Analizan los primeros seres vivos del planeta

En 1982, J. William Schof, profesor de Biología en la Universidad de California en Los Ángeles, descubrió una roca con fósiles en el depósito de sílex Apex Chert (Australia), uno de los escasos enclaves de nuestro planeta en el que se conserva material geológico de la Tierra primigenia. Años después, en 1993, un equipo de científicos publicó un trabajo en la prestigiosa revista Science, y el artículo causó una profunda controversia entre los especialistas. Y es que los firmantes del mismo concluían que en la roca de Apex Chert había bacterias fosilizadas que se desarrollaron en la Tierra hace unos 3.500 millones de años. En definitiva, el hallazgo constituiría la evidencia más antigua de vida en nuestro planeta.

Los fósiles de la roca encontrada en el depósito Apex Chert (Australia) representan la evidencia más antigua de vida en nuestro mundo

Sin embargo, otros científicos pusieron en duda tales conclusiones y se inclinaron a pensar que más bien se trataba de simples impurezas en las rocas. Entonces no existía la tecnología adecuada para despejar definitivamente la incógnita, pero años después sí, de modo que la muestra se analizó a principios de 2017 con un espectrómetro de masa de iones secundarios, propiedad de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE. UU.).

Los resultados no dejaron lugar a dudas. Los firmantes de artículo de Science estaban en lo cierto: efectivamente en la roca hay bacterias fosilizadas de 3.500 millones de años. Concretamente un complejo grupo de microbios, entre los que destacan las gammaproteobacterias, que consumían metano, un gas que constituía la atmósfera de la Tierra antes de que «naciera» el oxígeno. 

Seguir leyendo…

Deja un comentario