Benedetti, Te quiero como para leerte cada noche…

Te quiero sin mirar atrás”, un bellísimo poema de Mario Benedetti para dedicar

 

 

Te quiero sin mirar atrás

Te quiero mansamente, entre las sombras de las falsas ilusiones.


Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio.


Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento y mostrarte los te amo escondidos entre las estrellas.


Te quiero sobre las hojas de otoño , hablando de nada pero a la vez de todo y en un arranque de locura beber tus lágrimas mientras desfallezco en tus labios.


Te quiero para buscarte entre las frases no dichas, entre los pensamientos enterrados, entre las maneras complicadas quiero encontrarte y después no dejarte.


Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos y contarte que es ahí donde me siento a buscarte en la niebla de miradas que no son tuyas pero aun así te busco.


Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso sí, tomados de la mano, mejor dicho del corazón.


Te quiero como para sanarte, y sanarme, y sanemos juntos, para remplazar la heridas por sonrisas y las lágrimas por miradas en donde podremos decir más que en las palabras.


Te quiero por las noches en las que faltas, te quiero como para escuchar tu risa toda la noche y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas, te quiero como para no soltarte jamás.


Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.
 


Mario Benedetti

La extensa y maravillosa obra que nos legó el fantástico Mario Benedetti es una escalera a nuestros sueños.

Mereces un amor que te quiera despeinada,
con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir.
Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.
Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.
Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus ridículos, que respete que eres libre, que te acompañe en tu vuelo, que no le asuste caer.
Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusión, el café y la poesía
— Frida Kahlo

 

Te quiero en los días en que no dices nada, te quiero en las noches cuando estás distante, te quiero cuando te quejas, cuando ríes, cuando lloras. Te quiero a tientas. Te quiero de manera absoluta. Te quiero cuando me abrazas, te quiero cuando hablas a susurros, te quiero cuando te emborrachas, te quiero cuando suspiras y cuando tu mirada se pierde en el pasado. Te quiero cuando te asustas, cuando ya no sabes qué hacer con tu vida. Te quiero indecisa, te quiero valiente, te quiero directa, te quiero honesta, te quiero imperfecta. Te quiero cuando cantas, cuando escribes poesía. Te quiero incluso cuando parecemos dos extraños. Te quiero caprichuda, perfeccionista. Te quiero con mis manos, con mis ojos, con mis labios. Te quiero sensible, indefinible, infinita. Te quiero sin ser mía. Y te quiero, te quiero, te quiero.
— Pétalo extraviado, Luzi E.

 

A veces las palabras no son suficientes, los sentimientos desbordan y las emociones resultan difíciles de explicar, nos convertimos en rehenes de nuestros sentimientos, somos presas de las inexplicables palabras que están ahí pero no pueden salir en una oración coherente. En ese momento, esa persona especial se convierte en todo nuestro universo y cuando estamos a su lado, las palabras no salen como debieran, tartamudeamos, damos vueltas al tan anhelado “te amo” y lo único que podemos pronunciar son indescifrables balbuceos.

Es entonces el momento en el que los más grandes de la poesía son ideales para ayudarnos. Con sus versos y letras podemos expresar las más bellas emociones, hacerle saber lo especial que es y por fin demostrarle todo nuestro amor. Ellos se convierten en los portadores de nuestro mensaje, nosotros escogemos el poema exacto con mucho cuidado, de entre una recopilación de miles. Lo leemos y con certeza sabemos que ese poema será el indicado para decir todo lo que sentimos. No sólo un “te amo” puede llegar directo al corazón, sino que las metáforas y las palabras se transforman en hermosos recitales de amor, en una serenata de versos que harán que nuestra pareja se sienta como la persona más especial del universo. Aquí algunos poemas para demostrarle cuánto amas a tu pareja.

Irene
Elvira Sastre

¿Sabes eso de abrazar a alguien
y sentir
que el entrelazamiento es perfecto?
Que no sobran las manos.
que el tamaño de los brazos es el ideal,
incluso la altura de los corazones se ajusta
y parece que todo se resuelve en un latido.

Pues algo así eres para mí:
la compenetración perfecta,
la cara de todas mis monedas
y en quien pienso cuando alguien habla de suerte
-qué sabran ellos de la suerte
si no te conocen.

Cómo explicarlo
nunca me ha asustado llorar
porque tú siempre estás.
Eres todos los peros que pongo a mis miedos.
Y si soy valiente
es porque en cada paso que doy
mi meñique va entrelazado al tuyo,
y si me caigo
siempre es sobre tus manos,
y se está tan a gusto en ellas.

