo de carne y pescado es ocasional.

Para ser honestos, habría que ver qué es lo que contestamos que “ocasional” cuando nos preguntan para plasmar nuestra respuesta en una encuesta ¿verdad?

El 25% de los consumidores españoles ha probado algún sustituto cárnico en los últimos 12 meses. Es como para reflexionar pues del citado 43%, un 29% ha reducido la ingesta de carne roja. Son más de once millones de personas…

En Reino Unido, Italia o Estados Unidos, los veganos y vegetarianos representan ya un 10-13 % del total. La industria está muy atenta a todo movimiento que haya en el ámbito alimentario, vive de ello, de adaptar sus productos al gusto que marque tendencia.

Y, por cierto, algunos datos de la industria, en concreto del citado Observatorio de la multinacional Nestlé, puede que avisen de cambios en esa revolución veggie si seguimos alimentando mal a los niños. Resulta que sólo el 17% de los padres da a sus hijos la fruta recomendada. El 69% de los progenitores afirma que conoce la cantidad de fruta que hay que ofrecer diariamente a los niños (tres raciones) pero en realidad únicamente hace lo correcto un 17%.

Y con la verdura ocurre tres cuartos de lo mismo: aunque un 66% de los padres dice que sabe las raciones de verdura que recomiendan los expertos (dos al día), sólo un 54% da a sus hijos la cantidad aconsejada. Lo verde está de moda. A pesar de ello, actualmente todavía hay 2,5 millones de españoles que no consumen verdura o fruta, como indica el estudio de Nestlé.

La revolución veggie tiene un fuerte componente ideológico, como no podía ser de otra manera, pero también comercial. En Alemania, el número de artículos para veganos se ha multiplicado ¡por 18! entre 2011 y 2015. Datos en los que la industria alimentaria ha detectado oportunidades de negocio: leches vegetales, embutidos, huevos, albóndigas… ¡Todo veggie! ¡Viva la revolución!

En 2020 el mercado mundial de productos para los veggies alcanzará los 5.000 millones de dólares, según el citado trabajo The Green Revolution. Pero al veggie no le vale cualquier producto ni cualquier empresa, por lo general. Entre las preocupaciones de este ansiado público (por las empresas) están los altos precios de esta comida, la poca variedad de alimentos que se ofertan y la existencia de productos deshonestos. Todo un reto para las compañías que deseen perdurar.

Tratan como fraude lo que es el miedo de un investigador a ser calificado de “antivacunas”

La vacuna del papiloma ha protagonizado otro pequeño “culebrón” que ha puesto de relieve la censura que existe en torno a las vacunas… en el ámbito científico. No se puede hacer la más mínima publicación que pueda poner en entredicho la infalibilidad de alguna tan polémica como la citada. La prensa ha difundido sobre una presunta manipulación científica lo que era el miedo de un investigador a ser señalado como “antivacunas”.

En el ámbito sanitario, científico y cientifista, que también, se ha producido una polémica en torno a un nuevo estudio sobre la vacuna del papiloma que no la dejaría muy bien.

La historia –publica Redacción Médica– comienza con la publicación por parte del medio indio Indian Journal of Medical Ethics de un estudio firmado por Lars Andersson llamado Increased incidence of cervical cancer in Sweden: Possible link with HPV vaccination que relacionaba el aumento de la vacunación contra el VPH en mujeres en Suecia con un crecimiento en el número de diagnósticos de cáncer de cérvix o de cuello de útero, señalando la consecuencia entre uno y otro”.

Claro, la sola hipótesis de que un medicamento pueda contribuir al aumento de casos del cáncer que se supone que ayuda a prevenir no sería buena noticia ni para la sociedad ni para producto y fabricante y de paso para la credibilidad de los sistemas de vacunaciones que hasta que aparecieron en el mercado vacunas como la del papiloma apenas eran cuestionados.

Indagando en el estudio se publicó, primero, que el nombre del autor es falso, un pseudónimo, al igual que es falsa su relación con el instituto sueco de prestigio Karolinska, de donde afirmaba ser asociado del Departamento de Fisiología y Farmacología. Y la prensa ha difundido que estábamos ante un nuevo escándalo científico, un fraude, un fake o bulo, que se dice ahora.

El medio indio, corrigió el artículo retirando el nombre del autor aunque mantuvo la publicación del artículo. También pidió disculpas:

Nos había dicho que usó un pseudónimo porque creía que usar su verdadero nombre tendría repercusiones personales por parte de quienes se oponen a cualquier cuestionamiento de las vacunas. La decepción de los editores del periódico es inaceptable. El autor podía haber pedido confidencialidad, dando razones. Los editores pueden elegir publicar artículos sin revelar el verdadero nombre del autor, si existen determinadas circunstancias que lo justifiquen”, argumentaron en un editorial.

Como indica el médico Juan Gérvas en un extraordinario post en la web de No Gracias que sintetiza el caso:

Algo grave está pasando cuando científicos que cuestionan la seguridad de la vacuna del papiloma tienen que publicar sus datos e hipótesis con pseudónimo. El revuelo producido tras la publicación en el Indian Journal of Medical Ethics de un Comentario que hipotetiza que el importante incremento de incidencia de cáncer cervical ocurrido en Suecia podría deberse a la vacunación incidental de mujeres no vírgenes (probablemente infectadas antes de la vacunación) ha destapado que el autor había remitido el texto bajo pseudónimo ‘porque creía que el uso de su nombre real le habría supuesto repercusiones personales por parte de los agentes que se oponen a cualquier cuestionamiento de las vacunas”.

Gérvas no se quedó ahí y escribió al autor que por correo electrónico le respondió que es profesor de Farmacología ya retirado en el Karolinska. En los siguientes días las presiones internacionales sobre el Karolinska Institute llevaron a que este hiciera un manifiesto negando que el autor trabajara allí.

Es una pena que se trate más del autor y esta polémica que del estudio, como debería de hacerse en ciencia, la cual necesita del debate continuo para avanzar. Parece que interesa más el cotilleo que la información pero sobre todo parecen necesarias las cortinas de humo para que un problema real, que ha aumentado el cáncer de cuello de útero en Suecia, lo que nadie niega, no pueda hacer sombra a la campaña de vacunación del papiloma.

Ese tipo de cáncer ha aumentado en mujeres no incluidas en el programa oficial de vacunación y nadie sabe si se han vacunado (ojo, que como explica el médico español, en nuestro país y suponemos que sucede igual en Suecia, los ginecólogos privados están vacunando sin parar a mujeres de toda edad.

Por otra parte, los resultados de incremento del cáncer en las mujeres vacunadas que previamente habían tenido infección por el virus del papiloma ya lo apuntó la agencia de medicamentos de Estados Unidos, la FDA.

En este blog hemos publicado suficientes ejemplos de censura en el ámbito de las vacunas y en concreto con la del papiloma. No hace ningún favor a las vacunas que de manera sistemática intente obviarse el debate (hay quienes desde el ámbito médico que incluso dicen que no hay debate que hacer sobre las vacunas). Así no pueden corregirse errores y mejorar los programas de inmunización que en muchos casos han conseguido buenos resultados.

Como argumenta Gérvas en su post:

Parece claro que la cuestión es importante y que debería estudiarse y seguirse, siquiera sea por el principio de precaución. Y que en todo caso es absurdo e imprudente el vacunar a mujeres no vírgenes”.

Eso sí, la revista india decidió mantener el texto, por su interés y calidad.

En este contexto de censura, lobby y marketing, entiendo la mesa redonda organizada por el diario El Confidencial patrocinada por Merck, Sharp and Dohme (MSD), el laboratorio que posee la patente de la vacuna del papiloma más vendida en el mundo, Gardasil. A lado de una pizarra en la que podía leerse que entre los valores del citado medio está “mantenernos independientes de cualquier grupo”, se sentaba Manuel Cotarelo, director del Área Médica de Virología y Vacunas de MSD.

Cotarelo estaba en esa mesa para hacer lobby en favor de que crezca el mercado de la vacunación de adultos (y niños en el caso de la vacuna del papiloma que sólo está aplicándose a mujeres). No ocultó sus intenciones el mandado del laboratorio:

Es un error verlo como un gasto [el de vacunas], porque más que un coste es una inversión. El reto principal que tenemos es intentar aumentar las coberturas de vacunación en adultos, y necesitamos todos los recursos que ofrece el sistema sanitario. El acceso a la vacunación adulta de determinadas enfermedades está en estos momentos exclusivamente ligado al sector privado. El 80% del gasto sanitario está vinculado a las enfermedades crónicas. Queremos conseguir que se financien todas las vacunas para el adulto, ya que cada euro invertido supone un ahorro para el sistema sanitario de unos cuatro o cinco euros”.

Pues eso, que si fuera posible toda la pasta para ellos.

Biohackers: del ayuno a la productividad laboral y una vida más larga

Qué capacidad tienen en Estados Unidos para ponerle nombres nuevos a lo viejo o antiguo. El biohacking, compuesto por las palabras “biología” y “hacking” es una práctica que intenta acercar los laboratorios de investigación a los garajes u hogares. Así como el punk promulgó aquello del “do it yourself”, hazlo tú mismo, algunos científicos entre frikis y comprometidos siguen esa estela.

La filosofía es la misma que la de los hackers informáticos en los 70, cuyo objetivo era jugar con los ordenadores, abrirlos y descubrir el potencial que tenían, explica uno de ellos en una entrevista de eldiario.es:

Ahora queremos hacer lo mismo con la biología, sacarla de los grandes centros de investigación de la Big Pharma, llevarla al garaje y empezar a pensar en nuevas maneras de usarla”.

El biohacking comprende la gestión de la propia biología utilizando una serie de técnicas médicas, nutricionales y electrónicas con objeto de ampliar las capacidades físicas y mentales del sujeto.

El biohacking así, no es otra cosa que dejar de comer durante un largo periodo de tiempo, con el objetivo no solo de perder peso, sino sobre todo de experimentar menos cambios de humor y rendir más en el terreno laboral.

No obstante, ahora el ayuno ha sido captado por la industria dietética y los gurús de Silicon Valley, empezando por Phil Libin, el ex director de la compañía Evernote, quienes lo recubren con su particular envoltorio y lo presentan como biohacking, la dieta 16:8 o la 5:2. Esta última es la favorita de Geoffrey Woo, director general de la empresa de biohacking y nootrópica HVMN, que consiste en comer de manera normal durante cinco días de la semana y reducir las calorías a menos de 500 las dos jornadas restantes.

Por su parte, como nos cuentan desde El Confidencial, Erin Brodwin, periodista de Business Insider, decidió probar una versión más moderada, la 16:8, en la las 24 horas de cada día se dividen en 16 de ayuno y 8 para comer (o, como sus creadores dirían, para alimentarse). En concreto, decidió dejar de pasar hambre de 12:00 a 20:00. Y el resto del tiempo, a base de agua, café y té.

Todo esto de hackear nuestro organismo mediante el control de la alimentación coincide con el denominado ayuno intermitente de toda la vida, un concepto este del ayuno que está en boga, independientemente de estos pijofrikis del valle de las empresas informáticas de moda que resetean su cuerpo de manera saludable para intentar el sueño del éxito empresarial americano. El entusiasmo por las dietas de ayuno es un hecho reciente.

La clave de las mismas es que los periodos de ayuno o las dietas cetogénicas (aquellas que contienen menos de 50 g de carbohidratos al día) generan cuerpos cetónicos. Esto es debido a que la célula utiliza ácidos grasos como fuente de energía en vez de la glucosa, proveniente de los carbohidratos. Esa es la clave para “biohackear” el cuerpo, haciendo que funcione de una manera diferente a la esperada, según los ritmos que nosotros mismos le marcamos.

En ese reportaje de El País que enlazo también se comenta que “la restricción calórica provocada por el ayuno parece que ciertamente produce mejoras en el metabolismo y puede incrementar la longevidad“.

Esta idea se extrae de “estudios llevados a cabo en animales de experimentación, en los que se ha mostrado que la restricción calórica o el ayuno periódico reduce el acúmulo de grasa en la pared de los vasos, produce un rejuvenecimiento metabólico y enlentece el deterioro cognitivo”.

Los CEO, directores generales, de las compañías tecnológicas afirman que el ayuno es un “body hack” y que es lo mejor para incrementar la productividad y la concentración, aunque eso no tiene nada de novedosos pues el ayuno es una práctica que bastantes religiones han empleado para que sus fieles se sientan más cerca de Dios.

Joel Salatin: “¿Alimentarse correctamente?, tomar alimentos sin procesar, locales y muy variados”

Hace unas semanas publiqué sobre el libro “Esto no es normal” y su autor, Joel Salatin, un peculiar granjero estadounidense que es un referente por su coherencia e integridad en su país; un símbolo en la lucha por la alimentación correcta y su ecología. Como ha estado en España la semana pasada he aprovechado para hacerle esta breve entrevista.

-En su libro describe muchas cosas que “no son normales”; en la agricultura y ganadería actuales, industrializadas, ¿cuales son las dos que destacaría porque no tiene solución y qué otras dos eligiría porque sí pueden solucionarse o cambiarse? Es decir, ¿cómo se puede comenzar la andadura hacia “la normalidad”?

Creo que todas las cosas anormales, de una u otra manera, se pueden cambiar. El tema con la anormalidad es que va en contra de la sostenibilidad funcional, por lo que en general está condenada.

Dicho esto, algunas cosas son ciertamente más difíciles de cambiar que otras. Probablemente, lo más difícil de cambiar sea la ganadería industrial (las CAFO, instalaciones concentradas de cebo y la alimentación para el ganado, megagranjas, vaya).

Lo más fácil de cambiar sería la comida con ingredientes impronunciables y los sistemas de compra de alimentos: comprar localmente.

-¿Cuales son según usted las pautas básicas para alimentarse correctamente?

Tomar alimentos tradicionales sin procesar, de origen local y tan variados como sea posible en el área o ecosistema.

-El mercado hoy beneficia al modelo industrializado, a los productores más grandes que no tiene porqué ser los que mejor hagan las cosas, ¿puede revertirse ese modelo o desarrollar alternativas en convivencia con el mismo? ¿Qué pueden hacer los pequeños y medianos productores ecológicos?

Muchos productores pequeños están teniendo éxito y muchos de los productores grandes están básicamente en quiebra, pero aún no lo saben.

El mayor obstáculo que enfrentan los productores pequeños no es la eficiencia
en la producción sino las regulaciones desarrolladas por las grandes empresas, que no reconocen los medios de saneamiento, equilibrio ecológico e higiene en sistemas de pastoreo a pequeña escala.

Cualquier regulación que se base en el tamaño de una empresa no es buena y tenemos muchas de ellas en el sistema alimentario local. La comida hecha en casa y vendida directamente a vecinos y amigos debe disfrutar de total libertad: la libertad de elección de alimentos por voluntad propia entre personas adultas. Este es el mayor obstáculo que enfrentan los productores pequeños para equilibrar el terreno de juego.

-Me ha llamado la atención su mensaje libertario, el hazlo tú mismo, el “no esperes a que el Gobierno arregle un problema”. ¿Cuales serían las ideas básicas de ese mensaje o actitud?

La pregunta a hacerse es ¿quién es responsable de mi vida o quién es el propietario de mi microbioma? ¿Es propiedad de la sociedad o es mía? Vivimos en una era de elección. Puedes cambiar tu sexo. Puedes cambiar tu trabajo. Puedes viajar a donde quieras. Pero no puedes elegir tu comida y no puedes elegir cómo criar tus propios animales de granja.

Alimentarme a mí mismo y criar mi propio ganado son los elementos más altos de gratificación personal.

Permitir que dos vecinos interactúen en el comercio de alimentos sin que intervenga un burócrata es una base para la innovación alimentaria. Cuando la comida debe pasar por la burocracia entrometida, no verá mucha innovación y eso es una tragedia para toda la sociedad.

-España es el país que más produce en ecológico de la Unión Europea pero casi toda esa producción se exporta, ¿cuales serían las claves para conseguir que aumente de manera notable el consumo interior?

Léase más arriba. Las regulaciones a escala son perjudiciales, las empresas más grandes tienen la capacidad de instalar la infraestructura y cumplir con los trámites de los grandes mercados. Esto pone a los pequeños productores y los vecinos de pequeños productores en desventaja por precios y cumplimiento de las mismas.

Si realmente hubiera libertad en la producción de alimentos, los precios de los productores pequeños bajarían significativamente porque los costes para cumplir las regulaciones bajarían. La razón por la cual los alimentos ecológicos locales son tan caros es porque no encajan en la estructura reguladora.

