Buscan revertir los efectos del estrés con la microbiota

El Centro de Investigación Biomédica de Michoacán del Instituto Mexicano del Seguro Social, en alianza con el Centro Multidisciplinario de Estudios en Biotecnología de la Facultad de Medicina y Zootecnia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, resultaron ganadores de la Convocatoria México 2018 de la Biocodex Microbiota Foundation (BMF). Con un financiamiento de 25,000 euros, esta investigación podría generar conocimiento con potencial traslacional que ayudara al desarrollo de estrategias de prevención, en el tratamiento de patologías relacionadas con el estrés.

Este premio tiene financiamiento en distintos países, pero es la primera vez que se otorga en su edición México. Para otorgar este premio se buscaron proyectos de investigación científica innovadores que exploran la estructura de la microbiota y, en particular, el impacto de su desequilibrio en la aparición o evolución de diversas patologías, en este caso abordando la obesidad y depresión, padecimientos muy recurrentes en la población mexicana. La investigación sobre microbiota a nivel mundial es muy reciente, incluso desde el centro de investigación del IMSS, es la primera vez que tienen un acercamiento con el tema, pero tienen muchos años trabajando con modelos animales en estrés durante las etapas tempranas de la vida. Pero el equipo de trabajo se completó gracias al proyecto de tesis de maestría de Roberto Ruiz González, quien a su vez es asesorado por Juan José Valdez Alarcón, microbiólogo de La Michoacana, lo que generó la mancuerna perfecta.

El proyecto busca demostrar si la recolonización bacteriana en ratas puede revertir los efectos de la exposición al estrés en etapas tempranas de la vida —como depresión, obesidad o síndrome metabólico—. En entrevista, la doctora Naima Lajud Ávila, miembro del equipo ganador, compartió que están interesados en estudiar el estrés durante la etapa temprana de la vida porque se presenta en muchas formas; maltrato infantil, abuso, negligencia, crecer en condiciones de pobreza, violencia y cualquier condición que afecta el bienestar del niño.

Explicó que trabajar con humanos es complicado, pues encontrar grupos de pacientes que tengan el mismo tipo de estrés o abuso, con la misma intensidad y duración, es difícil, “por ello nos vemos obligados a utilizar modelos animales”.

La investigación

Lajud Ávila comenta: “Habíamos observado que los animales que estresamos de crías al largo plazo muestran una mayor vulnerabilidad a presentar conductas tipo depresivas y esto generalmente va acompañado de síndrome metabólico u obesidad (…) Por lo anterior estamos interesados en buscar posibles estrategias terapéuticas”.

El papel de la microbiota (antes llamada flora intestinal) en la salud humana ha quedado muy claro para los gastroenterólogos desde hace más de 50 años. Pero la relación entre la microbiota, el intestino y el cerebro es algo muy reciente.

A raíz de varios artículos que identifican que existen algunos mensajeros novedosos, sobre todo de carácter lipídico que comunican a la microbiota con el cerebro, incluso apenas hace 15 días se publicó una investigación que habla de una vía sensorial que comunica al intestino con el cerebro y que se cree que controla el apetito, de ahí surgió la idea de estudiar esta relación.

“Esto nos pone a la vanguardia de la investigación y a nivel de grupos que trabajan en universidades como Yale, Mount Sinai o Harvard, respecto a la novedad, tal vez en la tecnología apenas los vamos a alcanzar”.

A largo plazo, investigan si al remplazar la microbiota existente con la de individuos donadores sanos se pudieran revertir los efectos causados por el estrés. Los estudios preliminares así lo sugieren, pero con el premio se van a hacer los experimentos para ver si la transferencia puede revertir estos efectos.

La galardonada concluyó: “El financiamiento nos tiene muy contentos y estamos muy honrados, hace una diferencia grande, ahora vamos a poder tener acceso a tecnologías de vanguardia que de otra forma no hubiéramos podido conseguir y eso nos va a dar una cantidad de información muy grande”.

También destacó la importancia de que el premio venga de la Fundación y no de la farmacéutica, pues el tema de conflicto de intereses muchas veces dificulta el desarrollo de los proyectos, “esto permite que la investigación sea mucho más honesta, clara y sin elementos turbios, ya que trabajamos en completa libertad y asegura la calidad de los datos”.

“Poder estar en Michoacán, en el IMSS, y poder trabajar con la universidad Michoacana, puede hacer una diferencia grande, esperamos que sea parteaguas para nuevos proyectos y a título personal, el poder ver a los chicos de La Michoacana que no han tenido acceso a los grandes centros de investigación y ver cómo van creciendo y cómo se pueden favorecer con estos apoyos es mucho más satisfactorio”.

La BMF ya ha dado a conocer su Convocatoria Internacional de Proyectos de Investigación 2019 con un financiamiento anual de 200,000 euros. Se trata de propuestas de investigación clínica o fundamental, con una duración máxima de tres años, relacionadas con el estudio de la microbiota intestinal y el metabolismo de fármacos. La fecha límite para el registro de aplicaciones es el 30 de noviembre del 2018.

¿Qué son?

Los billones de microorganismos que se encuentran en nuestro organismo pueden llegar a pesar hasta dos kilos y afectan directamente en funciones como la digestión, la producción de ciertas vitaminas, y el mantenimiento de la mucosa intestinal. Además, juegan un importante papel en el sistema inmunológico.

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