Sí, la vida es complicada,
a veces se pasa de triste,
pero yo veo tus hoyuelos cuando sonríes así,
como si trataras de llevarme a tus mejillas,
y te juro
que entiendo a los poetas cuando hablan de amor.
Me quedo pensando
qué diablos hace el mundo tan enfadado,
tan ciego,
por qué da tanto miedo enamorarse,
cómo puede haber gente que prefiera caminar con la luz apagada,
si sólo hay que abrir los ojos y verte
para llenarse de luz
y de la hostia la belleza que supone mirarte.
Y luego,
cuando te vas
-que es cuando se puede mirar a otro sitio-,
contemplo al cielo hacerte reverencias,
a las aceras bailar al ritmo de tus pasos,
a la mirada de la gente llenarse de brillo e interrogación
-entiéndelos,
verte es lo más parecido a soñar
que se puede hacer con los ojos abiertos-,
y a las sonrisas empañarse
para escribirte “ojalá todas fueran como tú”
en el vaho de tus huellas
por si consigues que les mires de vuelta.
En definitiva,
contemplo al mundo enamorarse de ti,
y el amor,
es decir,
la vida cobra sentido.

A veces
me gustaría salvarte de todo lo que hiere,
fosilizar tus lágrimas
y cortar el alma
de todo aquel que se atreva a romperte.
Pero, amor,
es que eres tan guapa,
hasta cuando te golpea la rabia y no entiendes qué pasa;
es que es tan bonito verte levantar
contemplarte sobrevivir y ver cómo te rescatas a ti misma;
es que el universo
tiene tanto que aprender de tus cicatrices
y tu forma de sanar los daños
que sería egoísta por mi parte
privarles de tu parte frágil
Porque,
amor,
la única verdad es que
tienes los ojos más valientes del mundo
y el mundo es más valiente cuando te mira a los ojos

Y yo te quiero
no porque siempre estés conmigo,
para mí,
y por mí,
no porque sea imposible no hacerlo
y se dispersen mil motivos,
todos ciertos,
por las manos al pensarlo,
sino porque has nacido para que te quieran
y yo he nacido para quererte
con toda el alma y toda la piel,
toda mi vida.

El querer
Manuel Machado

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.

Me he enamorado de ti
y es enfermedad tan mala,
que ni la muerte la cura,
¡bien lo saben los que aman!

Loco me pongo si escucho
el ruido de tu charla,
y el contacto de tu mano
me da la vida y me mata.

Yo quisiera ser el aire
que toda entera te abraza,
yo quisiera ser la sangre
que corre por tus entrañas.

Son las líneas de tu cuerpo
el modelo de mis ansias,
el camino de mis besos
y el imán de mis miradas.

Siento al ceñir tu cintura
una duda que me mata
que quisiera en un abrazo
todo tu cuerpo y tu alma.

Estoy enfermo de ti,
de curar no hay esperanza,
que en la sed de este amor loco
tu eres mi sed y mi agua.

Maldita sea la hora
en que contemplé tu cara,
en que vi tus ojos negros
y besé tus labios grana.

Maldita sea la sed
y maldita sea el agua,
maldito sea el veneno
que envenena y que no mata.

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.

Todo lo que es mi vida está en tu vida
Manuel Felipe Rugeles

Tu alegría define mi alegría.
Tu ternura construye mi ternura.
Elevándose a ti mi poesía,
consagrada a tu amor, se trasfiguran.

Tu mirada, perfecta como el día,
¡qué suavidad al corazón procura!
Sobre él vuelca siempre la armonía
interior que le anima en su dulzura.

Cuando te digo mía es porque siento
rondar cerca de mí tu pensamiento,
imagen de la estrella y de la rosa.

Todo lo que es mi vida está en tu vida,
como el alba en el lirio sumergida,
como el oro en la ardiente mariposa.

Ella hasta en la razón y el desatino
dueña de mi dolor y mi alegría.
En el agua diamante y en el vino
uva y fresa maduras bajo el día.

Ella en la ausencia, flor de lejanía.
En el recuerdo, voz de melodía
y en la nostalgia, fuego de esperanza.

Ella en la soledad tan sólo mía.
Desnudo amor que entre mi sueño avanza
como la forma de la Poesía.