Reino Unido prohíbe el fármaco Depakine a mujeres en edad fértil por malformaciones fetales

El camino hacia la extinción del medicamento para la epilepsia y el trastorno bipolar Depakine, del laboratorio Sanofi, sigue su curso con paso firme. Ahora es el Reino Unido quien ha prohibido su uso en mujeres de cualquier edad mientras sean fértiles. La decisión se produce tras conocerse (en realidad esto es ya antiguo) que ha provocado miles de malformaciones en bebés cuyas madres lo tomaron durante el embarazo.

Los daños provocados en bebés por el medicamento Depakine (ácido valproico), de Sanofi, van a marcar época. Literalmente (y por desgracia). Lo que hasta ahora hemos descubierto podría ser solo sería la punta del iceberg del escándalo porque estamos ante la trágica posibilidad de una ampliación enorme del daño producido por el Depakine: su efecto podría afectar hasta a tres generaciones (hijos, nietos y bisnietos).

Ahora, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido (MHRA por sus siglas en inglés) ha prohibido este tratamiento en las  mujeres que estén en edad fértil por los miles de nacimientos con malformaciones que se han producido en todo el mundo.

Francia quizá sea el país que ha avanzado más en la denuncia de este escándalo. En nuestro vecino transpirenaico la farmacéutica ya fue condenada a indemnizar a la familia de una víctima de los efectos secundarios del fármaco con tres millones de euros.

En Gran Bretaña las mujeres que deseen utilizar el Depakine deberán estar inscritas en un programa de prevención de embarazos. Como cuenta la agencia Reuters, las féminas han de cumplir la anticoncepción durante todo el tratamiento, hacerse pruebas si se les pide para conocer si están en periodo de gestación y además tendrán que firmar un consentimiento informado anual en el que se plasman los posibles daños que puede provocarle el medicamento (vaya que lo que se intenta es que si ocurre algo la mujer sea la responsable).

La citada fuente de información asegura que hay otros países europeos que están sopesando la adopción de medidas parecidas para prevenir los graves daños que el fármaco está provocando pues hasta 4.100 niños han sufrido deformidades graves entre 1967 y 2016 en Francia.

La Agencia Española de Medicamentos realizó hace ya más de tres años una revisión a nivel europeo sobre los medicamentos relacionados con valproato y se supone que los laboratorios titulares de la autorización de comercialización implicados se han dirigido a los profesionales sanitarios para informarles acerca de la nueva información disponible y de las advertencias que han sido reforzadas sobre la seguridad de estos medicamentos. Pero aún así el problema continúa por la falta de información a la población. Sólo en España se calcula que puede haber unas 9.000 mujeres en riesgo.

En el Bufete Almodóvar & Jara conocemos bien a Sanofi. Es el mismo laboratorio que fabricó el fármaco Agreal y que fue retirado en 2005 porque provocó graves reacciones adversas psiquiátricas y neurológicas, entre otras, de carácter crónico en consumo prolongado en incontables mujeres que apenas sufrían unos sofocos durante la menopausia. Si tienes una consulta que hacernos por los daños de Depakine escríbenos.

Los fármacos con ibuprofeno (más pseudoefedrina) pueden causar graves daños en la piel

El boletín mensual que envía la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) viene cargadito de avisos relacionados con la seguridad (más bien los fallos en la misma) de los fármacos. Uno de los que me ha llamado la atención es sobre los tratamientos que llevan ibuprofeno más pseudoefedrina y las reacciones cutáneas graves que pueden provocar.

Cuenta la Aemps que pueden producirse reacciones cutáneas graves como pustulosis exantemática generalizada aguda con medicamentos que contengan pseudoefedrina a la que se le ha añadido el popular principio activo para combatir el dolor, el ibuprofeno (alguna marca, por poner un ejemplo, es Bisolfren o Bisolvon).

Esta erupción pustular aguda -cuentan los profesionales de la agencia de medicamentos- se puede producir durante los dos primeros días de tratamiento, con fiebre, numerosas pústulas pequeñas, en su mayoría no foliculares y que se originan como un eritema edematoso generalizado localizado, principalmente, en los pliegues de la piel, tronco y extremidades superiores”.

Los pacientes se deben vigilar con cuidado. Si se observan signos y síntomas como pirexia (fiebre), eritema o muchas pústulas pequeñas, la administración de ibuprofeno más pseudoeferina debe interrumpirse y si es necesario se deben tomar las medidas adecuadas, aunque no explica cuales son estas.

La pseudoefedrina es un agente simpaticomimético y posee ciertos efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central. Los efectos simpaticomiméticos de la pseudoefedrina producen vasoconstricción aliviando la congestión nasal, es decir, se usa mucho para los resfriados y procesos gripales.

El ibuprofeno, más conocido, es un medicamento antiinflamatorio y antipirético que pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos.

Es el sexto medicamento más consumido en España (curiosamente los fármacos más usados son los que más daños o efectos secundarios provocan). Se ha demostrado su efectividad en humanos para reducir los síntomas asociados con la inflamación y la gripe (dolor, fiebre e inflamación).

Pero juntos, ya lo veis, estos principios activos pueden provocar daños graves en la piel.

Las indicaciones terapéuticas legales de los tratamientos que contienen las dos sustancias son:

Alivio sintomático de la congestión nasal/sinusal que cursa con dolor de cabeza, fiebre y dolor asociado a resfriado común y gripe en adultos y adolescentes ≥ 15 años”.

Las reacciones adversas del ibuprofeno + pseudoefedrina son poco frecuentes:

trastornos del SNC (cefaleas, mareos, insomnio, inquietud, irritabilidad, fatiga); alteraciones visuales; molestias gastrointestinales, dispepsia, náuseas, vómitos, diarrea, anorexia; sequedad de boca, sed”.

Pero como la nota de la Agencia demuestra, con el tiempo, los medicamentos suelen presentar daños que no se habían conocido en los ensayos clínicos realizados para su autorización o posteriores a su comercialización. Hay que leerse bien las fichas técnicas de los fármacos que consumamos (las tenéis fácilmente disponibles en internet y son más completas que los prospectos).

En marzo de 2017 publicamos sobre un nuevo trabajo difundido en la revista European Heart Journal que concluía que el popular medicamento incrementa un 31% el riesgo de paro cardiaco. Y es que  en los últimos años se han realizado advertencias sobre riesgos cardiacos por fármacos como ibuprofeno. Un estudio publicado por BMJ se realizó con una muestra de población de cerca de diez millones de personas de Reino Unido, Alemania, Holanda e Italia que tomaron fármacos con el conocido principio activo entre 2000 y 2010.

El objetivo del ensayo era investigar la seguridad cardiovascular de los fármacos anti-inflamatorios no esteroideos y estimar el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardíaca tras su uso. Concluyó que dosis altas del famoso fármaco analgésico pueden provocar daños en el corazón y aparato circulatorio. “Dosis altas” serían cuatro pastillas diarias del ibuprofeno que tenéis en casa. Así que cuidadito con esto (yo lo he estado tomando estos días por un golpe con inflamación en la mano).

La UE prohíbe varios pesticidas agrícolas recomendados por las autoridades en España

La Unión Europea prohibió hace unos días el uso al aire libre de tres pesticidas muy usados en la agricultura y por tanto en  nuestras gastronomías pues una parte de sus residuos nos los comemos. Se trata de imidacloprid y clotianidina, fabricados por Bayer y tiametoxam, de la compañía Syngenta. Las abejas (y otros insectos polinizadores) lo agradecerán pues tendrán menos problemas para hacernos gratis el trabajo de fecundar plantas. Las personas y el medio natural también.

El imidacloprid es uno de los insecticidas más empleados en el mundo. En 2010 se fabricaron unas 20.000 toneladas de sustancia activa. Los daños que provocan en las poblaciones de abejas los productos ahora prohibidos están bien documentados desde el punto de vista científico.

Se estima que tres tercios de los alimentos en Europa dependen de la polinización y la UE es el segundo mayor productor de miel del mundo. Pero la población de abejas no ha dejado de caer en los últimos años, incluso hasta el 50% en algunos países.

El problema viene de lejos en el tiempo. Estos mismos productos químicos tóxicos fueron suspendidos cautelarmente en 2003 en Francia por ser especialmente perjudiciales para las abejas y han sido prohibidos en 2008 en Alemania, Eslovenia e Italia por ser los responsables de la muerte masiva de los polinizadores silvestres.

Debido a las preocupantes cifras, en 2013, el ejecutivo europeo ya aplicó medidas restrictivas al uso de las tres sustancias ahora señaladas. Se vetaron en cultivos como el maíz, el girasol, las semillas de aceite de colza, el trigo, la cebada y la avena, aunque se permitió que siguieran empleándose en los que se cosechan antes de la floración o no atraen tanto las abejas, como la patata o la remolacha azucarera.

En España se utilizan en la actualidad pesticidas de acción neurotóxica, aparte de los prohibidos hay otros: acetamiprid, tiacloprid, nitempiran y el spinosad. Y se usan en muchas ocasiones sin control. Son insecticidas que poseen efectos colaterales muy graves ya que además de ser potencialmente peligrosos para la salud atacan también a los insectos polinizadores, indispensables (¿qué ser vivo no lo es por el mero hecho de serlo?) para mantener la biodiversidad.

Por ello, estos tóxicos están relacionados también con la desaparición de las abejas. De hecho, los correspondientes registros oficiales expresan textualmente su peligrosidad para abejas y artrópodos beneficiosos.

En nuestro país, todos esos pesticidas, a pesar de que las distintas administraciones niegan o minimizan su uso, son o han sido recomendados por los técnicos de las administraciones públicas y de las organizaciones agrarias profesionales y también por la industria química y farmacéutica que fabrica dichos “fitosanitarios”.

No obstante el lobby químico-farmacéutico tiene acceso directo e influye de manera determinantes en las administraciones públicas desde hace años. En Galicia, por ejemplo, estos neurotóxicos son utilizados de manera generalizada y principalmente en la semilla del maíz, contaminando la planta por dentro cuando ésta germina.

Otra aplicación muy extendida y que hace que el insecticida viaje largas distancias, es la fumigación de eucaliptos contra una de las plagas de este árbol y cuyo uso fue difundido y promocionado por la Estación Fitopatolóxica de O Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra y publicado en una revista de Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

En Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, País Vasco, La Rioja y Navarra, la mayor parte de la remolacha azucarera cosechada posee en su semilla varios insecticidas neurotóxicos entre los que está el ya prohibido imidacloprid, recomendado su uso durante años por asociaciones profesionales del sector y por varios artículos técnicos publicados en la revista de Sanidad Vegetal del antiguo Ministerio de Medio Ambiente.

En cuanto a la plantación de olivos en Cataluña, País Vasco, La Rioja, Aragón, Madrid, Baleares, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Andalucía, C. Valenciana y Canarias, estos son fumigados por medios aéreos con imidacloprid y otros insecticidas diseminando el tóxico en grandes áreas.

El uso de imidacloprid para estas fumigaciones es recomendado por los técnicos oficiales de la Junta de Extremadura, de la de Murcia y la Junta de Castilla-La Mancha, haciendo así publicidad gratuita a estos pesticidas.

Finalmente España se ha manifestado a favor del veto. Como explica El Mundo:

La decisión contó con el apoyo de 16 países (entre ellos España, Francia, Alemania y Reino Unido) y la oposición de Rumanía, Hungría, República Checa y Dinamarca. Un centenar de organizaciones enviaron esta semana [por la semana pasada] una carta abierta a la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, en la que solicitaban el respaldo de España para ampliar las restricciones en la sesión.

Nuestro país, que votó a favor de la propuesta de prohibir estas tres sustancias, no decidió su posición hasta última hora de la mañana ya que, según informaron fuentes diplomáticas a Efe, existía preocupación sobre cómo conseguir el equilibrio entre la protección del ecosistema y, a la vez, de la industria del azúcar y remolacha española, principales usuarios de estos componentes”.

Truberzi, el medicamento para los trastornos gastrointestinales con fallecimientos a sus espaldas

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha informado sobre graves daños provocados por el medicamento Truberzi (eluxadolina), del laboratorio Allergan, que se utiliza para trastornos gastrointestinales. La Agencia menciona incluso fallecimientos por ello.

La entidad reguladora de medicamentos explica en una carta a los profesionales sanitarios que

se ha identificado un aumento del riesgo de pancreatitis, en ocasiones con desenlace
mortal y de espasmo del esfínter de Oddi en pacientes tratados con Truberzi
(eluxadolina). La mayoría de los casos de pancreatitis grave han tenido lugar en
pacientes sin vesícula biliar”.

La pancreatitis es una inflamación del páncreas. La pancreatitis puede ser aguda o crónica. De cualquier manera es grave y puede traer complicaciones.

Eluxadolina está contraindicado en pacientes sin vesícula biliar y en aquellos en los que exista o se sospeche de obstrucción del conducto pancreático y/o del árbol biliar (por ejemplo, cálculos biliares, tumor) o enfermedad/disfunción del esfínter de Oddi. Éste es El esfínter de Oddi es una válvula muscular de 4 a 10 mm que rodea la salida del conducto biliar y del conducto pancreático al duodeno.

Truberzi está indicado para el tratamiento del síndrome del intestino irritable con diarrea en adultos. Entre los riesgos graves de la eluxadolina se encuentran la pancreatitis y el espasmo del esfínter de Oddi. Se han notificado casos de pancreatitis y espasmo del esfínter de Oddi en pacientes tratados con eluxadolina, incluidos casos graves que conllevaron la hospitalización o muerte especialmente de pacientes sin vesícula biliar.

La mayoría de casos notificados ocurrieron durante la semana posterior al inicio del tratamiento. Algunos pacientes presentaron síntomas tras la administración de una o dos dosis de eluxadolina, si bien también se han notificado casos de pancreatitis tras tratamientos de mayor duración.

Para minimizar los riesgos, la Agencia recuerda que entre las contraindicaciones de eluxadolina se encuentran las siguientes el abuso de alcohol (quienes estén en tratamiento no deben tomar ese tipo de bebidas) y que hay que los médicos han de confirmar los antecedentes clínicos del paciente antes de prescribir eluxadolina. Y que hay que informar a quienes sean susceptibles de usar el fármaco sobre los síntomas indicativos de pancreatitis y espasmo del esfínter de Oddi y recomendarles que suspendan el tratamiento y busquen atención médica en caso de experimentarlos.

Truberzi lleva poco tiempo en el mercado pues su uso se aprobó a finales de 2016. Como suele ocurrir en tantos casos se pone de manifiesto lo rápido que están aprobándose los nuevos medicamentos en los últimos lustros. Las autoridades sanitarias deberían reflexionar sobre esto. Cuanto más rápido se aprueba un medicamento mayor es la posibilidad de que ocurran eventos adversos cuando está en el mercado.

Los programas de detección de cáncer de mama están causando más daños involuntarios que beneficios

Ha vuelto a haber polémica por los cribados de cáncer de mama, las conocidas como mamografías. Un grupo de 15 expertos del Reino Unido ha escrito una carta en el periódico Times, el más importante, advirtiendo que las pruebas de rutina del cáncer de mama pueden hacer “más daño que bien”. El sistema de salud británico olvidó hacer casi medio millón de revisiones pero lo que se cuestiona no es tanto ese error sino el propio cribado, de dudosa eficacia.

Esos especialistas en salud escriben explicando que las mujeres no deben ser sometidas a “miedo-mongering” lo llaman. Esto lo podríamos traducir como “tráfico de miedo”, un concepto similar al marketing del miedo aplicado a temas sanitarios que describí en 2009 en la segunda parte de mi libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo. O lo que es lo mismo:  el negocio de crear miedo para vender su tratamiento.

La polémica en el país anglosajón llega después de que 450.000 mujeres de Inglaterra de entre 60 y 71 años de edad, por un error informático no fuese avisadas de que tenían que pasar una revisión de rutinaria para prevenir el cáncer de mama. Según el secretario de salud de UK, entre 135 y 270 mujeres pudieron haber muerto de cáncer de senos, enfermedad que esta fuente asegura que podría prevenirse con las mamografías.

Los médicos y académicos que han publicado en el periódico citado indican que las mujeres de entre 70 y 79 años a las que se les ofrecen citas para ponerse al día solo deberían buscar ayuda si notan un bulto u otros síntomas.

