Así funcionan los Microchips que están implantando a los humanos

Un microprocesador del tamaño de un grano de arroz. Eso es lo que ocho empleados de la compañía de marketing digital NewFusion han implantado bajo la piel de sus manos.

El microchip

Se implanta entre el pulgar y el índice, a poca profundidad, y apunta a reemplazar no solo las tarjetas electrónicas tradicionales, sino también los identificadores digitales y oculares, considerados hasta ahora como los últimos en seguridad.

Un identificador personal e ineludible que, según los responsables de la idea, ofrece muchas más posibilidades que los antiguos identificadores de plástico, ya que el chip se implanta de forma mucho más precisa y segura cuando se trata de proporcionar datos sobre su actividad, lo que resulta, por lo tanto, beneficioso para Del mismo modo para la empresa y sus transportistas.

Según la institución belga, el chip “es solo una forma más fácil de abrir las puertas o acceder a los dispositivos de trabajo personales de los empleados”, por lo que su implementación solo puede tener consecuencias positivas.

Algo que sostiene que estos identificadores solo mantenga dentro de un número de serie asociado con el empleado que le permita acceder a circuitos cerrados, sin que exista la posibilidad de controlar sus movimientos físicos.

Entre las mujeres, mucho más reacia a esta idea, la opción preferida ha sido incorporar el microprocesador en un anillo que, por otra parte, cumple exactamente la misma tarea que la cápsula implantada.

Sí, después de la jornada laboral, pueden dejarlo en la mesita de noche cuando lleguen a casa y, cuando llegue el momento, devolverlo sin necesidad de una pequeña intervención médica si deciden cambiar de trabajo. Usos múltiples La idea de insertar un chip en sus trabajadores No es exactamente nueva.

Hace más de una década, la compañía de vigilancia estadounidense CityWatcher hizo lo mismo con sus empleados al instalar microcircuitos de identificación para controlar el acceso de sus empleados a las zonas de seguridad restringida de la compañía.

En esa ocasión

El identificador también sirvió para acceder a su historial médico. De esta misma manera, el ejército de los Estados Unidos estaba considerando la posibilidad de implantar nanosensores en sus soldados para geolocalizarlos y monitorear su salud en los campos de batalla con el pretexto de poder responder de esta manera.

VIA: www.elmundo.es

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