Amor es lo que nos conecta con la Fuente y nos hace realmente libres y justos

NIVEL NEÓFITO Nº10                                                       

Digamos que las octavas son lo que la ciencia conoce actualmente como fractales, algoritmos que se repiten a sí mismos formando figuras y formas compuestas. Un fractal se contiene a sí mismo, es decir que está compuesto por infinitos fractales que son réplicas de sí. Podemos decir entonces que una nota cualquiera de una octava contiene en sí toda la octava, en otras palabras la unidad contiene al todo y el todo contiene a la unidad. Siguiendo este razonamiento el uno (1) contiene en sí mismo las siete (7) notas o partes de la octava, (do, re, mi, fa, sol, la, si), si dividimos a la unidad por las partes que la componen, tenemos uno dividido entre siete (1:7)=1,42857142857142857142857… Como puede notarse hay una serie numérica (142857) que se repite indefinidamente. El número o serie en cuestión es la secuencia de progresión de las octavas en el espacio y el tiempo. Como verán, en esta secuencia no se encuentran ni el tres ni el seis (3,6) estos son los lugares correspondientes al choque entre (mi-fa), y el de la tercera energía, respectivamente. No sé si me siguen hasta ahora, para comprender mejor lo que quiero decir tenemos que numerar o asignar un número a cada nota para poder luego ubicarla en la secuencia correcta. Teniendo como base al (do), que le corresponde el (9), la serie continuaría con re=1, mi=2, choque=3, fa=4, sol=5, la=6, si=7, choque=8 y do=9 (ver figura a continuación). Recuerden que el choque llena el espacio de la nota faltante (semitono) con energía para enderezar la octava. 

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