Los programas de detección de cáncer de mama están causando más daños involuntarios que beneficios que poco a poco se están reconociendo a nivel internacional, argumentan. Cada vez más los médicos están evitando las mamografías porque “no tienen ningún impacto en la muerte por cualquier causa”.

Los especialistas aseguran que si bien estos programas de cribados “salvan vidas” esos datos son contrarrestados por las muertes que resultan de las intervenciones. Una vez más hay que recordar que más puede ser menos en medicina. Los cánceres más peligrosos y avanzados no son prevenidos por los programas de detección, escriben esos médicos, escapan a la tecnología, vaya.

Más allá del error lo que hay que cuestionar es el propio cribado, de dudosa eficacia explican en The Guardian. El gobierno dice que las pruebas de detección reducen el riesgo de morir por cáncer de mama en un 35%. Pero es más significativo observar cuántas mujeres necesitarían ser examinadas para prevenir las muertes por cáncer de mama.

Michael Baum, profesor emérito de cirugía en el University College de Londres, calculó que 10.000 mujeres tendrían que someterse a un cribado para prevenir de tres a cuatro muertes y que esto provocaría que se diagnosticara a más de 120-140 mujeres (con tumores que no se desarrollan o creen de manera muy lenta, sin supuesto peligro e incluso inofensivos) y tienen un tratamiento innecesario que además conlleva riesgos. Este profesional fue tajante:

La atención médica eficiente requiere doctores informados y pacientes informados. Nuestro sistema de salud actual no cumple con los dos requisitos”.

Sin embargo las mamografías están sobrevaloradas en nuestra sociedad. Y hay países que están planteándose el prescindir de estos programas de cribados. En octubre de 2016, el ministro de Salud francés publicó el informe de una investigación independiente sobre el cribado de mamografías. Las opciones son abandono o cambio radical del programa de cribado de cáncer de mama. Lo que hay no sirve.

Es algo que también se plantean en nuestro país asociaciones de profesionales sanitarios como No Gracias. Hace ya unos años tras una exhaustiva revisión de los principales trabajos científicos publicados sobre la efectividad de las mamografías concluían:

La razón fundamental para el cribado mediante mamografía debe ser reevaluada urgentemente por los responsables políticos. Necesitamos mecanismos más eficientes para reconsiderar las prioridades, las recomendaciones para el cribado de mamografía u otras intervenciones médicas”.

Y añadían una de las claves para entender porqué si pueden estar generando más daños que beneficios sigan desarrollándose:

Los gobiernos, quienes financian la investigación, los científicos y los médicos tienen intereses creados en las actividades que generan estos programas”.

Un ingeniero agrónomo que desmonta todos los mitos que rodean a los alimentos transgénicos

He leído, mejor escrito “devorado”, el libro Transgénicos ¿de verdad son seguros y necesarios? Muy nutritivo pues su autor, el ingeniero agrónomo y profesor de Química agrícola José Ramón Olarieta, escribe un ensayo breve y concreto, además de muy documentado, en el que desmonta punto por punto todos los mitos y demagogias varias que rodean a los alimentos transgénicos. Le entrevisto y ya veréis cómo alimentan sus palabras.

-Profesor Olarieta, ¿por qué los alimentos transgénicos no acabarán con el hambre en el mundo, principal argumento de sus defensores para promocionarlos?

Porque el hambre y la malnutrición “sólo” son un síntoma del problema real, que es el sistema socio-económico capitalista en el que vivimos.

Acabar con el hambre en el mundo ya fue la promesa de la la llamada Revolución Verde y 50 años después la cuestión todavía está pendiente, entre otras razones porque esta “revolución” fue un velo para tapar y desactivar las demandas de reforma agraria que se extendían en aquel momento por muchos países, igual que ahora los transgénicos mantienen el espejismo tecnológico de un futuro mejor para no afrontar los problemas socio-económicos de fondo.

Y en definitiva, porque los datos demuestran que no es así. En Estados Unidos, país donde más se cultivan transgénicos, el hambre ha aumentado desde 1996, fecha en que se comenzaron a cultivar comercialmente estas variedades, hasta nuestro días.

-Hay quienes argumentan que la mejora genética de los cultivos se ha hecho siempre, ¿cual es la diferencia con los transgénicos?

Con los transgénicos hay un salto cualitativo respecto a la mejora de variedades “tradicionales”. Y sin entrar en detalles más técnicos, hay dos cuestiones que lo demuestran. Por un lado, si uno de los lemas del discurso pro-transgénicos es que con estas variedades podemos conseguir cosas que con la mejora “convencional” no se podía, esto demuestra, ya de por sí, que hay un cambio cualitativo de una tecnología a otra. Y por el otro, los transgénicos están sometidos a un sistema de patentes, que implica, necesariamente, que hay algo totalmente novedoso en las variedades transgénicas, porque, de otra manera, no podrían acogerse a una patente.

-Para rebajar de algún modo el valor de la agricultura ecológica nos dicen que su producción es menor que la convencional y/o convencional ¿es esto cierto, por qué?

Los rendimientos, medidos como peso de cosecha por unidad de superficie, son, en general, mayores en la agricultura convencional que en la agricultura ecológica. Pero esta comparación, por un lado, es muy reduccionista si se queda únicamente en los kilos producidos por hectárea, ya que hay muchos otros criterios con los que evaluar un sistema agrícola, como la fijación de carbono en el suelo o el uso de energías fósiles y pesticidas y en los que la agricultura ecológica es más eficiente que la convencional.

Y por otra parte, esa comparación no se realiza en igualdad de condiciones, ya que la cantidad de dinero y recursos que se han destinado y se destinan a la investigación en agricultura convencional es muchísimo mayor que la que se dedica a la agricultura ecológica.

-También nos cuentan que los cultivos transgénicos necesitan menos fitosanitarios, menos productos químicos tóxicos que los cultivos convencionales ¿es cierto?

No. Los transgénicos tolerantes a herbicidas han hecho aumentar el uso de estos productos y en el caso de los transgénicos productores de insecticida, existe la trampa de que no se usan tantos insecticidas pero porque la planta ya los produce ella sola, con lo que la carga de insecticida en el medio no disminuye e incluso, puede que aumente en el futuro si se generalizan los transgénicos productores de varios insecticidas.

-¿Hasta qué punto el lobby, las puertas giratorias y los conflictos de interés con las empresas biotecnológicas condicionan las agendas internacionales en alimentación?

Como en todos los temas, es el capital el que determina el tipo de agricultura y el tipo de alimentación que se desarrolla, así como el tipo de investigación que se realiza en estos temas. Y las instituciones sólo son la correa de transmisión de esos planteamientos.

-Existen alimentos “funcionales” hechos con transgénicos, ¿qué ejemplos podría ponernos y cual es el problema de los mismos?

El término “alimento funcional” tendríamos que desterrarlo de nuestro vocabulario porque parece indicar que hay alimentos que no son funcionales, lo cual es una contradicción porque, por definición, un alimento alimenta y por tanto, es funcional. Lo que pasa es que el término alimento funcional sólo se aplica a alimentos que han sido sometidos a algún proceso industrial dando así la impresión de que los alimentos que vienen directamente del agricultor “no son tan buenos” como los que han pasado por las manos de la industria.

En cualquier caso, no existen alimentos funcionales transgénicos. Se ha hecho mucha demagogia con el llamado “arroz dorado” (un arroz transgénico enriquecido en vitamina A) pero todavía no se puede cultivar porque está en fase de investigación, como les pasa también a variedades transgénicas de maíz enriquecidas en vitaminas y minerales.

Una vez más parece que se nos quiere hacer creer que la única manera que tenemos de conseguir esa vitamina A es introduciéndola artificialmente en el arroz o el maíz, cuando ya tenemos muchos cultivos (los de hoja verde) e incluso variedades de arroz, ricas en vitamina A o en las diferentes vitaminas y minerales que necesitamos.

Una vez más la pregunta que tendríamos que hacernos es porqué hay poblaciones tan marginadas que no pueden acceder a una alimentación completa y en condiciones. La respuesta no tiene nada que ver con que el arroz pueda tener más o menos vitamina A y lo que nos ofrece la biotecnología parece más bien un ejercicio de cinismo si lo que pretenden es que las clases más marginadas puedan sobrevivir comiendo sólo arroz o maíz.

-Usted hace una acusación muy dura: “esta tecnología [los transgénicos] ha sido incapaz de dar ninguna variedad que solucione ningún problema significativo”, ¿puede explicarlo?

Hasta ahora prácticamente sólo existen transgénicos tolerantes a herbicidas y/o productores de insecticidas. Y ninguna de estas dos características tiene interés social. Los transgénicos tolerantes a herbicidas sólo facilitan el uso de herbicidas, con los riesgos que eso supone desde todos los puntos de vista y los transgénicos productores de insecticidas sólo le evitan al agricultor tener que comprar el insecticida. Pero más allá de eso no tienen ninguna utilidad.

Las promesas tantas veces repetidas de transgénicos resistentes a la sequía o a los suelos pobres no se han materializado nunca ni están en perspectiva. Por el contrario, se han obtenido decenas de variedades con estas características mediante métodos de mejora convencionales, con lo que se muestra que la llamada ingeniería genética es menos eficiente que la mejora convencional.

-Parece ser que la calidad de cultivos transgénicos se ha documentado que es peor que los mismos en convencional ¿es así, puede poner algún ejemplo? ¿Por qué hay agricultores que usan transgénicos entonces?

La “calidad” es un término demasiado general. Pero, por ejemplo, se está abandonando el cultivo de algodón transgénico en Burkina-Faso porque la calidad de la fibra de algodón es peor que la de las variedades tradicionales y tienen muchos problemas para venderla.

En el caso del maíz transgénico MON810 que está autorizado para su cultivo en Europa se ha comprobado que ya no tiene algunas proteínas que tenían las variedades originales y que, en cambio, contienen proteínas nuevas que, en algunos casos, se sabe que son “conocidos alergénicos”.

Las razones por las que los agricultores utilizan transgénicos son variadas. En África parecen estar relacionadas con las mayores ventajas que tienen por parte de las empresas que les compran la cosecha (en forma de créditos, por ejemplo). En la India permitieron al principio solventar el problema de las plagas producidas por la Revolución Verde, pero ahora se encuentran con que las plagas se han hecho resistentes a los insecticidas producidos por los transgénicos y el problema se ha reproducido… Y en el Valle del Ebro el maíz insecticida es el cómplice necesario para poder cultivar maíz cada año en cosechas tardías, el justificante, en fin, de una agricultura que pierde el norte.

-Nos intentan hacer creer que esta tecnología es la única basada en la ciencia pero usted escribe que carece de esa base científica, ¿cómo puede ser si las compañías no paran de ofrecer estudios publicados que supuestamente avalan sus actividades?

La ausencia de esa base científica es tan clara como que el maíz MON810 no tiene todos lo genes que teóricamente tendría que tener y a pesar de ello, “funciona”. Incluso el gen teóricamente responsable de que sea capaz de producir el insecticida Bt no está entero, pero el maíz produce este insecticida.

Si los transgénicos se empezaron a cultivar en EE.UU. en 1996 y en Europa en 1998, en 2007 todavía “no encontramos una explicación adecuada a las diferencias detectadas” entre el maíz MON810 y su variedad convencional, según un grupo de científicos que estudiaron el tema. Y hoy en día, todavía estamos igual. Recientemente, un intento de producir el arroz dorado en la India ha acabado produciendo variedades enanas y con raíces deformadas, sin que se sepa porqué. En definitiva, aprendices de brujo.

-¿Tan difícil es la coexistencia de cultivos convencionales, ecológicos y transgénicos; tan fácil es que estos últimos contaminen al resto?

No es difícil, sino imposible y por eso hemos perdido el cultivo de maíz ecológico en el Valle del Ebro. Ha habido ya muchos casos de contaminación de la cadena alimentaria por transgénicos, algunos incluso a partir de pequeños campos de investigación supuestamente muy controlados, otros por transgénicos que nunca se han llegado a cultivar comercialmente.

Y la contaminación se produce en todos los eslabones de la cadena de producción, empezando por la semilla, pasando por los campos de cultivo y acabando en el transporte y almacenamiento. También en la fabricación de piensos. Incluso en un país como Suiza, en el que está prohibido el cultivo y la importación de transgénicos, ya existen poblaciones de colza asilvestrada transgénica a lo largo de carreteras y vías de tren. Y en Estados Unidos llevan 15 años intentando eliminar sin éxito una gramínea transgénica tolerante a glifosato que se “escapó” de unos campos teóricamente controlados y se ha expandido por varios estados.

-¿Es interesada la “guerra de estudios científicos” pro y críticos con los transgénicos, sobre todo en lo referido a su seguridad? Porque parece claro que existe “siembra de dudas” en la población por parte de los científicos de las multinacionales agrarias transgénicas.

Son interesados los ataques premeditados y sistemáticos que han recibido los científicos que han realizado estudios que muestran los problemas de los transgénicos. Estas campañas se han ido repitiendo desde el año 1999, en que se crucificó al profesor Pusztai, hasta el 2012-13 en que consiguieron que una revista científica retirara un artículo del grupo científico del profesor Séralini publicado una año antes, a pesar de que el editor de la revista reconoció que no había nada incorrecto en los datos o en el artículo.

Con posterioridad, se ha sabido que ese editor estaba recibiendo dinero de Monsanto en aquel momento. En cualquier caso, el objetivo ha sido siempre esconder la escasa base científica de los transgénicos y sus múltiples problemas y riesgos una vez puestos en el campo y evitar cualquier sombra de duda que pudiera haber sobre ellos.

-¿Qué es y cómo puede explicarse se manera sencilla CRISPR o herramienta para la “edición genética”? ¿Cuales serían los usos más “perversos” que las compañías biotecnológicas están intentando darle?

Consiste en introducir en la célula moléculas de ARN y de la enzima “Cas”, de manera que aquéllas son capaces de “reconocer” genes de la célula que se quieren cambiar o eliminar completamente. La enzima entonces “corta” el genoma allí donde está ese gen. También se podrían añadir genes nuevos de esta manera. Se está hablando mucho de utilizar esta técnica para producir “impulsores genéticos” con el fin de eliminar especies invasoras, por ejemplo.

Se trataría de modificar el genoma de esa especie invasora produciendo un rasgo perjudicial para la especie de tal manera que este rasgo fuera heredado por todos los descendientes. Los riesgos que semejante operación tienen una escala global y las posibles consecuencias pueden ser catastróficas.

-Comenta usted que no hay garantías en los procesos de aprobación de los alimentos transgénicos ¿cómo puede ser eso?

Porque como se ha comentado antes, las instituciones sólo actúan como correas de transmisión de los intereses del capital. No han tenido ningún reparo en ir aprobando transgénicos sin tener la mínima información exigible sobre su funcionamiento. El maíz MON810 se aprobó en 1998 sin tener ni un sólo ensayo en Europa que midiera su posible rendimiento ni su comportamiento frente a la plaga que dice controlar y evidentemente, sin ningún estudio que analizara su posible toxicidad a largo plazo.

En 2004 todavía sabíamos “demasiado poco sobre su comportamiento en el campo”; en 2007 los científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria todavía mantenían que los genes nuevos introducidos en los transgénicos no podían pasar a la sangre porque se degradaban en el aparato digestivo, cuando en 1997 ya se había demostrado lo contrario; en 2008 nadie había estudiado todavía el posible efecto de ese maíz sobre una mariquita muy importante en el control biológico de plagas. Así toda la negligencia que se quiera, por no decir complicidad en el delito.

-¿Estamos hoy en día comiendo transgénicos sin saberlo?

Sí, porque muchos alimentos pueden contener una cierta proporción de transgénicos sin la obligación de reflejarlo en la etiqueta y porque los productos ganaderos obtenidos de animales alimentados con piensos que contienen transgénicos no son etiquetados en ningún caso.

Reducir a la mitad la ingesta de carne para que nuestra dieta sea saludable y sostenible

Nuestra dieta, por lo general, saturada en proteínas animales, alimentada por una industria intensiva y “low cost” de carne y pescado, tiene profundos impactos sobre el planeta, nuestra salud, otros países y el bienestar animal. Así lo documenta el informe de Equo Comer bien para vivir mejor: Reduzcamos nuestro consumo de carne que aboga por comer menos carne, en concreto reducir nuestra ingesta a la mitad de lo que tomamos ahora.

Los datos son claros: si queremos que nuestra dieta sea saludable y sostenible desde el punto de vista ecológico, no debemos superar los 20 kg de carne al año. Es decir, teniendo en cuenta que una persona en España consume de media 50 kg anuales, significa que debemos reducir a más de la mitad nuestro consumo.

