Arqueología personal

La memoria es el perfume
del alma

George Sand

¿Hay viaje más fascinante que indagar en uno mismo?. A lo largo de la vida olvidamos la práctica totalidad de nuestras vivencias. Lo que hoy recordamos con viveza, de aquí a un mes se habrá reducido a unas pocas imágenes y, tal vez, un par de frases. De aquí un año, tendremos suerte si logramos rescatar una sola impresión de este día.

Este hecho inapelable llevó a Proust a escribir En busca del tiempo perdido. En la obra, el protagonista empieza a recuperar parajes olvidados al saborear una madalena, cosa que no había hecho desde su infancia. El poder evocador de ésta fue considerable, ya que dio lugar a ¡siete volúmenes!.

Sin llegar a esos extremos, recordar lugares, personas o situaciones olvidados puede ser una actividad interesante. No hay que descartar que un sabor o un olor nos devuelvan a un mundo lejano pero, puesto que estas percepciones tienen lugar de manera puntual y espontánea, puede ser útil releer viejos escritos, mirar fotos dormidas en algún cajón o, simplemente, hacer un esfuerzo para «repescar» algún detalle curioso que haya pasado a mejor vida.

Imagen de la página Asociación Educar

Busca un episodio agradable, por ejemplo unas vacaciones especialmente placenteras. ¡Te sorprenderás de todo lo que llega a surgir!. Puedes tomarlo como un juego o como un ejercicio de arqueología personal.

El mejor anzuelo para la «pesca de recuerdos» es, por supuesto un diario personal. Los periódicos de la época también son un buen punto de referencia.


Para saber más

* Elias Canetti. La lengua absuelta. Muchnik, 1994.

Vivencias olvidadas el algún pequeño rincón de nuestra mente de pronto cobran una fuerza y una viveza extraordinaria ante una fragancia, una foto, unas líneas, una conversación… ¿qué sentimos?, añoranza, tristeza, alegría, soledad… Todos esas vivencias que ahora son o pueden ser recuerdos forman parte de nuestro pasado y no olvidemos que todas y cada una de ellas nos han llevado al momento actual, al día de hoy y a ser quienes somos y como somos.

¡Feliz Fin de Semana!.

Namaste.

Nota: Capítulo sacado del libro «99 maneras de ser FELIZ y 99 recetas budistas para vivir con plenitud» de Gottfried Kerstin.

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