Uno de los patrones más evidentes y preocupantes es el aumento notable de la ansiedad social. Esto se debe a la mayor facilidad de evitación social y un miedo reforzado (que ya estaba presente) de socializar, causado por la pandemia.

Sin duda, todos los cambios y restricciones surgidos a raíz de la pandemia han venido a cambiar la forma de vida del mundo entero. Y algunas medidas como el distanciamiento social y el confinamiento han acarreado también consecuencias en la salud mental de las personas.

La ansiedad social es igualmente común entre hombres y mujeres y generalmente comienza alrededor de los 13 años. Las personas a menudo experimentan síntomas durante 10 años o más antes de buscar la ayuda de un profesional.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, el trastorno de ansiedad social se define como el «miedo marcado y persistente a una o más situaciones sociales en las que una persona se encuentra expuesta a otras personas desconocidas o al posible escrutinio por parte de otros».

Eso significa que es importante encontrar formas de compensar y curar la ansiedad social, incluso en un momento en el que puede parecer fácil evitar la interacción social por completo.

En las circunstancias actuales, en las que millones de personas llevan ya casi 1 año lejos de sus compañeros de trabajo y sus seres queridos, y en donde la interacción con otros se ha reducido al mínimo, la ausencia de conexiones sociales se relaciona con el empeoramiento de la salud física y mental, incluidas la ansiedad y la depresión

 

Ten presente lo que solía ser normal para ti

Es importante indicar a tu cerebro lo que solía ser una interacción humana normal en tu vida. Cuanto más te distancias y aíslas socialmente, más fácil es que pierdas tus habilidades de socialización y los sentimientos inherentes de estar en grupo. 

Si tú o alguien cercano sufre de ansiedad social o si ésta ha surgido o empeorado durante la pandemia, las siguientes recomendaciones te pueden ayudar a lidiar con ello y tener un mejor regreso a las actividades cotidianas cuando esto sea posible.

También puedes recurrir a ver series de televisión o películas que impliquen relaciones sociales entre familias, colegas o amigos, que te hagan sentir alegría y te recuerden el lado agradable de lo que solía ser la interacción social. Esto te ayudará a preparar a tu cerebro para cuando debas volver a salir y relacionarte con otros. 

Así que trata de revivir en tu mente los recuerdos de cosas normales y agradables que hiciste en grupo antes de la pandemia, sin distanciamiento social y sin cubrebocas de por medio. 

Respira pausadamente e imagina vívidamente experiencias de interacciones con diferentes personas, en diferentes situaciones y lugares y con diversos temas de conversación. Respira profundo, relájate y prográmate para sentir un manejo tranquilo de tus emociones ante esas situaciones.

 

Crea imágenes de situaciones sociales en tu mente

Dedica unos minutos cada día para realizar una especie de meditación en la que te imagines al estar en situaciones sociales una vez que la pandemia haya terminado. Elige un lugar tranquilo y sin interrupciones. Si lo deseas, puedes poner un difusor de aceite esencial o una vela aromática para hacer el momento más agradable y acogedor. 

 

Practica estar rodeado de personas

Si has pedido todo a domicilio, trata de salir un poco de tu zona de confort (por su puesto, con todas las medidas de prevención e higiene) y ve a la tienda o el supermercado por tu despensa o sal a caminar un poco por los alrededores de tu casa o a un parque cercano y saluda a las personas con las que te topes o interactúes, e incñuso puedes iniciar una breve charla con el cajero de la tienda o el vecino que sacó a pasear a su perro; por supuesto, todo con el respeto de la sana distancia y sin extender demasiado la conversación. 

Practica estos ejercicios mentales durante 5 minutos diarios para que se conviertan en parte de tu rutina. Cuanto más practique tu cerebro el control en esas experiencias, incluso si son imaginarias, más fácil le resultará reprogramarse.

 

Conéctate virtualmente

Aunque no puedas verlos en persona, procura mantener el contacto con tus familiares, amigos y compañeros del trabajo. Haz el reto de mantener tu cámara encendida durante las llamadas, deja que te vean y ve a los demás, pues la comunicación no verbal del rostro es también muy valiosa. 

Este tipo de pequeñas interacciones te ayudará a sentirte conectado socialmente con las personas desde una distancia segura. Practica alguna forma de interacción social en tu rutina diaria y no dejes que tu ansiedad se apodere de ti. Mantener la práctica de la disciplina es más importante que cuándo o cuánto tiempo lo haces.

 

Sé constante y busca ayuda si lo necesitas

La clave para que estas técnicas funcionen es practicarlas constantemente. Pero, si incluso al hacerlas durante un tiempo, no experimentas alguna mejora en la reducción en tu ansiedad social, es posible que debas buscar orientación profesional con un psicólogo o terapeuta; el especialista te ayudará a lidiar con ello y tener una vida más tranquila cuando debas volver a interactuar socialmente.

Esto te ayudará a manejar el miedo a ser juzgado por tus reacciones sociales o las reacciones de los demás. Ocultarse en las videollamadas y no lidiar con los miedos que puedas tener de hablar en público sólo alimentará y exacerbará tus síntomas de ansiedad social. Así que comprométete y establece metas para hablar por videollamadas con las distintas personas que forman parte de tu vida y trata de superarlas cada semana.

Imagen de portada: Stories / Freepik

Zaida Bemanar

La conciencia espiritual es la que nos permite tener un propósito claro, reconocer nuestros dones fundamentales y nuestra misión en la vida. Ella ofrece mirarse a uno mismo y al otro de una manera mucho más significativa que lo puramente psicológico o técnico

Deja un comentario

Deja un comentario