Esto implica, entre otras muchas cosas, “luchar contra las macrogranjas, una de las piezas clave del puzzle agroalimentario dominante y que matan al mundo rural y revisar de arriba a abajo la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea para convertirla en una herramienta a favor de la agricultura ecológica y las pequeñas explotaciones”.

Lo explica Florent Marcellesi, eurodiputado de Equo muy implicado en una campaña por reducir el consumo de carne animal.

Los productos de origen animal -y es algo que solemos ignorar cuando nos alimentamos- son responsables de alrededor del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos. La carne y los productos lácteos son los elementos de nuestra dieta que mayores daños causan al clima y medioambiente en general.

El ganadero ecológico Fernando Robres argumenta la sinrazón:

Se calcula que para producir un kilo de carne de vacuno se necesitan cuatro kilos de pienso y grano. Esta es una de las desventajas de la producción de carne industrial, que además de salir cara, no garantiza su calidad y encima esquilma poco a poco los recursos naturales. La ganadería ecológica extensiva elimina este problema: favorece la conservación medioambiental del monte, protege los bosques y da trabajo en zonas donde la despoblación es el peor enemigo”.

El sistema alimentario es igualmente responsable del 80% de la deforestación actual de algunos de los bosques con mayor biodiversidad del planeta, siendo la expansión de la ganadería y la producción de piensos la principal causa individual de esta destrucción. Por tanto, Greenpeace pide en ese informe que para 2050 se reduzca la producción y el consumo global de productos de origen animal en un 50% comparado con la situación actual.

Lograr este objetivo es posible bajo los parámetros de la agricultura ecológica, en otras palabras, un nivel de producción que garantice la seguridad alimentaria y al mismo tiempo proteja el clima y la biodiversidad. Este objetivo se basa en una serie de modelos científicos que los expertos han desarrollado en los últimos años.

A pesar de que los consumidores cada vez se muestran más preocupados por la manera en que se crían los animales, la industria no ha invertido lo suficiente como para cumplir con esta demanda. En 2003 se incluyó por primera vez el bienestar animal como uno de los objetivos de la citada PAC, ofreciendo incentivos a ganaderos que asumieran compromisos más allá de los mínimos que establece la ley.

Sin embargo, entre los años 2007 y 2013, solo el 0,1% del presupuesto de este fondo se destinó al bienestar de los animales. Esta cifra basta para revelar con claridad la deficiencia con que la PAC entiende la vida de los animales. En lugar de contribuir al objetivo fijado como un valor europeo digno de defender, ha servido para intensificar la explotación de aquellos que el propio Tratado de Lisboa (la “constitución europea”) considera “seres sensibles”.

Alma Mª Palau Ferré, presidenta Consejo General Dietistas-Nutricionistas de España:

La base de la alimentación humana debe ser vegetal, es decir, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y frutas, que son los que aportan un gran número de sustancias promotoras de la salud como fibra, fitoquímicos, antioxidantes y baja densidad calórica además de vitaminas y minerales”.

A estos alimentos, según la misma experta, podrán añadirse carnes, pescados, huevos y lácteos en mucha menor proporción, así como en menor frecuencia también. Siendo a la vez totalmente compatible la salud óptima con un vegetarianismo estricto, siempre que se asegure el aporte vitamina B12, calcio y vitamina D, entre otros.

Y concluye:

Para ello recomendamos consumir más productos frescos y menos manufacturados, menos carne y más vegetales, así como fomentar el consumo continuado y habitual de alimentos ecológicos, biológicos, orgánicos, de temporada y de proximidad, en una cadena sostenible que finalmente beneficia a la salud”.

Otra de las cosas que plantea el informe que comentamos es lo siguiente: España emplea 402 mg de antibióticos por cada kilo de carne producida, cuatro veces más que Alemania y casi seis veces más que Francia. Y eso tiene consecuencia nefastas. En la UE fallecen unas 25.000 personas anuales por infecciones con bacterias resistentes a antibióticos.

Además de la gravedad de la aparición de resistencias a antibióticos por su uso masivo en ganadería, cabe preguntarse por la calidad de la carne derivada de los animales criados de esta manera.

Seleccionados para un crecimiento exprés, alimentados con piensos basados en maíz y soja transgénicos, medicados de manera sistemática, hacinados y estresados, estos animales producen carne de muy baja calidad.

La llegada al mercado de grandes cantidades de carne de baja calidad y bajo precio, unido a canales de distribución de los alimentos que dejan la mayor parte del beneficio en manos de los intermediarios y muy poco al ganadero/a, han empujado a las pequeñas producciones a la quiebra.

Las administraciones públicas están actualmente apoyando las producciones intensivas. Inquietante flujo de dinero público hacia manos de grandes productores y en apoyo a instalaciones de gran impacto ambiental. Hay consejerías de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural que están dando subvenciones para la puesta en marcha de macrogranjas de hasta 127.000€ por puesto de trabajo generado (que habitualmente es uno por instalación) y hasta el 65% de la inversión (Resolución de 22/06/2016, de la Dirección General de Desarrollo Rural).

Tal financiación pública está permitiendo alentar una burbuja que genera grandes beneficios para un puñado de empresas, a costa del medio ambiente, la salud de las personas y la vida en el medio rural.

La PAC cuenta con el mayor presupuesto de la Unión Europea (UE), más de 50.000 millones de euros al año dedicados a garantizar una producción viable de alimentos, la gestión sostenible de los recursos naturales, la lucha contra el cambio climático y la calidad de vida en nuestros pueblos.

Condiciona el estado de la naturaleza, los paisajes rurales y, sin duda, los alimentos que encontramos en nuestro plato. A pesar de estar en un proceso de reforma casi permanente, la desaparición constante de pequeñas explotaciones, la falta de relevo generacional en el campo o la despoblación rural nos indican que los objetivos socio-económicos no se están alcanzando.

Desde el punto de vista ambiental tampoco está legitimada, dado que gran parte de sus fondos se destinan a las explotaciones de mayor tamaño y/o más intensivas, con impactos insostenibles sobre el estado del suelo, el agua, la biodiversidad y el clima. El caso de las producciones de origen animal y su relación con la PAC es un ejemplo claro de cómo fondos públicos, empleados de una manera poco apropiada, conducen a una situación contraria a la que se persigue. Y lo que comemos es el resultado de esas políticas erradas.

La Justicia concede Incapacidad Absoluta a un trabajador con sensibilidad electromagnética (SFC y fibromialgia)

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Asturias ha emitido una sentencia en la que reconoce la Incapacidad Permanente Absoluta a trabajador ferroviario afectado por Sensibilidad Electromagnética y Ambiental asociada a fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Supone un reconocimiento de estas afecciones, denostadas.

El trabajador que desarrollaba la profesión de maquinista de tren y estaba de baja por Incapacidad Temporal desde abril de 2016. Tras recibir el alta médica y como consecuencia de las secuelas que padece, solicita al Instituto Nacional de la Seguridad Social el reconocimiento de la Incapacidad Permanente, resolviendo esta entidad que el mismo no estaba afectado de este tipo de incapacidad en ninguno de sus grados, como suele suceder en estos casos con los dictámenes de la SS.

Por ello desarrolló una demanda en los tribunales de Justicia. En ella reclama el reconocimiento de una Incapacidad Permanente Absoluta para toda profesión u oficio así como total para su profesión habitual.

En este punto, por parte del INSS se reconoce y así consta en el Informe Médico de Síntesis, que el trabajador presenta un Síndrome de Fatiga Crónica asociado a una fibromialgia, ambos de moderada intensidad, además de un síndrome de sensibilidad electromagnética y química.

En este caso, el fundamento de la denegación por parte del INSS no es el diagnóstico, sino que el menoscabo funcional del trabajador no es objetivable, extremo en el que coincide el Juez del Juzgado de lo Social, según el cual:

las mencionadas patologías no son susceptibles de determinación objetiva y apreciación directa en una exploración médica, lo que por otra parte, no quiere decir, que no tengan una repercusión funcional acreditada“.

Según la sentencia emitida por el mencionado Juzgado, los efectos secundarios correspondientes a los mencionados diagnósticos, aunque no se aprecien en consulta, están presentes de manera permanente y se intensifican en presencia de los agentes que los provocan. Por ello, ha de tenerse en cuenta la profesión del trabajador de maquinista de tren, que exige unos elevados niveles de atención, concentración, memoria, agilidad mental y permanencia en estado de vigilancia durante la conducción.

Se trata de facultades que, según los informes aportados, se ven seriamente afectadas por las patologías que sufre el trabajador, lo cual es especialmente relevante en relación a una profesión considerada de alto riesgo para sí mismo y para terceros, en la que pueden generarse situaciones potencialmente peligrosas.

Por todo ello, el Juzgado considera que el trabajador se encuentra afecto de Incapacidad Permanente en grado Total, dado que sus dolencias no le impiden desempeñar profesiones de carácter liviano y sedentario y que se desempeñen en condiciones ajenas a los elementos o instalaciones que provocan las manifestaciones crónicas.

Poco a poco se ha ido abriendo el “melón judicial” para el colectivo de personas afectadas por campos electromagnéticos y productos químicos tóxicos. Como veis no hace falta un diagnóstico, que lo tendrá, claro sino que las afecciones le impidan desempeñar una profesión de riesgo en su estado.

En el Bufete Almodóvar & Jara conseguimos hace un par de años una sentencia que reconoce la Incapacidad Permanente Total a María Ángeles Poveda, una madrileña con endometriosis que trabajaba en el servicio de limpieza y a quien la Seguridad Social se la había negado. El caso puede abrir un precedente para el colectivo de personas enfermas de endometriosis, como ocurre con las anteriores enfermedades, algunas de las cuales no tiene un “reconocimiento oficial”.

Hace ya seis años que mi amiga Pilar Remiro me escribía también con buenas noticias. Enferma de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y activista por los derechos de ese colectivo, me contaba que lLa Seguridad Social le ha reconocido expresamente la SQM y le concedía la incapacidad permanente, al menos durante dos años.

La decisión del Tribunal Médico reconocía sus limitaciones por los Síndromes de Sensibilización Central.

Este tipo de decisiones de la Justicia en cierto modo suponen el reconocimiento de la existencia de estas enfermedades, tantas veces negadas.

Los planes de la geoingeniería para enfriar el planeta y combatir el cambio climático

Las estrategias exitosas (aunque inmorales) de la industria farmacéutica son copiadas por otro lobbies. Las farmacéuticas ante las enfermedades ¿qué hacen? En lugar de apostar por tratamientos encaminados a curar, lo que intentan es convertir al paciente en adicto a los medicamentos para asegurarse buenas ventas. Bueno pues de lo que va el post hoy es de lo mismo pero aplicado a algo tan descabellado como el control del clima por medios tecnológicos.

El artículo que os resumo se titula De blanquear nubes a fingir volcanes: 2018 será el año cero de la geoingeniería y está escrito por Samuel Martín-Sosa, del área de Internacional de Ecologistas en Acción. La geoingenería es la ciencia nueva que estudia como combatir el cambio climático por medios técnicos y he escrito bastante desde que en 2009 publicase un capítulo amplio sobre ello en mi libro La salud que viene.

Como nos explica el autor del post:

Bajo este sesudo término se esconde la fantasía de manipular a placer un sistema tan complejo y no enteramente entendido como el clima para así controlar el termostato del planeta y solucionar el cambio climático. Hasta la fecha, este anhelo onírico parecía ser patrimonio exclusivo de un puñado de científicos iluminados”.

En realidad la mayoría de la comunidad científica continúa hoy rechazando estas ideas, pero la cosmovisión de un planeta en el que se pueda reducir artificialmente la concentración del CO2 atmosférico o se pueda manejar la cantidad de radiación que llega a la tierra para modular la temperatura según convenga se abre paso en el pensamiento oficial y gana peso político. Se vislumbra todo un cóctel de técnicas que permitan de forma ideal aumentar y/o reducir a demanda lluvias aquí o allá, por ejemplo.

Hace unas cuantas décadas, cuando el calentamiento global aun no tenía nombre, una conocida empresa petrolera se anunciaba con la imagen de un gran iceberg, sacando pecho de capacidad tecnológica para fundir siete millones de toneladas de hielo al día. En efecto, el publicista se lució. De manera premonitoria y desgraciadamente muy acertada, en 2017 la extensión de la capa de hielo en ambos polos se encuentra en mínimos históricos según la NASA.

En el mismo tono prepotente hace no tantos años un conocido oceanógrafo afirmaba “dadme un tanque de hierro y os daré una edad de hielo”, en alusión a una técnica de geoingeniería conocida como fertilización oceánica, consistente en arrojar partículas de hierro al mar para crear explosiones poblacionales de algas que, al capturar CO2, podrían ayudar a enfriar el planeta.

En todos estos años, las propuestas para controlar el clima han sido variopintas y muchas parecen sacadas de películas de ciencia ficción. Generar con máquinas burbujas en el océano que espumen la superficie para blanquearla y aumentar así su reflectividad.

También, modificar genéticamente las plantas para “mejorar” su capacidad fotosintética y ya de paso producir más grano y “solucionar” el hambre mundial, matando dos pájaros de un tiro.

Cubrir el hielo polar con micropartículas de plástico para evitar que se funda; engordar las capas polares bombeando encima hielo artificial (la lógica aplastante nos indica que si el hielo se funde, lo suyo es “hacer” más hielo); lanzar miles de espejitos flotantes a la estratosfera durante años; inyectar partículas de azufre que imiten el efecto de los volcanes para “oscurecer” el cielo y que así penetre menos luz…

Hay algunas especialmente contraintuitivas, como la idea de talar bosques boreales (es decir, ¡eliminar una fuente natural de captación de CO2 como son los árboles!) en zonas que habitualmente quedan cubiertas de nieve, para que esta se deposite en forma de manto blanco uniforme en el suelo y refleje mejor la luz.

Con fenómenos metereológicos extremos y migraciones ambientales abriendo telediarios día sí y día también, empieza a considerarse este asunto muy en serio. ¿Sabían ustedes que en 2018 están programados tres experimentos de geoingeniería? O, empezando por el principio ¿habían oído hablar de la geoingeniería antes?

Pues eso. No es casual que dos de los experimentos previstos para el año que viene vayan a tener lugar en EE.UU. Y es que el momento político también ha cambiado y la administración Trump no ve estas opciones con malos ojos.

De hecho el negacionismo climático siempre se ha llevado bastante bien con la geoingeniería, que ofrece nuevas oportunidades de negocio a las corporaciones, como las derivadas de la venta del CO2 capturado, ya sea para fertilizar algas que se transformen en biocombustibles, bombardear invernaderos, a apurar, abran bien los ojos, los últimos barriles de pozos de petróleo ya explotados.

Uno de los experimentos mencionados tendrá lugar en la Bahía de Monterey, en California y consistirá en blanquear nubes inyectándoles agua de mar aumentando su tamaño y blanqueándolas para que reflejen mejor la luz solar. Paradójicamente el investigador principal y promotor de esta empresa fue uno de los inventores años atrás de las impresoras de inyección: en esta ocasión se trata de “imprimir” nubes blancas a capricho en el cielo.

Otro experimento, denominado SCoPEx, tendrá lugar en Tucson, Arizona. Promovido por la Universidad de Harvard y patrocinado como el anterior por Bill Gates, entra dentro de la modalidad denominada como Inyección Estratosférica de Aerosoles (SAI, por sus siglas en inglés), es decir, la “imitación” del polvo volcánico antes mencionada.

Un tercer experimento programado en la Bahía de Hudson (Canadá) pretende cubrir el mar con microperlas de cristal reflectivas.

¿Qué persiguen estos experimentos? Sobre todo lo que pretenden estos experimentos es “normalizar” la geoingeniería. Actuar de rompehielos para introducirla por la vía de los hechos en la agenda política. Leed entero el post referido que no tiene desperdicio.

Miguel Jara

Asociaciones de víctimas del fármaco Agreal denuncian a Sanidad y laboratorio Sanofi

Las víctimas del medicamento Agreal, del laboratorio Sanofi, no se rinden y pese a que fue retirado del mercado ¡en 2005, hace 13 años! se han unido para denunciar la Ministerio de Sanidad por vulneración de derechos fundamentales (integridad física y moral). A día de hoy, las autoridades sanitarias españolas no han reconocido los daños ocasionados por este fármaco que se recetó durante más de dos décadas para los sofocos propios de la menopausia.