No estés lejos de mi un sólo día
Pablo Neruda

No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,
porque, no sé decírtelo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.

 

Te quiero sin mirar atrás
Mario Benedetti
Te quiero mansamente, entre las sombras de las falsas ilusiones…
Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, linea tras linea, letra por letra, espacio por espacio…
Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento y mostrarte los te Amo escondidos entre las estrellas…
Te quiero sobre las hojas de otoño, hablando de nada pero a la vez de todo y en un arranque de locura beber tus lagrimas mientras desfallezco en tus labios…
Te quiero para buscarte entre las frases no dichas, entre los pensamientos enterrados, entre las maneras complicadas quiero encontrarte y después no dejarte…
Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos y contarte que es ahí donde me siento a buscarte en la niebla de miradas que no son tuyas pero aun así te busco…
Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso si, tomados de la mano, mejor dicho… del Corazón.
Te quiero como para sanarte, y sanarme, y sanemos juntos, para remplazar la heridas por sonrisas y las lagrimas por miradas en donde podremos decir mas que en las palabras…
Te quiero por las noches en las que faltas, te quiero como para escuchar tu risa toda la noche y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas, te quiero como para no soltarte jamás…
Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el Alma y sin mirar atrás…

 

Si alguien llama a tu puerta
Gabriel García Márquez
Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en tu tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida de armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa desangra el día

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.

 

Halla en la causa de su amor todos los bienes
Francisco de Quevedo

Después que te conocí,
Todas las cosas me sobran:
El Sol para tener día,
Abril para tener rosas.

Por mi bien pueden tomar
Otro oficio las Auroras,
Que yo conozco una luz
Que sabe amanecer sombras.

Bien puede buscar la noche
Quien sus Estrellas conozca,
Que para mi Astrología
Ya son oscuras y pocas.

Gaste el Oriente sus minas
Con quien avaro las rompa,
Que yo enriquezco la vista
Con más oro a menos costa.

Bien puede la Margarita
Guardar sus perlas en conchas,
Que Búzano de una Risa
Las pesco yo en una boca.

Contra el Tiempo y la Fortuna
Ya tengo una inhibitoria:
Ni ella me puede hacer triste,
Ni él puede mudarme un hora.

El oficio le ha vacado
A la Muerte tu persona:
A sí misma se padece,
Sola en ti viven sus obras.

Ya no importunan mis ruegos
A los cielos por la gloria,
Que mi bienaventuranza
Tiene jornada más corta.

La sacrosanta Mentira
Que tantas Almas adoran,
Busque en Portugal vasallos,
En Chipre busque Coronas.

Predicaré de manera
Tu belleza por Europa,
Que no haya Herejes de Gracias,
Y que adoren en ti sola.

Me tienes en tus manos
Jaime Sabines

Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres
que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón
y yo soy como tu hijo.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.

 

https://www.youtube.com/watch?v=0ziMcD726hs

Tu voz habla amorosa
Fernando Pessoa

Tu voz habla amorosa…
Tan tierna habla que me olvido
de que es falsa su blanda prosa.
Mi corazón desentristece.

Sí, así como la música sugiere
lo que en la música no está,
mi corazón nada más quiere
que la melodía que en ti hay…

¿Amarme? ¿Quién lo creería? Habla
con la misma voz que nada dice
si eres una música que arrulla.
Yo oigo, ignoro, y soy feliz.

Ni hay felicidad falsa,
mientras dura es verdadera.
¿Qué importa lo que la verdad exalta
si soy feliz de esta manera?

Te quiero
Julia de Burgos

Te quiero…
y me mueves el tiempo de mi vida sin horas.

Te quiero
en los arroyos pálidos que viajan en la noche,
y no termina nunca de conducir estrellas a la mar.

Te quiero
en aquella mañana desprendida del vuelo de los siglos
que huyó su nave blanca hasta el agua sin ondas
donde nadaban tristes, tu voz y mi canción.

Te quiero
en el dolor sin llanto que tanta noche ha recogido el sueño
en le cielo invertido en mis pupilas para mirarte cósmica,
en la voz socavada de mi ruido de siglos derrumbándose.

Te quiero
(grito de noche blanca…)
en el insomnio reflexivo
de donde ha vuelto en pájaros mi espíritu.

Te quiero…
Mi amor se escapa leve de expresiones y rutas,
y va rompiendo sombras y alcanzando tu imagen
desde el punto inocente donde soy yerba y trino.

***

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