Es la primera vez que las asociaciones de enfermas por este tratamiento, Agreal Luchadoras y Enfermas del Agreal en España, se unen en su lucha legal para litigar contra el Estado y contra la farmacéutica Sanofi, empresa que sigue negando la evidencia científica (pruebas) de los daños ocasionados a centenares de mujeres por su principio activo veraliprida.

La clave del caso de graves reacciones adversas provocadas por el medicamento en cuestión está en los vicios de información del prospecto del fármaco que llevó a ser recetado de manera errónea al omititrse en dicho documento efectos secundarios, interacciones y contraindicaciones. Esto ha provocado a cientos de mujeres que apenas sufrían sofocos, una intoxicación CRÓNICA que ha generado secuelas irreparables.

Afectadas por el Agreal de Valencia.

Las víctimas de Sanofi y el Ministerio necesitan tratamiento especial para no empeorar o al menos hacer más soportables sus padecimientos. Bueno, las que quedan vivas pues hace ya más de una década que sentencias judiciales reconocieron que el tratamiento es la causa de varios suicidios entre sus consumidoras.

Los daños por el Agreal están bien documentados, así lo demuestra un trabajo publicado en tres partes por la prestigiosa Revista Actualidad del Derecho Sanitario en el segundo trimestre de 2016 bajo el título de Enfermedad por las reacciones adversas por ‘tratamientos’ de muy larga duración con Veraliprida (Agreal).

En ese profundo estudio, realizado por los profesores Antonio Piga y Mª Teresa Alfonso-Galán, de la Universidad de Alcalá de Henares, que es clave en la denuncia de vulneración de derechos fundamentales de las afectadas por el Agreal, también se pone en conocimiento de la Administración sanitaria, los datos confidenciales de ensayos clínicos, fuente de la información del fármaco, que la empresa Sanofi Aventis alberga en sus oficinas centrales en París y a las que las asociaciones han podido acceder gracias a la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

El estudio de dichos datos, confrontados con la literatura científica, prueba que la empresa sabía que el consumo prolongado (durante más de tres meses y hasta varios años) de Agreal era muy peligroso por sus reacciones adversas psiquiátricas y neurológicas, entre otras. Esta información siempre fue ocultada en los procesos judiciales que tuvieron lugar en España en procesos de responsabilidad por defecto de producto y defecto de información de producto.

Las mujeres víctimas del Agreal reclaman:

1. Reconocimiento científico por parte de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios de la enfermedad por efectos adversos de la veraliprida en prescripciones de muy larga duración.

2. Informe científico de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios mediante el cual se analice la información técnica aportada en por las afectadas en su reclamación.

3. Rectificación pública, a la luz de la evidencia científica ahora mostrada de la Nota Informativa sobre Agreal, emitida por la AEMPS, con fecha 9 de febrero de 2007 en la que la Agencia defendió el producto y a su fabricante.

4. Creación de un equipo de trabajo multidisciplinar dependiente del Ministerio de Sanidad, Igualdad y Política Social que analice la información científica y coordine con las asociaciones de afectadas un plan de trabajo neutral y rigurosamente transparente, para determinar el estatus de víctima por Agreal, así como para el establecimiento de medidas sanitarias tendentes al cuidado sanitario de las víctimas en toda España.

5. Comunicado a los países donde se haya vendido el producto sobre los nuevos datos científicos y sus conclusiones para que se tomen medidas racionales en el uso de la veraliprida, pues en la actualidad se está comercializándose en países como México, por ejemplo.

Las mujeres miembros de las asociaciones de víctimas por Agreal consideran que la no actuación urgente del Ministerio de Sanidad, Sistema Nacional de Salud y Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios ha vulnerado sus derechos fundamentales recogidos en la Constitución Española.

La página web de Sanofi, como no podía ser de otro modo, cita:

Nuestra estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es el resultado natural del compromiso con nuestros grupos de interés. Está integrada en nuestra estrategia de negocio, centrada en el paciente como eje de nuestra actividad y sustentada en tres pilares: nuestros equipos, el respeto al medioambiente y el compromiso con los estándares éticos más rigurosos en todos los ámbitos de nuestra actividad”.

Está claro que los estándares éticos más rigurosos no se cumplen cuando no reconocen los daños ocasionados por su producto Agreal y niegan la propia evidencia científica (pruebas) de que su fármaco fue muy dañino. Los responsables de la farmacéutica habrán de responder.

Miguel Jara

¿Trafican las farmacéuticas con nuestros datos sanitarios confidenciales?

Un trabajador de la farmacéutica Boehringer ha denunciado formalmente el posible tráfico de datos confidenciales de enfermos de los sistemas sanitarios públicos extremeño y andaluz. El scoop o exclusiva lo publica Gladys Martínez en el periódico El Salto. Os cuento los pormenores del caso.

Rafael Fernández, trabajador en la citada empresa farmacéutica durante 30 años, denunció el caso de esta apropiación de datos reservados en marzo de 2017 y en diciembre pasado dio un paso más en su denuncia y remitió la información de la que dispone a este supervisor europeo al Supervisor Europeo de Protección de Datos.

Todo comenzó cuando Fernández, que trabajaba como lobbista de la farmacéutica ante las administraciones sanitarias en Andalucía y Extremadura y se dedicaba a tratar de influir ante políticas que pudieran suponer barreras a los intereses de Boehringer, comenzó a recibir de su empresa documentación “extraída ilícitamente”. Ésta, según nos cuenta El Salto,

Incluye documentos y comunicados internos de los servicios autonómicos de Salud de Extremadura y Andalucía, pantallazos de sistemas informáticos con datos de pacientes y de funcionarios públicos, con historias clínicas de pacientes, visados médicos de fármacos, etc”.

Este profesional se queja a la compañía por la falta de ética que supone y porque además es ILEGAL (Ver: Ley de Enjuiciamiento Criminal, Ley General de Sanidad, Código Penal…). Y lo que hacen en Boheringer, como era de esperar (yo ya he conocido bastantes casos así: Ver Laboratorio de médicos) es presionarle (hacerle mobbing) para acojonarle y que no se le ocurra contarlo. Pero este hombre no entra en ese juego y hace lo que hay que hacer, denunciarlo.

En marzo lo hace ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (que deriva a la de Barcelona por estar allí la sede de la farmacéutica). Tras ello, la Agencia Española de Protección de Datos abrió una investigación (deberá pronunciarse a más tardar en marzo de 2018).

A la izquierda podemos ver un pantallazo con nombres de pacientes que toma el conocido medicamento Sintrom y que es parte del material ilegal por el que ha sido denunciada Boheringer. Como explican los profesionales sanitarios de No Gracias:

“El interés de la empresa Boehringer por saber qué pacientes usan Sintrom, si están bien o mal controlados y qué médicos los han prescrito es muy obvio: pueden hacer una promoción del producto muy personalizada y, por tanto, altamente eficaz”.

¿Es esto una práctica habitual? Según Fernández los que más mandan en la empresa son conocedores del asunto y participan en los hechos. ¿Está generalizada esta práctica en la industria farmacéutica? ¿Conocen el tema las autoridades sanitarias? Parece evidente que si un laboratorio lo hace, habrá otros que también lo hagan. Y sin las autoridades no lo saben o es que son negligentes y no merecen el puesto o son colaboradores necesarios y por tanto, cómplices del posible delito.

De momento, el consejero de Sanidad y Políticas Sociales de Extremadura, José María Vergeles, ha resaltado que la Junta no tiene “conocimiento oficial” de una denuncia por la presunta extracción y uso de datos pacientes y documentos internos de la sanidad pública extremeña por parte de una industria farmacéutica. Es decir, niega la mayor.

La próxima Fernández tiene reunión con varios parlamentarios andaluces para interpelar en el Parlamento de su comunidad autónoma. Veremos si en Andalucía también desconocen el asunto.

La denuncia contra Boehringer por parte de un empleado pone de relieve de nuevo la falta de protección en España de los informadores internos o whistelblowers, como se les denomina en el mundo anglosajón.

Allí, sus revelaciones son muy apreciadas por las cantidad de delitos que ayudan a evitar y el consiguiente ahorro para las arcas de las administraciones públicas, ya que con este tráfico de datos lo que se hace es márketing agresivo que en definitiva se traduce en más recetas de un fármaco y más gasto sanitario público. Se necesita pues una ley en España para ello y control del lobby farmacéutico.

Miguel Jara

Atún y otros pescados tienen altos niveles de mercurio, ¿cómo tomarlos pues?

El consumo de pescado es muy importante para una dieta sana y equilibrada pero contaminaciones como la producida por el mercurio vertido en los mares nos obligan a tomar ciertas preocupaciones. El atún, segundo alimento de origen marino más tomado en España, presenta elevados niveles del metal pesado. ¿Qué podemos hacer?

Los escándalos y las alertas sanitarias han rodeado al atún en los últimos años, con lo que a mí me gusta este pescado. Cada verano paso algunos días en las costas de Cádiz, entre otras cosas, para degustar la multitud de preparaciones que allí elaboran del pez y sus delicados cortes. Pero tenemos un problema con el mercurio que hay en algunos alimentos, entre ellos los pescados más grasos como el túnido. La Agencia de Seguridad Alimentaria (AESAN) recomienda oficialmente que niños y mujeres embarazadas no tomen, pero nada de nada, de los siguientes alimentos: pez espada, atún, lucio y tiburón.

Dichos productos no están recomendados por su contenido en tóxicos como mercurio, nitratos y cadmio.

La advertencia resulta paradójica pues se advierte de la extrema peligrosidad de unos alimentos para niños y embarazadas pero ¿es que no resultan tóxicos para no embarazadas, jóvenes, adultos, mayores, es decir, el resto de la población?

Los pescados azules son ricos en Omega 3, un aceite esencial para nuestra salud, pero visto como está el patio marino y su contaminación no para de aumentar, será mejor obtener dicho aceite de frutos como por ejemplo el aguacate, ecológico claro. 

¿Es peligroso para la salud entonces consumir algunas especies de pescado por su alto contenido en mercurio? Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU):

Los niveles de mercurio que contienen la mayoría de las especies de pescado que consumimos habitualmente no representan un riesgo para la salud humana. Aunque si se consumen con frecuencia grandes especies depredadoras, puede llegar a superarse el nivel de ingesta máximo tolerable. Por eso, a los niños y las mujeres embarazadas, en período de lactancia o que estén planeando quedarse embarazadas en el plazo de un año, se les suele recomendar que se abstengan de consumir tiburón, atún rojo, pez aguja, pez espada y especies similares”.

Esta asociación consumerista realizó un análisis de atún y atún claro en aceite vegetal en conserva de distintas marcas y los valores del metal tóxico que encontraron estaban muy por debajo del máximo legal establecido en la Unión Europea, que es de 1 ppm (una parte por millón).

El contenido máximo de mercurio que hemos hallado -indicarían los responsables del trabajo- es de 0,46 de mercurio ppm = 0,00046 mg de mercurio/gramos de atún. Por lo tanto, en una lata de 52 gramos de atún encontramos 0,02392 mg de mercurio = 23,92 µg de mercurio. Con estos resultados, tendríamos que exceder las diez latas semanales para sobrepasar el máximo recomendado por la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA)”.

En una ocasión, al Bufete Almodóvar y Jara, el despacho legal que tengo con un socio que es abogado experto en derecho sanitario y farmacéutico, se nos acercó una persona que alegaba estar intoxicada por el mercurio proveniente del atún. Era albañil y además iba al gimnasio. Tomaba una lata de atún al día, durante tres años. Mi compañero, Francisco Almodóvar, cuando el cliente se lo contó no pudo evitar sonreír a escondidas por el escepticismo que le producía la situación pero se puso a indagar, le llevamos a la Clínica de Medicina Integrativa a hacerse pruebas, etc.

El tipo luego se hizo medio asceta y se fue a vivir a las montañas de Toledo y dijo que no quería saber nada de la civilización… ¡Tomaba las latas para estar más fuerte!, con un curro de albañil por horas y luego sesiones largas de gimnasio.

No hubo caso porque no quiso continuar el proceso. 

Lo cierto es que un estudio español de 2013 fue el primero en nuestro país en documentar los niveles de mercurio en el atún.

Hasta entonces se había dedicado relativamente poca atención al examen de este tóxico en el atún en conserva, a pesar de su gran importancia en la dieta humana.

Existe una cobertura mediática sustancial sobre los beneficios y el riesgo del consumo de pescado, pero pocos datos revisados por pares (método de evaluación crítica de las publicaciones científicas) sobre el atún enlatado, el segundo producto de mar más consumido en los Estados Unidos, así como en España.

Los investigadores también compararon el túnido con otro pescado azul muy popular, graso pero de menor tamaño como la caballa (que suele tener muy buen precio además). Y documentaron lo que se intuía, que esta lleva mucho menos mercurio. La caballa en conserva, además, contiene mayores cantidades de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido doco-sahexaenoico (DHA), los ácidos grasos poliinsaturados predominantes y tan valisos para nuestro organismo, que otros productos de atún.

Con respecto a los límites establecidos para las concentraciones de mercurio en los peces, en el trabajo que comento, el límite de 0,500 mg/kg de mercurio fue excedido en un 22,2% de muestras del total de conservas estudiadas. Una lata de atún claro había superado con 1,176 mg/kg el límite establecido en España (1 mg/kg).

Otros estudios también han encontrado concentraciones que superan los límites legales.

Un análisis hecho en Italia documentó que el 8,9% del total de muestras superaron el límite de 1 mg/kg. Y hay investigadores que han encontrado que el 55% de las muestras supera el nivel de seguridad de la agencia de protección del medioambiente estadounidense, la EPA (0,5 mg/kg) y el 5% que excedía el límite de la FDA (1 mg/kg).

Curioso, por cierto, que dos agencias públicas de Estados Unidos del ámbito de la salud pública tenga por referencia límites tan diferentes.

Para proteger a las poblaciones en riesgo, el nivel de mercurio ha de reducirse a 0,185, según estos especialistas. Los productos que superen esta cantidad, opinan, deben etiquetarse con una advertencia adecuada y debido a la susceptibilidad de los niños pequeños a los efectos tóxicos del metal pesado, ha de alentarse el etiquetado de productos pesqueros que son bajos en mercurio, como la caballa, utilizando un emoticono “para niños”. Ideas que suscribo. Lástima no conocer cuales son las marcas que dieron “positivo” en estos exámenes para exigir responsabilidades a empresas y autoridades.

Como explicaba, si nos preocupan los contaminantes metales pesados en el pescado, lo mejor es apostar por el consumo de especies de menor tamaño. Tenlo en cuenta pues en este libro estamos tratando sobre las virtudes del pescado en nuestra dieta. En Cataluña se han publicado resultados de los análisis de pescado y marisco. Las concentraciones detectadas más elevadas se han detectado en el emperador, con un valor medio de 1,93 µg/g de peso en fresco. También presenta un valor destacado el atún, con 0,48 µg/g de peso en fresco. Los resultados más bajos se encuentran en la sepia, la almeja y el mejillón.

La sardina presenta 0,08, muy lejos del límite de 0,5; el boquerón 0,08; la caballa 0,09; el salmón 0,05; la merluza 0,19; el salmonete 0,23 (en este caso sobre 1,0); el lenguado 0,08; la sepia 0,02; el calamar 0,06; la almeja 0,02; el mejillón 0,02; la gamba 0,12.

La media está en 0,25.

Todas las concentraciones de mercurio que presentan los alimentos estudiados se encuentran por debajo del valor establecido por la Unión Europea, salvo el emperador, que lo supera. Lo que ocurre es que apenas se consume emperador y sin embargo el consumo de atún es alto, tras la merluza, es el producto marino más tomado.

Cada vez sabemos más sobre lo que llevan nuestro alimentos. El camino va a ser largo tengamos en cuenta que la contaminación de los mares no cesa. Las soluciones pasan por la reducción/eliminación de esa contaminación. También por los análisis de los diferentes alimentos y productos derivados, la exigencia por parte de la población de comunicación y transparencia y por elegir con sensatez y responsabilidad.

Miguel Jara

Pelotazo medicamentoso con las nuevas inmunoterapias para tratar el cáncer

Las farmacéuticas Gilead y Novartis acaban de lanzar dos nuevas terapias contra la leucemia, la de Novartis a un precio de 475.000 dólares y la de Gilead a 373.000 dólares. ¿Qué criterios se utilizan y dan lugar a estos desorbitados precios? Porque parte del origen de estas terapias está en el trabajo desarrollado con fondos públicos.

En la última década, se ha desarrollado un nuevo tipo de tratamiento que empieza a posicionarse como una de las alternativas con más futuro para tratar el cáncer: la inmunoterapia, que modifica las propias células del sistema inmunitario del paciente para que detecte y destruya a las células causantes de la enfermedad.

Hace poco, la Agencia de medicamentos estadounidense, la FDA, ha aprobado dos tipos de inmunoterapias denominadas CAR-T (Chimeric Antigen ReceptorsT Cells, en inglés), empleadas para tratar leucemias. Kymriah, de la farmacéutica Novartis y Yescarta, de Gilead.

Ambas con precios que rondan los 400 mil dólares por tratamiento. Son terapias prometedoras en la lucha contra el cáncer pero que también marcan un punto de partida de precios que serán tomados como referencia para el resto de tratamientos CAR-T que estén por llegar.

Los precios con los que salen al mercado estadounidense estos medicamentos son habitualmente tomados como referencia a la hora de comercializarlos en Europa y, por tanto, también en España. Por ello, la campaña No Es Sano ha enviado una carta dirigida a los presidentes de Novartis y Gilead en España y a sus sedes centrales para trasladarles la enorme preocupación que suponen los precios de estas nuevas terapias y conocer los criterios que se han empleado para imponer dichos precios.

Hace unas semanas, la farmacéutica Novartis anunció el lanzamiento de su nueva terapia CAR-T Kymriah contra la leucemia linfoblástica aguda (LLA), un tipo de cáncer de la médula ósea y de la sangre que, según la Agencia Americana del Medicamento, afecta especialmente a la población infantil y cuyos resultados podrían ser muy prometedores entre los niños y jóvenes menores de 25 años.

Además, la aprobación de Kymriah en la FDA se ha basado en un ensayo clínico que contó con la participación de tan sólo 63 pacientes, generando todavía dudas en cuanto a su eficacia y seguridad.

Como opina Carlos Ponte, portavoz de No Gracias,

está consolidándose un modelo de innovación de alto riesgo caracterizado por la debilidad de las evidencias y por precios desorbitados e inaccesibles”.

A finales del mes de agosto, Gilead anunció la compra de la compañía Kite Pharma por 11.900 millones de dólares y con ello, la adquisición de todas sus innovaciones en inmunoterapias. Entre ellas, Yescarta, la segunda terapia CAR T que ha sido aprobada por la FDA hace tan sólo unas semanas para el tratamiento de un tipo de leucemia en adultos. 373.000 dólares por tratamiento es su precio de salida. La solicitud de autorización en Europa también se espera para finales de este año.

Al problema del precio desorbitado que ha abierto el mercado de estos nuevos tratamientos, se une la falta de retorno de inversión pública de unas terapias que han sido ampliamente desarrolladas en numerosos centros públicos de todo el mundo con fondos procedentes de la recaudación de impuestos de los ciudadanos y ciudadanas. Sólo en Estados Unidos, las instituciones públicas han invertido más de 200 millones de dólares desde 1993 en el desarrollo de estas terapias.

No Es Sano ha preguntado a las compañías sobre los criterios utilizados para la fijación del precio de estas terapias, sobre todo en un momento tan incipiente, y su inversión en I+D separada de la inversión destinada a las compras de licencia.

Nos preocupa mucho la tendencia de los precios que vemos en estas nuevas terapias. Por eso nos parece tan importante la transparencia sobre las inversiones reales en I+D de las compañías. Además, una cosa es la inversión en innovación biomédica y otra la compraventa de empresas bajo una lógica especulativa”, asegura Vanessa López, directora de Salud por Derecho.

Todo esto tiene antecedentes. En el año 2005 el mundo estaba preocupado por una “epidemia” de gripe aviar. Nunca llegó a ser tal pero entonces Roche, el laboratorio a quien la compañía Gilead le había vendido un medicamento antiviral de nombre Tamifludio un pelotazo vendiéndolo a mansalva. En 2009, el mundo volvió a preocuparse por una “pandemia” de gripe A que, por suerte, nunca llegó. Pero el pelotazo se repitió y con mayores beneficios.

Gilead hizo un buen negocio al vender Tamiflu a Roche. Luego ha intentado mejorarlo al haber comprado el fármaco para la hepatitis C llamado Sovaldi al laboratorio Pharmasset y ya ha de estar amortizándolo porque consiguió que la Administración sanitaria española comprase el tratamiento a 13.000 euros.

El pelotazo con Tamiflu no fue sólo económico también hubo fraude científico. No sólo se aprovechó el miedo de la población para vender enormes cantidades de un fármaco para emergencias que no existieron, no. El medicamento elegido es casi inútil. Como ha publicado el diario El Mundo NO hay pruebas de la eficacia de Tamiflu. Y según argumenta la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en La verdad sobre Tamiflu: poca eficacia y muchos intereses:

Las evidencias no avalan el uso de Tamiflu”.

Nunca se sabe hasta dónde llegan los tentáculos de determinados personajes. Lo escribo porque uno de los principales accionistas de Gilead, cuando se propagó el miedo a la gripe aviar en 2005 era el ministro de Defensa de USA, Donald Rumsfeld. Lo cierto es que aún hoy y tras saber todo lo que sabemos sobre estos pelotazos y la inutilidad del fármaco, los CDC se muestran contra la Medicina Basada en Pruebas, la hegemónica y continúan recomendando Tamiflu.

Gilead comenzó pidiendo en España 60.000 euros por el tratamiento de los afectados por hepatitis C con Sovaldi (Ana Mato, ex ministra de Sanidad dijo que lo habían dejado finalmente en 25.000 y como escribo, la cifra final está en torno a los 13.000).

En una interesante entrevista que publica El Mundo con el “padre” de Sovaldi, puede leerse lo siguiente:

-Pero fabricar el Sovaldi cuesta la centésima parte de ese precio. Explique a los españolespor qué tienen que pagar tanto.

-El fabricante tiene que recuperar los 11.000 millones de dólares que les costó comprar la patente. También debe costear los fármacos que nunca triunfan en el mercado. Y, por supuesto, ha de obtener beneficios para sus accionistas. Sin eso, nadie financiaría las investigaciones para descubrir nuevos tratamientos. Puede sonar duro, pero es algo que he aprendido a lo largo de mi carrera”.

Miguel Jara

El caso Phonegate demuestra que se ocultan datos de seguridad de los teléfonos móviles

Durante estos días de fiestas navideñas con seguridad uno de los objetos más regalados es el teléfono móvil. La mayoría de nosotros no somos conscientes de que nuestros teléfonos emiten campos electromagnéticos y no se nos ocurre pensar que esto supone un riesgo para la salud. En Francia ha habido un escándalo mayúsculo al descubrirse que las compañías fabricantes de móviles ocultan las emisiones de sus aparatos.

Cuando vas a la tienda a comprar un móvil normalmente te interesas por cuestiones técnicas como la memoria o el tipo de pantalla que garanticen un mejor uso y que el dispositivo no se quedará obsoleto en poco tiempo. Uno de los aspectos que sin embargo no suele tenerse en cuenta es el nivel de radiación que emitirá el teléfono.

Si preguntas al dependiente te mirará extrañado y seguramente te dirá que el aparato cumple con las normas de seguridad. Si lees los manuales de instrucciones podrás encontrar algunas recomendaciones que seguramente te sorprenderán, como la de usar un kit manos libres, mantener el teléfono a uno o dos centímetros de tu cuerpo o si tienes un marcapasos que debes mantenerlo al menos a 20 centímetros de distancia cuando esté conectado a una red inalámbrica.

El motivo por el que existen estas extrañas recomendaciones es que estos aparatos emiten campos electromagnéticos y hay unas normas de seguridad que las empresas de teléfonos móviles tienen que cumplir.

Un artículo de Carlos Álvarez Berlana, de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud nos lo explica:

Las empresas de teléfonos han estado pasando las pruebas de seguridad en unas condiciones que no reproducen las situaciones reales de uso. Muchas personas no saben que están recibiendo más radiación de sus teléfonos móviles que la marcada por la normativa.

Para evitar los daños que la radiación de microondas pueda hacer a nuestro organismo existen unos baremos para la intensidad según la tasa SAR –tasa de absorción específica-, que es un índice que mide el grado de calentamiento por cada kilogramo en relación a la distancia y la potencia de emisión del dispositivo.

El límite fijado para el público en general en la Unión Europea (UE) es de dos watios de energía por cada kilogramo de peso”.

En fechas recientes, sobre todo a través de la página Environmental Heath Trust de la exasesora científica de Clinton, Devra Davis y del blog que abrió para la ocasión el médico Marc Arazi, hemos tenido acceso a las informaciones en relación a lo que se ha etiquetado como Phonegate.

El término sirve para hacer paralelismo con el escándalo Dieselgate, en el que se descubrió que la compañía Volswagen había estado haciendo trampas en las pruebas de emisiones de vehículos diesel. En el caso Phonegate, sin embargo, nos encontramos con que no una, sino la totalidad de empresas fabricantes de móviles han realizado prácticas fraudulentas para pasar las pruebas de seguridad con el beneplácito de las autoridades y que además han estado ocultando información sustancial a los usuarios.

Desde 2012 la Agencia nacional de frecuencias de Francia (ANFR) viene realizando pruebas de SAR a un buen número de teléfonos móviles disponibles en el mercado. Los resultados de estas pruebas no se habían publicado.

En junio de 2016, la Agencia nacional para la seguridad alimentaria, medioambiental y en el trabajo (ANSES) del país galo, presentó un informe sobre la exposición de la infancia a las radiofrecuencias en el que concluye que este tipo de contaminación puede afectar al bienestar y la función cognitiva de los niños, que deben reconsiderarse los límites de exposición y que los métodos actuales de prueba de la SAR deben ser reevaluados para garantizar el cumplimiento de los límites reglamentarios en todas las condiciones de uso.

Este análisis elaborado por la ANSES contó con la información de las investigaciones realizadas por ANFR sobre la SAR de los teléfonos móviles, ante lo cual algunos sectores solicitaron que se hicieran públicos los resultados de dichas pruebas. Finalmente, tras un requerimiento judicial a instancias del médico Marc Arazi, la agencia ANFR liberó los resultados en su página web en junio de 2017.

Según la investigación de ANFR, un 89% de los 166 modelos estudiados entre 2012 y 2015 superaban la SAR de 2W/kg en las posiciones de contacto. A pesar de ello, los aparatos eran legales porque la reglamentación les permitía pasar las pruebas a distancias de hasta 2,5 cm (cuanto más alejado esté el móvil de nuestra oreja menos contaminación recibimos).

Esta situación en la cual las pruebas sobre la tasa SAR no se han realizado en condiciones realistas de uso es la que venía a denunciar ANSES en su informe de 2016. El fenómeno ya había sido puesto de manifiesto por expertos como el profesor Dariusz Leszczynski,

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señalando que muchos usuarios que llevan el móvil encendido en el bolsillo o hablan con el teléfono pegado a la oreja están recibiendo más radiación de la recomendada por los límites legales.

¿Significa lo anterior que si se cumplen las distancias de seguridad o si se cambia la normativa para obligar a las empresas de teléfonos a cumplir los límites en todas las condiciones de uso podrán los usuarios considerarse seguros? Como explica en su artículo Álvarez:

Hay que responder que algunos científicos están diciendo que la tasa SAR no es una medida adecuada de protección y que hay efectos biológicos adversos que se producen por debajo de los límites fijados. Por otro lado, hay un importante número de investigadores que están denunciando que los actuales niveles de radiación que está recibiendo la población son excesivos.

Al menos sería de esperar que las pruebas de seguridad se realizasen en condiciones similares a las de uso y que los consumidores tengan información clara acerca de los riesgos y de las medidas a tomar frente a los mismos”.

Os dejo un vídeo con sencillos consejos para usar el móvil con más seguridad:

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Miguel Jara

Los límites “seguros” de ingesta de pesticidas con la alimentación no existen

Sabemos que una agricultura (y ganadería) basada en el uso de productos químicos tóxicos, como los pesticidas, envenena el medio natural y a nosotros mismos. La utilización de pesticidas en la agricultura causa muchas enfermedades pero ¿qué datos más o menos recientes tenemos y cual es la dimensión del problema?

Cada año se esparcen sobre las áreas cultivadas de la Unión Europea (UE) más de 400.000 toneladas de pesticidas. Según los últimos datos de Eurostat, nuestro país es donde más se utilizan estos productos destinados a “matar bichos”. Así nos lo cuenta el periodista Carlos de Prada en el informe Alimentos con residuos de pesticidas alteradores hormonales.

Un alto porcentaje de los productos alimentarios europeos contienen residuos de pesticidas, tal y como muestran los informes regulares de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Existe una exposición generalizada de la población a estas sustancias.

Muchos pesticidas son disruptores endocrinos, esto es, sustancias que podrían alterar el equilibrio hormonal.

Son sustancias como el polémico glifosato, el herbicida más utilizado en el mundo (en Francia se han hecho estudios que muestran que casi todo el mundo lo orina); clorpirifos, cipermetrina, dimetoato, epoxiconazol, procloraz, conazol, tebuconazol o tiacloprid.

Numerosos estudios científicos muestran que las sustancias disruptoras endocrinas podrían actuar a niveles muy bajos de concentración, inferiores a los de los límites legales actualmente establecidos. Es más, de modo semejante a como sucede con las sustancias cancerígenas, por ejemplo, se duda también de que para las sustancias disruptoras endocrinas se pueda establecer un umbral realmente seguro de exposición por bajo que sea”, afirma el informe.

Estas sustancias una vez en nuestro organismo imitan la actividad de las hormonas y con sus “mensajes” confunden los sistemas claves de nuestro cuerpo provocando disfunciones. Los daños más conocidos son los relacionados con la sexualidad y la fertilidad y también con el debilitamiento del sistema inmunitario y los retrasos en el aprendizaje infantil.

Los pesticidas disruptores endocrinos han sido asociados a infinidad de posibles efectos secundarios como diferentes tipos de cáncer, malformaciones, diabetes u obesidad. De hecho, hace tiempo nos preguntamos en este blog: ¿Estamos más gordos porque somos más tóxicos?

Existe relación causal entre el aumento de los químicos tóxicos ambientales (más bien serían industriales)  y el crecimiento de la frecuencia de la obesidad en la población.

Muchas sustancias químicas sintéticas con las que nos relacionamos todos los días son los conocidos como “disruptores endocrinos” que interfieren con nuestro sistema hormonal, causando alteraciones en nuestro metabolismo. Lo hacen porque el cuerpo las acumula y las “confunde” con nuestras hormonas y pueden interferir con la regulación y conservación de la energía.

Las enfermedades son el reflejo de la pérdida de calidad de vida de una sociedad. Por paradójico que pueda parecer además, esos efectos de la industrialización alimentaria mal concebida también tiene un reverso económico. Un ejemplo que cita De Prada:

La Endocrine Society, entidad de referencia mundial en el ámbito de las enfermedades ligadas a las hormonas atribuye a un tipo de pesticidas, los organofosforados, unas pérdidas económicas de unos 146.000 millones de euros anuales en Europa a causa de los daños sobre el sistema nervioso central infantil que se saldan con la pérdida de millones de puntos de coeficiente intelectual entre otros efectos”.

Las alertas oficiales sólo se disparan cuando esos límites se superan, cosa que solo sucede con un porcentaje reducido de las muestras que se analizan. Así que intenta convencerse a la población de que ello no representa un riesgo para su salud pero no es así.

Si antes citaba lo del glifosato en la orina de franceses y francesas hay que tener en cuenta otro dato: Existen estudios en Europa que muestran que más del 90% de los niños y madres analizados tenían en su orina al menos un metabolito asociado a la exposición a pesticidas organofosforados y que un 30% tuviese cuatro de los metabolitos estudiados.

La exposición a estos productos tóxicos es a través de la dieta, como comentaban los autores de la investigación. Y se mostraron preocupados porque la amplia literatura científica sobre el tema asocia una mayor presencia de estos residuos con un aumento del riesgo de padecer problemas de salud durante la infancia.

Hay que saber que sólo en la UE existen unas 480 sustancias autorizadas para su uso industrial en la agricultura. Pero los criterios oficiales hoy han quedado obsoletos, no tiene en cuenta el nivel de conocimiento actual de la ciencia o lo que es lo mismo, esta va muy por delante de los reguladores cuya indefinición y lentitud en la toma de decisiones que favorezcan la salud pública es clamorosa (¿quizá por la enorme presión de los lobbies que actúan en el ámbito?).

Se fijan límites de concentración de residuos de pesticidas considerando que si esos niveles no se superan no existe riesgo para la salud. Los llamados Límites Máximos de Residuos (LMR), que junto con la Ingesta Diaria Admisible (IDA), constituyen las supuestas líneas de defensa de la salud de los ciudadanos frente a estos contaminantes.

Pero lo que hoy sabe la ciencia al respecto plantea una gran incertidumbre acerca de si los LMR y la IDA cumplen adecuadamente su función de ofrecer una plena garantía sanitaria.

¿Por qué? El informe lo explica:

Pues porque a la hora de establecer los Límites Máximos de Residuo no se ha tenido en cuenta lo que la ciencia sabe acerca de los efectos de disrupción endocrina como, por ejemplo, su capacidad de causar efectos a muy bajas concentraciones, muy inferiores a los límites legales, en especial sobre sectores de población más sensibles tales como los niños o las embarazadas, ni el efecto cóctel [Sustancias que aisladamente pueden no tener un efecto sí pueden causarlo cuando están juntas]”.

Los científicos no tienen claro que pueda haber un umbral seguro claro de exposición a estas sustancias, lo que cuestiona que los Límites Máximos de Residuos de estos productos garanticen con claridad la defensa de la salud.

Todo esto nos lleva a que han de adoptarse medidas urgentes que tienen que ver con la prohibición de estas sustancias, la correcta información para que el derecho de la población a la salud sea auténtico y la implantación de un modelo sano de producción de alimentos que pasa porque sea ecológico todo el proceso.

Miguel Jara

Problemas de comer trigo: No es lo mismo ser celiaco que padecer Sensibilidad al Gluten

Hoy en España consumimos de media casi medio kilo de trigo al día repartidos por los distintos productos alimenticios que ingerimos. Es el alimento que más comemos. El rey de nuestra dieta. Al año son 76,7 kilos los que nos metemos entre pecho y espalda. El problema no es tanto la cantidad sino la calidad.

Me explico. Con la industrialización, la calidad del trigo se ha ido perdiendo. Su mezcla con las especies más productivas lo ha ido degenerando hasta hacer que algunas de sus proteínas sean demasiado grandes para lo que admite nuestro organismo y en concreto nuestro sistema digestivo que se encarga de metabolizarlas. Esto, como se puede entender, no es un proceso que se haga de un día para otro sino que se desarrolla durante decenios. Hasta que un buen día comienzan a aparecer personas que se comprueba que no lo aguantan y enferman.

Cuando señalamos al trigo como uno de los constituyentes de nuestra dieta que más problemas está causando en los últimos años en realidad sobre quien recae la “culpa” es sobre el gluten.

Éste es una proteína compleja que se encuentra en el grano de trigo, cebada, centeno y avena, así como en variedades antiguas e híbridas de estos cereales, como la espelta y el trigo Kamut.

Una de las claves para que el gluten provoque enfermedades es la incapacidad del ser humano para digerirlo al completo. Los fragmentos proteicos sin digerir son potencialmente tóxicos, ya que pueden ser detectados por el sistema inmunológico y desencadenar una reacción adversa. Estos fragmentos de gluten se denominan de manera genérica prolaminas  y se subdividen en gliadinas y gluteninas en el caso del trigo, siendo las primeras las más tóxicas para los celíacos. Fragmentos de gluten equivalentes se llaman hordeínas en la cebada, secalinas en el centeno y aveninas en la avena.

El gluten puede provocar diferentes enfermedades, todas ellas debidas a efectos secundarios del sistema inmunológico, que se activa cuando el gluten es detectado por nuestras defensas, los glóbulos blancos de la sangre, algo que en condiciones normales no debería ocurrir.

Según el tipo de reacción inmunológica que se produzca, estas enfermedades se pueden clasificar el tres grupos: Alérgicas, alergia al trigo o al gluten en general; autoinmunes como la enfermedad celíaca, la dermatitis herpetiforme y la ataxia por gluten; no alérgicas y no autoinmunes como la Sensibilidad al Gluten no Celíaca.

La sensibilidad al gluten no celíaca en realidad es algo tan “nuevo” que es un concepto controvertido.

Fue descrito por primera vez hace 40 años pero ha empezado a estudiarse con más intensidad en 2011, anteayer como quien dice.

Aún no se sabe si el gluten es el causante de esta enfermedad y se analizan otros componentes del trigo y de los cereales en general que podrían estar implicados, con o sin la participación del gluten.

Las únicas certezas sobre esta “nueva” patología son que el afectado no es celíaco pero presenta síntomas característicos de la enfermedad celíaca.

El paciente no es alérgico al gluten/trigo y además mejora cuando quita el gluten de su dieta y al contrario, empeora cuando consume esta proteína. Las reacciones pueden comenzar hasta 48 horas después de haber ingerido gluten y durar mucho más tiempo.

Aún no existe una prueba concreta que permita identificar con fiabilidad a los sensibles al gluten. En los últimos años está produciéndose una explosión de estudios y diagnóstico de personas que padecen sensibilidad al gluten (y otra explosión comercial paralela, con estanterías de supermercados llenas de productos específicos para los “gluténicospacientes”).

Las dudas acerca de su diagnóstico y tratamiento, así como de los mecanismos fisiopatológicos, no existen. El problema es que no se cuenta con biomarcadores validados para diagnosticar la sensibilidad al gluten no celíaca, el protocolo diagnóstico sigue siendo engorroso y poco apto para grandes estudios epidemiológicos. A principios del año 2012 la sensibilidad al gluten fue clasificada por un grupo internacional de expertos en celiaquía como una condición distinta a la enfermedad celiaca pero todavía no es bien entendida.

En la actualidad, el diagnóstico se confirma si una vez descartada la enfermedad celiaca y la alergia al trigo, se observa una mejoría al hacer dieta sin gluten y sucede una recaída del paciente cuando el gluten es reintroducido en su alimentación. El tratamiento sería, por tanto, dieta sin gluten estricta para toda la vida. Así que en realidad hay una buena noticia en todo esto y es que llegado el caso no necesitamos tratamientos médicos complicados.

¿Cuántas personas podrían sufrir esta dolencia? Se calcula que entre un 5 y un 10 por ciento de la población.

La enfermedad celiaca (EC) es otra cosa, algo mucho más grave sobre todo por las consecuencias que puede tener ingerir la proteína maldita.

La EC es un desorden genético, autoinmune que ocurre como una reacción a la ingesta del gluten en individuos genéticamente susceptibles. La reacción al gluten causa atrofia a las vellosidades o aplanamiento del revestimiento del intestino delgado, lo cual puede conducir a mala absorción de los nutrientes con síntomas de amplio alcance.

La tasa de EC es más alta entre los familiares de aquellos que son diagnosticados, pero cualquiera con predisposición genética puede desarrollar la enfermedad celiaca a cualquier edad. Se estima que actualmente cerca del 1% de la población padece esta dolencia (el 83% de esas personas estarían sin diagnosticar).

Así que quédate con una idea y es que todavía queda mucho por avanzar en la comprensión de cómo nos afectan las proteínas de cereales muy manipulados por el ser humano durante el proceso de industrialización de la comida. Pero ya se habla de “sensibilidad al gluten no celíaca” en aquellas personas que no están dentro del espectro celiaco pero sí que evolucionan de manera satisfactoria con una dieta sin gluten.

Miguel Jara

Potenciar el sistema inmune con alimentos para combatir el cáncer

En una entrevista que publica el diario El Mundo con Josep Tabernero, director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología y jefe del servicio de Oncología Médica del hospital barcelonés, se habla de la microbiota y su relación con el cáncer. La microbiota es el conjunto de microorganismos (bacterias, hongos, virus, etc) que vive en nuestro cuerpo, cuyo papel “se había olvidado durante mucho tiempo” y ahora está demostrando ser un actor a tener muy en cuenta.

Tenemos un kilogramo de agentes biológicos haciendo simbiosis con nuestro organismo -explica Tabernero- y, como no podía ser de otra manera, estamos empezando a ver que la presencia de determinados gérmenes puede contribuir a que los tratamientos de inmunoterapia funcionen mejor o peor”.

Lo hace en una entrevista que se basa en la idea de que, como indica su título:

El sistema inmune es el mejor ejército anticáncer”.

Es decir, se está trabajando en tratamientos de inmunoterapia que empiezan a demostrar eficacia y que todo apunta a que son la guía para enfrentar la enfermedad en los próximos lustros.

El asunto es bien sencillo, buscar el modo de estimular el sistema inmune para que haga su trabajo. El objetivo es el desarrollo de fármacos inhibidores de los puntos de regulación del sistema inmune, una especie de frenos que el propio cuerpo tiene para evitar que las defensas ataquen a las células sanas.

Sencilla la idea y complejo entender porqué no se ha avanzado más en esta línea, parece que la cosa llega tarde aunque bienvenida sea. Una razón de esa tardanza puede ser que, independientemente de su mucho o poco éxito, está muy instalado en la oncología oficial el endiosamiento de la quimioterapia, la radioterapia u otras de las estrategias que existen a día de hoy contra el cáncer.

Según cuenta este profesional, las cifras de incidencia del cáncer han crecido pero las tasas de mortalidad no han dejado de descender en los últimos años.

A lo que no se dedica ni una sola pregunta en la citada entrevista es a lo más importante desde mi punto de vista, a cómo incentivar el sistema inmune ANTES de padecer un cáncer.

Hoy en día sabemos que casi un 45% de los cánceres se asocian a los malos hábitos alimentarios.

Estoy de acuerdo con el oncólogo y experto en nutrición Henri Joyeux que en su libro Come bien hoy, vive mejor mañana, llama a la prudencia con esto pues resultaría peligroso difundir el mensaje de que una alimentación sana cura sin más el cáncer.

Para Joyeux, cuando el cáncer ya está en marcha sólo los tratamientos oncológicos pueden eliminarlo.

La epidemia de cáncer que sufre el mundo occidental está ligada, sobre todo, al espectacular cambio que han experimentado nuestros estilos de vida desde la década de los años 40 del siglo pasado. Por tres factores principalmente:

-La alimentación y en concreto el consumo de azúcares.

-Nuestra exposición a numerosos productos químicos tóxicos.

-El estrés y el sedentarismo.

Las personas enfermas de cáncer y quienes no deseen enfermar han de saber que cinco piezas de fruta o verduras es la cantidad mínima que deberíamos tomar cada día. 400 gramos cotidianos y uno de los mejores efectos de la dieta mediterránea tradicional en la mejora de la inmunidad. Tomar pescado azul una vez por semana reduce el cáncer renal. Los alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 podrían reducir el riesgo de cáncer de próstata en personas con predisposición genética a padecer esta enfermedad.

La relación entre los malos hábitos nutricionales y este tipo de neoplasias está bien documentado. El aceite de oliva es la principal grasa de la dieta mediterránea. Contiene polifenoles que son sustancias químicas encontradas en plantas con potenciales efectos beneficiosos para nuestra salud. El consumo de polifenoles está relacionado con una menor incidencia del cáncer.

El perfil “terapéutico” de los polifenoles alimentarios reside en su poder antioxidante y antiiflamatorio, puede mejorar la disfunción celular.

En septiembre de 2005 en Nature se confirmó el efecto antiiflamatorio del aceite de oliva que comparó con el ibuprofeno. Unos 50 gramos de este aceite recién prensado equivalen a un 10% de la dosis de ibuprofeno que se recomienda en adultos para aliviar el dolor en personas adultas.

Joyeux escribe que el aceite de oliva tiene efectos específicos en el tratamiento del cáncer de mama y muy probablemente desempeña un papel en su prevención.

El ácido oleico, principal ácido graso monoinsaturado tiende a normalizar la sobreexpresión de un oncogén promotor del cáncer de mama. Más interesante aún.

Es capaz de potenciar los efectos de algún medicamento oncológico como el trastuzumab, usado en neoplasias de mama. El ácido oleico reduce en un 46% el oncogén mientras que ese fármaco lo hace en 48% pero si ambos se combinan se logra una sinergia que permite lograr una disminución del 70%.

Paul Kroon, investigador sobre alimentos y salud, afirma que en el cuerpo humano estos compuestos fermentan activados por las bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo, creando metabolitos que pueden ser beneficiosos, por ejemplo, por su actividad antioxidante. Las investigaciones indican que los polifenoles pueden tener capacidad antioxidante con potenciales beneficios para la salud. Podrían reducir el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares también.

Las principales fuentes de polifenoles son bayas, té, cerveza, uvas/vino, aceite de oliva, chocolate/cacao, nueces, cacahuetes, granadas, yerba mate, y otras frutas y vegetales.

En concreto, el equipo de Paul Kroon, que trabaja en el Instituto de Investigación Alimentaria, uno de los Institutos Nacionales de Biociencia en el Reino Unido, ha comprobado que los polifenoles en el té verde y las manzanas bloquean una molécula de señalización llamada VEGF, que en el cuerpo puede desencadenar el proceso que conduce a la aterosclerosis y que es una diana para algunos fármacos contra el cáncer.

La inhibición de la señalización de la VEGF por polifenoles dietéticos ya se ha demostrado en investigaciones anteriores, pero el nuevo estudio proporciona la primera evidencia de que los polifenoles pueden interactuar directamente con la VEGF para bloquear sus señales, en los niveles que se ven en el torrente sanguíneo después de comer alimentos ricos en polifenoles.

Está demostrado que el vino tinto tiene efectos positivos frente al cáncer de próstata y el de mama en los ratones. La clave está en el revesratrol que hay en la piel de la uva, otro polifenol.

En los animales que habían desarrollado ya la enfermedad el tratamiento consiguió reducir e incluso detener en el 48% de los casos, el crecimiento tumoral.

El mismo equipo de científicos publicó en 2006 en la revista Carcinogenesis los resultados de una investigación que demostraba que esta bebida también reduce de manera considerable el riesgo de padecer un cáncer de mama.

Otro potente modulador de la inmunidad que nos da la naturaleza es el propóleo. Lo producen las abejas, que no sólo dan miel. Es una resina que estos insectos recogen de las yemas de los árboles y otros vegetales y con ello recubren todo el interior de sus colmenas para mantener un ambiente aséptico. Es pues también un buen antifúngico.

En los pequeños animales a los que se han introducido tumores malignos de origen humano, el propóleo actúa activando la inmunidad y aumentando y aumentando la eficacia de la quimioterapia para la eliminación del cáncer.

También está demostrada la eficacia del polen de colza y de castaño en la prevención de las metástasis del cáncer de mama en los ratones (el primero en casi un 40% y el segundo en casi el 25%).

Como concluye Henri Joyeux: Si el propóleo mejora la inmunidad de los ratones, también debería de servir para mejorar en el organismo humano la eficacia de la quimioterapia y reducir sus efectos negativos. En cualquier caso, esta sustancia es tóxica”.

La pregunta es ¿por qué no se investiga más en el poder “sanador” de los alimentos y por qué no se dan facilidades tanto para esa investigación como para el desarrollo de tratamientos que tengan como objetivo las afecciones mencionadas?

Miguel Jara

La farmacéutica Sanofi condenada por las malformaciones que causa su fármaco Depakine

El escándalo por los graves daños que puede provocar el medicamento para la epilepsia Depakine culmina con una primera sentencia judicial contra Sanofi, su productor. La farmacéutica habrá de indemnizar a la familia de la víctima de los efectos secundarios del fármaco con tres millones de euros.

La noticia que yo sepa no ha trascendido a los medios de comunicación de España. El laboratorio Sanofi ha sido sentenciado por primera vez como parte del escándalo del medicamento Dépakine que se usa para tratar la epilepsia. La compañía tendrá que pagar casi 3 millones de euros a la familia y al fondo de seguro médico.Depakine epilepsia bipolar

El Tribunal de Apelaciones de Orleans confirmó por primera vez la responsabilidad del gigante farmacéutico en las malformaciones que sufre un niño cuya madre tomó el antiepiléptico.

El tribunal confirmó la decisión de la instancia de tribunal mayor de Tours de 2015 y culpa a Sanofi por vender un “producto defectuoso”. El texto,s egún la prensa francesa dice que el medicamento es

un producto que no ofrece la seguridad que legítimamente se puede esperar”.

De los tres millones de euros que ha de desembolsar la multinacional, más de dos millones de euros son para compensar por los terribles daños físicos y morales sufridos a la familia, incluyendo una pensión de por vida a la joven que tiene “un síndrome de malformación general, las anomalías de las extremidades superiores”.

También se ha ordenado a Sanofi que reembolse todos los costos pagados por el fondo de seguro médico (más de un millón de euros) por los gastos de intentar recuperar la salud de la víctima. La presidenta de la Asociación de Asistencia por el Síndrome Anticonvulsivo (Apesac), Marina Martín, ha comentado que esta sentencia confirma la falta de información sobre los peligros del producto para las mujeres embarazadas que denunció durante casi siete años. Según ella, Sanofi

ha fallado en su deber de informar y debe asumir la responsabilidad por los miles de niños víctimas de Depakine. Ahora Sanofi ya no puede negar su responsabilidad en este gran escándalo de salud en el que algunas víctimas han perdido la vida“.Sanofi Aventis Gardasil vacuna papiloma reacciones adversas agreal veraliprida

Hace no mucho contactó conmigo una mujer a la que los médicos le han comunicado que su hijo con probabilidad tenga el Síndrome de Asperger (que forma parte de los trastornos del espectro autista) por consumir el medicamento Depakine durante el embarazo. Esto es sabido desde hace tiempo ya pero los casos se multiplican.

Llama la atención la ligereza con la que se receta y que con lo que se sabe sobre los daños que puede provocar en el feto, continúe rectándose a embarazadas. A principios de junio de 2013 advertimos que los fármacos cuyo principio activo es el valproato, como Depakine, pueden causar graves daños en los fetos durante el embarazo.

En enero de 2015, la Agencia Española de Medicamentos lanzó una advertencia corroborando que Depakine está provocando bebés con malformaciones. Al mes siguiente, en febrero, el mismo organismo advirtió que este medicamento causa también enfermedades de las mitocondrias.

El Depakine (mirad bien su principio activo pues además de sus genéricos existen varias marcas en el mundo: Depakote, Depamide, Micropakine) viene comercializándose desde finales de los años 60 del siglo pasado y ya en los 80 se conocieron los efectos secundarios que podía causar en fetos.aemps

Según la asociación de víctimas de Depakine Apesac, en Francia hay unas 2.900 por el síndrome del ácido valproico. Pueden ser, por desgracia, más afectados y más fallecidos, como explica Martin. En España existe un grupo en Facebook llamado Víctimas del Depakine que, aunque cerrado, cuenta con 48 miembros, lo que conduce a pensar que el escándalo aún no ha explotado.

agreal sanofiEs imposible olvidar los paralelismos con el caso de otro medicamento terrorífico de Sanofi, el Agreal, que sigue vivo en los tribunales de Justicia en España. El pasado verano, la Asociación de Enfermas del Agreal en España presentó una querella contra el grupo farmasanitario Sanofi, con sede en Francia, por un delito de lesiones causadas por ese fármaco, que se usaba durante la menopausia para aliviar sofocos.

Es la primera vez en España que una asociación de víctimas por un medicamento se querella contra la casa madre de una multinacional farmacéutica con sede fuera de España. El grupo empresarial francés Sanofi comercializó el producto Agreal, cuyo principio activo es la veraliprida, desde el 3 de diciembre de 1979 en seis países de la Unión Europea (UE): Francia, Italia, Portugal, Bélgica, España y Luxemburgo. En España desde el año 1983.

Mucho tiempo después, en el año 2005, Agreal es retirado del mercado español porque no supera la relación beneficio/riesgo debido a las reacciones adversas graves, sobre todo las neurológicas y las psiquiátricas. Pero muchas mujeres aún hoy sufren sus graves daños. Esperemos que la Justicia española actúe con la misma cordura que la francesa.

Miguel Jara

La ruta de la serotonina que va del estómago al cerebro

Los procesos de la mente humana están controlados sobre todo por el cerebro. Pero la importancia de la microbiota o flora intestinal es tal que entre el 90% y el 95% de la serotonina y el 50% de la dopamina se producen en el intestino delgado. Merece la pena saber un poco más sobre estos neurotransmisores porque están asociados con muchos trastornos de la mente.

Los niveles de serotonina bajan por el estrés. Como neurotransmisor, la serotonina transmite señales entre las neuronas regulando su intensidad. Se produce en el cerebro y es imprescindible que esté en el cuerpo para sintetizar su propia dosis. Casi toda la serotina la concentramos en nuestro intestino porque ahí es utilizada para regular su movimiento. Parte del resto puede encontrarse en el sistema nervioso central.Serotonina

La serotonina tiene mucho que ver con el triptófano, un aminoácido esencial en la nutrición humana que es clave para promover la liberación del neurotransmisor que me ocupa. La falta de triptófano puede contribuir negativamente a cuadros de ansiedad, insomnio y estrés.

El triptófano sólo se obtiene a través de la alimentación. Abunda en los alimentos ricos en proteínas. Lo contienen el huevo, el amaranto, la leche, los cereales integrales, el chocolate, los dátiles, las semillas de sésamo, los garbanzos, las pipas de girasol o de calabaza, los cacahuetes, los plátanos, la calabaza, la espirulina, las carnes rojas, el pescado, el pollo o las almendras, entre otros.

Para tener buenos niveles de tritófano y que éste sintetice la serotonina y por tanto estemos más relajados, menos nerviosos o estresados, durmamos mejor y demás, es necesario tomar estos alimentos. Y como las relaciones simbióticas de los elementos de nuestro organismo son algo complejas hay que saber que para un buen metabolismo del triptófano se requieren niveles adecuados de vitamina B6 y de magnesio.

La primera se ha de reponer diariamente con la dieta. Se encuentra en el germen de trigo, carne, huevos, pescado y verduras, legumbres, nueces o alimentos ricos en granos integrales. Adivino tu pregunta: ¿En qué alimentos se está presente el segundo? Respuesta: En frutos secos como girasol, sésamo, almendras, pistacho, avellanas y nueces. En los cereales: germen de trigo, levadura, mijo, arroz, trigo y avena. En legumbres: soja, alubias, garbanzos y lentejas. En el chocolate negro. Y en los germinados debido a que la clorofila contiene magnesio. De lo que comemos sólo entre el 30 y el 40 % es absorbido por nuestro organismo y depositado en el intestino delgado.Flora-intestinal

Esto que has leído es un bonito ejemplo de coordinación entre sustancias y procesos. Si te das cuenta, hay alimentos que son comunes a este proceso de sintetización natural de la serotonina a través del triptófano, que a su vez lo hace a través de la vitamina B6 y el magnesio. No es tan difícil pues, que el cuerpo se ocupe de esas reacciones químicas complejas y nosotros quedemos para ocuparnos de alimentarnos bien.

La serotonina pues influye en varias funciones corporales como la regeneración hepática, esencial para la depuración de nuestro organismo y la división celular. Por ser un neurotransmisor puede afectar el peristaltismo intestinal -las contracciones musculares organizadas que ocurren a todo lo largo del tubo digestivo- y reducir el apetito.

También, como explicamos, influye en las funciones psicológicas; si nos falta se alteran el estado de ánimo, la ansiedad y el sentimiento de felicidad decae. Así que la ecuación sería: correcta alimentación-intestinos sanos-menos estrés y ansiedad y más felicidad. Esa es la ruta que va del estómago al cerebro.

Miguel Jara

El médico internista aconseja: “no acudir a un hospital si no es estrictamente necesario”

Cuando entramos en un hospital (pero entrar entrar, no sólo por la puerta sino para quedarnos una temporadita) creo que todos hemos tenido la impresión de internarnos en algo así como “Zona militar”. Un médico internista de un gran centro hospitalario ha escrito algunos consejos para pacientes (impacientes escribiría pues cuando perdemos la salud estamos impacientes por recuperarla) en el momento de ingresar en un Hospital. Os resumo.

El médico en cuestión es Alberto de Dios Romero y trabaja como especialista en Medicina interna en el hospital de Jaca en (Huesca) y nos aconseja: “Cuando ingreses en un hospital como paciente, ten en cuenta los siguientes consejos. Son recomendaciones basadas en la evidencia científica [pruebas]”:

Hospital medicamentos industria farmacéutica fármacos medicina1. Que no te encamen, ni te ordenen “reposo absoluto” si no es estrictamente necesario.

La horizontalización o encamamiento suele ser una clásica orden sin fundamento en la mayoría de los ingresos hospitalarios y te puede ocasionar perjuicio, sobretodo en personas ancianas por riesgo de atrofia muscular, agitación, más riesgo de broncoaspiraciones, estreñimiento, tromboembolismo que precisa anticoagulantes y úlceras por presión..

2. Que no te pongan en ayuno o “dieta absoluta” si no es estrictamente necesario. Se suele abusar de esta orden (otra tradición cultural hospitalaria) en pacientes con diarrea sin vómitos, por ejemplo. La prolongación del ayuno puede causar complicaciones digestivas (intestinales, nutricionales) costosas de remontar.

3. Que no te pauten medicación en vena si toleras la vía oral y no estás muy grave. Suele ser una rutina de Urgencias y en pacientes encamados sin fundamento en la mayoría de las ocasiones. Es otro de los terribles mitos clásicos hospitalarios. La medicación oral tiene prácticamente el mismo efecto sólo que actúa más lentamente, lo cual es incluso más recomendable, por ejemplo, para bajar la fiebre paulatinamente en el caso del paracetamol.

omeprazol4. Que no te pauten omeprazol o “protección gastroduodenal” sistemáticamente cada vez que ingreses sin una indicación correcta.

La mayoría de las prescripciones no tienen fundamento y pueden ser causa de efectos adversos (se han descrito más neumonías, por ejemplo, en consumidores de antiácidos encamados pues la acidez gástrica es una barrera defensiva antibacteriana).

5. Que no te inyecten diariamente heparina de bajo peso molecular (para prevenir trombosis y embolias) si te movilizas, caminas y no te encaman o no te ordenan “reposo absoluto”. Suele ser una práctica habitual molesta, costosa y sin fundamento en pacientes activos.

6. Que no te coloquen una sonda urinaria sin un motivo que lo justifique (obstrucción con retención de orina, por ejemplo). Muchas veces se inserta una sonda sólo para recoger orina para laboratorio porque en ese momento el paciente no orina o para evitar poner pañales en pacientes incontinentes sin úlceras o sólo para “controlar diuresis”. El sondaje es muy molesto y es una puerta de entrada a infecciones intrahospitalarias por bacterias resistentes a antibióticos.

Antibioticos7. Que no te pauten antibióticos sin una indicación fundamentada. Se suele abusar de antibióticos erróneamente cuando salen leucocitos o bacterias en orina (sin fiebre ni dolor), también en cuadros respiratorios víricos (la mayoría), en diarreas no bacterianas o no invasivas (la mayoría).

El abuso de antibióticos puede causar alteración de la flora intestinal con diarreas graves.

8. Que no te pauten hidratación o sueros en vena innecesariamente. Es frecuente que se pauten sueros en vena aunque toleres la vía oral y puedas beber agua. Incluso te pueden empeorar si te sobrecargan de líquidos más de la cuenta. Lo mejor es beber agua y dejar las venas tranquilas.

9. Que no te inserten una sonda nasogástrica o no te abran un agujero en el estómago o no te coloquen una vía venosa en una vena gruesa para alimentación artificial en caso de dificultad irreversible para tragar alimentos o líquidos en enfermedades irreversibles de mal pronóstico y con mala calidad de vida. Sería como una forma de prolongarte una agonía ya que este tipo de sondas que van desde la nariz hasta el estómago son terriblemente molestas. Hay médicos que no saben que la deshidratación y desnutrición supone una buena calidad de muerte, sin sufrimiento.

10. Que no te pauten insulina si estás en ayunas y no recibes suficiente glucosa. Te pueden causar coma por bajada de azúcar en sangre (hipoglucemia) y eso puede ser muy grave. Es mejor tener el azúcar en sangre un poco alta (200) que muy baja (<60).

medicamentos daños iatrogenia11. Que no te bajen mucho la presión arterial con fármacos durante el ingreso hospitalario. Es muy frecuente causar bajadas de presión arterial en pacientes frágiles, con consecuencias catastróficas (insuficiencia renal, infartos por bajo gasto, etc). Muchas veces es necesario retirar la medicación y hay médicos a los que les cuesta desprescribir o suspender medicación.

12. Que no te interrumpan la medicación crónica que es imprescindible, como los corticoides, ciertos antidepresivos, anticoagulantes o doble antiagregación en portadores de stents coronarios.

13. Que te revisen bien tu historial previo farmacológico de alergias, intolerancias y efectos adversos.

14. En caso de polimedicación (ingesta de más de 4 ó 5 fármacos cada día) insiste en que te revisen todos y cada uno de los medicamentos prescritos (relación riesgo/beneficio, efectos adversos, interacciones, evidencia científica) y que te procedan a suspender o desprescribir todo lo que se pueda. Esta labor es muy necesaria y laboriosa (requiere mucho tiempo y conocimiento actualizado) y debería estar coordinada por médicos generales (internistas, médicos de atención primaria) y farmacólogos.  Cada vez hay más protocolos de desprescripción racional.

15. Que no te prescriban los fármacos más caros ni las últimas novedades sin fundamento. Todavía quedan médicos que son cómplices de la Industria Farmacéutica lucrativa sin escrúpulos y recetan lo más caro a cambio de recibir beneficios, todo ello ilegal y poco ético.

16. Que te suspendan o no te prescriban medicación sin base científica. Hay médicos que no están actualizados o no leen (recuerda que en España no se exige control de conocimientos actualizados durante la vida laboral de los médicos y además hay mucha manipulación publicitaria de la Industria Farmacéutica). Estos médicos desinformados siguen recetando fármacos que no tienen utilidad o su eficacia es controvertida (citicolina, mucolíticos, condroprotectores, dopamina, etc.).

Recuerda que cualquier medicamento o fármaco tiene siempre algún riesgo de empeorar tu salud y dicho riesgo puede superar a los beneficios.Supermedicina sobretratamiento sobredagnóstico reacciones adversas medicamentos medicina

17. Que el médico te hable con lenguaje comprensible. Esto se aplica también a los consentimientos informados por escrito que se firman antes de realizar una prueba o tratamiento agresivo.

Dichos consentimientos suelen estar redactados de una forma incomprensible y con fines más legales de proteger al médico que de informar al paciente. Procura consultar sobre tu enfermedad en internet en páginas web oficiales de calidad orientadas a pacientes. Ya verás que esto no les gusta a muchos médicos, que se creen en posesión absoluta del conocimiento o no desean que se ponga en evidencia su ignorancia. Anota todas las dudas o preguntas para que no se te olviden en el momento de la visita del médico.

18. Exige que tu médico te diga la verdad en caso de enfermedad terminal, grave o de mal pronóstico. Es frecuente no decir nada o mentir o no ser sincero porque cuesta mucho dar malas noticias y hay médicos que no muestran la valentía suficiente. No consientas que informen a tus allegados antes que a ti. Es ilegal y supone una tremenda falta de ética. Saber la verdad te permite planificar tus decisiones con antelación. Y es tu decisión informar posteriormente o no a un allegado sobre tu enfermedad y su pronóstico. Pero que también respeten tu derecho a no querer saber.

19. Exige información para decidir, en el final de tu vida, si sería mejor morir en tu domicilio, en tu cama y rodeado de tus seres queridos, tal y como se había
hecho siempre.

20. No dejes que te realicen pruebas diagnósticas ni tratamientos innecesarios y molestos o que sólo prolonguen tu mala calidad de vida o agonía en caso de enfermedad terminal. Si del resultado de una prueba molesta o agresiva (con riesgos) no es previsible ningún beneficio, piénsatelo y niégate a realizarte la prueba. Hay médicos que siguen los protocolos mecánicamente sin valorar otros aspectos más humanos como tus preferencias personales.

En conclusión, como apunta este médico que, repito, trabaja en un centro de salud:

procura no acudir a un hospital si no es estrictamente necesario. Se puede pasar una gripe, una diarrea o una neumonía leve en casa. El hospital es un lugar agresivo no exento de peligros (contagios, efectos secundarios) desde el momento en que se entra por la puerta de Urgencias. También hay demasiados riesgos (muchos evitables) porque se mantienen rutinas culturales o hábitos tradicionales muy difíciles de cambiar ya que dependen de múltiples factores con abordajes complejos”.

Bueno, pues ya veis los que habíais pensado que exageraba con lo de “Zona militar”, si es que acudir a un hospital ¡es la guerra! Aconsejo leer todo el documento pues esto que has leído es sólo un resumen.

Miguel Jara